Fetiches verbales (II)

Leyendo “La vida sexual de Catherine M.”, de Catherine Millet, me llamó la atención un pasaje que trata sobre las palabras que se usan durante el sexo. Y me apunté estas palabras de la autora:

“Pero esto [las palabras tabúes] son sólo intensificaciones, aceleraciones ininterrumpidas por el rosario de las interjecciones, suspiros y todas las inflexiones tipicas del grito. Justo porque [los hombres] esperan menos respuestas que las caricias, aunque parezca paradojico, las palabras asquerosas son siempre más estereotipadas, y quizás sean tan poderosas porque pertenecen al patrimonio más inmutable. De esta manera, hacen que nos confundamos un poco en el interior de nuestra especie, incluso en todo aquello que teóricamente tiene la función de diferenciarnos, es decir, la palabras, y aceleran el abatimiento que buscamos en unos instantes como estos”.

(La traducción es mía, lamentablemente).

¡Y he aquí el dilema! Porque nuestras preferencias y gustos sexuales no pueden ser expresadas sin traducirlas a nuestro lenguaje y, al hacerlo, las mutilamos al adaptarlas a nuestro contexto de creencias, el entorno social y los hábitos personales.

Además, los hombres estamos siempre enfocando el sexo en una esfera genital, que ha recibido el estatus de dogma, y se banaliza, se desvirtúa, se devalúa. El sexo no es sólo carne per se, sin un transfondo, sin un discurso, sin nada. No es un acto que tiene lugar en un vacio, sin contacto con lo que nos rodeada y que nos influye.

Pero el sexo no para de hablar, es imposible emnudecerlo o reglamentarlo, ni se deja censurar ni ser reducido a un mero a un secreto. La curiosidad es lo que nos impulsa a descubrir nuestra sexualidad y articular nuestros discursos sexuales. Conviene leer a Foucault:

La prohibición de determinados vocablos, la decencia de las expresiones, todas las censuras al vocabulario podrían no ser sino dispositivos secundarios respecto a esa gran sujección: manera de tornarla moralmente aceptable y técnicamente útil. (Foucault, Michel, Historia de la sexualidad I: la voluntad de saber).

Me aterra pensar que tanto hablar (¡y escribir!) de sexo y quizás no hago más que taparlo.

Yours truly,
Jack

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3 comentarios to “Fetiches verbales (II)”

  1. Lorena y efe Says:

    Creo que en el sexo es más bien esa pasión que se vive entre dos. Vale cualquier expresión para manifestar nuestros pensamientos.
    Hay entran los gustos de cada cual y desde luego van asociados en muchos casos a los sentimientos.

    Saludos.

    • jackchatterley Says:

      Completamente de acuerdo. Como toda pasión, el sexo no puede ser regulado ni racionalizado, sino sólo vivido.
      Un abrazo.

  2. Fetiches verbales (II) — forosexy.com Says:

    […] tabú, Pensamientos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio […]

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