El Experimento de Sodoma (6).‏

Ultimas reflexiones a costa de Sade.

Todo el pensamiento de Sade puede englobarse bajo la noción de una filosofía natural, un nuevo jardín de las delicias, un saber científico acerca del sexo, un saber notablemente ciego ante el vínculo de la sexualidad con el logos, del eros y la palabra. Esta filosofía natural de Sade recibe este nombre porque toma de la Naturaleza los principios que la rigen.

Por eso, al ser naturales, los “vicios” libertinos no son tales. La naturaleza es violenta y amable, sublime y perversa, gloriosa y asquerosa según sus necesidades. Si la fundamentación de todas las manifestaciones del libertinaje se encuentra en la naturaleza, ¿dónde está el mal?

Así, la homosexualidad no es para Sade una aberración. Si la naturaleza hace que algunos seres humanos sean sensibles a esta opción, ¿cuál es el problema?. Añade a esto los ejemplos de Grecia, África y América:

[Tras el descubrimiento]: “se vio que estaba poblada por gente que tenía ese gusto. En la Louisiana, […] los indios, vestidos de mujeres, se prostituían como cortesanas. Los negros de Banguelé tienen queridos sin ninguna clase de disimulos; en la actualidad casi todos los serrallos de Argelia están poblados sólo por muchachitos. En Tebas no se contentaban con tolerar el amor a los muchachos, sino que era algo obligatorio; el filósofo de Queronea, lo había prescrito para suavizar las costumbres de los jóvenes” (Pág. 161)

Así, con ejemplos, Sade aborda este tema y otros muchos: la prostitución, de la que enumera muchos ejemplos históricos; el incesto, (¿”de qué otra manera pudieron perpetuarse las familias de Adán y Noé si no fue a través de esta práctica”?) y; el asesinato, que se encuentra en la naturaleza, en todas las especies que luchan por su supervivencia.

Así, la filosofía natural permite al ser humano gozar de los placeres que la vida dispone ante sus ojos sin deternerse por las leyes que lo reprimen, en especial las basadas en la religión (que sólo sirve para “embotar la altivez del alma” con su superstición y tiranía) y las costumbres. Para evitar esto Sade opta por una idea revolucionaria: “hacer pocas leyes, pero que sean buenas […] no se trata de multiplicar los frenos, sino de aplicar uno que sea indestructible”.

Si el hombre es feliz gozando del libertinaje nada debe interponerse en su camino. Todo lo contrario, se le debe facilitar que complazca sus gustos. Así nos encontramos con un libertino hedonista y egoísta, pues nada ni nadie puede atarle ni complacerle tanto como la satisfacción de sus instintos. Libertad a cualquier precio: todos tienen el derecho legítimo para disfrutar su sexualidad y sus placeres como lo consideren mejor.

“Una vez que creemos que nada puede ser malo, ¿de qué podríamos arrepentirnos?”.

De lo que no hagamos, supongo.

Una visión de la vida tan fascinante como aterradora…

Yours truly,
Jack.

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2 comentarios to “El Experimento de Sodoma (6).‏”

  1. mysouldreamer Says:

    Hola!!! te he nominado a los premios Liebster Award, encontrará la nominación en este enlace: http://mysouldreamer.wordpress.com/2013/08/16/liebster-awards/ allí sabrás los pasos a seguir. Muchas felicidades!!!

    Pd: me gusta mucho tus entradas y tu blog por eso te nomine.

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