Fetiches verbales

Posiblemente me cubra de oprobio por esta entrada. Lo asumo.

Cada generación alumbra su propia terminología, un léxico trabajado a lo largo de las décadas. Crean palabras que son únicas para poder describir estados de ánimo o, simplemente, para concretar significados. Y, como en todas las épocas, surgen términos despreciables y despreciativos para todo y contra todos.

Por ejemplo, la palabra puta, que a veces se atasca, indefectiblemente, en la garganta.

O no, si no abstraemos de sus connotaciones tan desagradables (¿es posible? creo que sí).

Tiene su atractivo, independientemente de la lengua en que lo emplees. En castellano tiene una rotundidad sonora. Tiene sus connotaciones prohibitivas, degradantes, perversas, vejatorias, que le dan un cierto aire de tabú, de territorio prohibido, de tema desagradable que no se debe de tocar o mencionar, de la prepotencia y la cobardía machista versus a la mujer. Y también está la referencia a las profesionales del sexo, obviamente.

Quizás por ese matiz de prohibición y de desprecio me resulte una palabra tan atractiva.

Pero incluso para mí, que me gusta saltarme las normas o trocearlas (nací provocador y eso me va incluído de fábrica), cuando lo uso en mis juegos eróticos tengo un pequeño problema. Es obvio que lo empleo con alguien que no es una puta (en el sentido estrictamente laboral) y que el sentido es otro (no entraré en detalles para no liarme más todavía). Lo mismo pasa con zorra. Ya sea por el “picante”, por la apariencia falsa de “transgresión”, su uso es deliciosamente atractivo. Por lo que sea. Incluso por la admiración implícita que esa palabra, en ese contexto, implica. Sí, admiración.

Putas, como otros tabúes similares, es una palabra subjetiva (como casi todos los vocablos usados por los seres humanos). Estoy seguro que, en algún momento de sus vidas, alguien ha llamado zorra o puta a una mujer, ya sea en un momento de rabia o de lujuria, igual que a alguna ha llamado cabrón o maricón a un hombre.

No me digas que no, querid@ lector/a… que nos conocemos…

Ramera, sin embargo, es otra cuestión diferente. Un sinónimo, sin lugar a dudas, de puta, pero que se emplea menos, desde mi punto de vista. Quizás por que sea demasiado “coloquial” o “poco profesional”. Sin embargo, por los orígenes religiosos de este termino, ramera es una palabra deliciosamente impúdica. Todo empieza en el mundo grecorromano, con las hieródulas, aquellas “jóvenes santas” que en las fechas sagradas se prostituían y presentaban a los dioses el dinero que obtenían de esta forma. Una de las características de estas celebraciones era el empleo de ramos de flores, para simbolizar la fertilidad, que se empleaba como decoración durante estas fechas.

Así, imitando la tradición clásica, las prostitutas medievales marcarían sus aposentos con ramos de flores o, simplemente, una ramita vegetal, y de ahí surgiría la palabra ramera, tal y como recoge Isidoro de Sevilla: Ramus ad ianuam appensus corpus vedibile significat (una rama colgada a la puerta significa cuerpo en venta).

Por eso yo casi preferiría usar la palabra ramera, por sus connotaciones clásicas, casi religiosas (no me imagino, en pleno ayunamiento, repitiendo “hieródula, que eres una pedazo de hieródula”, sinceramente). Sin embargo, también tiene el “estigma” monetario incluido, por lo que me decantaré siempre por puta, por un simple y sencillo motivo: porque estalla en la boca al pronunciarla.

Mmmh… sospecho que queda mucho por decir al respecto de este tema…

Yours trully,
Jack

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8 comentarios to “Fetiches verbales”

  1. Eva Gina Says:

    Yo reconozco tener un tabú con eso. A mí no me cuesta usarlo o pensarlo coloquialmente, pero que me lo digan en la cama me da un poco de mal rollo. Me da rabia porque sé que no viene a cuento, pero… la feminista en mi cabeza se queja 🙂
    Sin embargo yo sí que he susurrado un “hijodeputa!” entre sábanas… poco coherente que es una 😉

    • jackchatterley Says:

      A tí la feminista… y a mí los años de educación, mis profes universitarios y el lenguaje políticamente correcto y un hipocondríaco sentido de lo apropiado que me toca vencer de vez en cuando…
      Pues nada, a seguir disfrutando siendo “políticamente incorrectos” 😉
      Un beso

  2. Nergal Says:

    Estoy contigo. Es más breve, directo y rápido puta que no soltar azafata del amor.
    Saludos

    • jackchatterley Says:

      “Azafata del amor”… tiene su coña, humorísticamente hablando… pero no, no tiene el mismo empaque.
      Saludos

  3. Rotze Mardini Says:

    Que te puedo decir al respecto…
    un besote y un fuerte abrazo
    Pd. Siempre disfrutando de tu espacio.

    • jackchatterley Says:

      Me alegro de que disfrutes en este rincón tan tontuelo, porque yo también me lo paso pipa con tu blog.
      Un besotazo y un abrazote.

  4. bocapensante Says:

    me gustó el dato histórico…

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