Esposada (I)

Era sábado. Como de costumbre, Jorge, el marido de Paula, se fue a ver el partido de futbol con sus amigos mientras ella se queda en casa con los niños. Así él tenía un rato para estar con sus colegas. Paula, sin embargo, se sentía juguetona, y decidió darle motivos para volver a casa con rapidez. Se fue a su cuarto, se desnudó y comenzó a sacarse fotos cada vez más obscenas y a enviarselas a su marido. A la tercera foto recibió el siguiente mensaje:

“Voy”.

Ella cogió su consolador favorito y comenzó a jugar para “calentar” motores, porque sabía que su marido adoraba verla jugar. Así lleva un rato, dándose placer en su húmedo sexo cuando escuchó como se abría la puerta de la calle. Al poco rato su marido entró en su cuarto y la encontró en mitad del juego, completamente desnuda y abierta de par en par como una ventana en primavera. Él le dedicó una mirada maliciosa y sonrío ampliamente.

“Tienes un gran talento fotográfico, ¿lo sabías?” le dijo mientras se acercaba a la cama. Se inclinó sobre ella y, mientras le quitaba el consolador de las manos y lo lanzaba bien lejos, la besó apasionadamente. Paula dejó escapar un gemido de protesta, y él entonces le susurró al oído “espera un poco, nena…. sólo un poco…”.

Ella intentaba imaginar que vendría a continuación cuando de repente unas esposas aparecieron en las manos de él. Así que era eso… se dijo, mientras la excitación invadía todo su cuerpo.Sin más preámbulos él la esposó a la cabecera de la cama y luego se sacó un pañuelo del interior de su cazadora y, mientras ella se reía encantada, le vendó los ojos y todo se hizo de noche. Eso prometía, pensó, y mucho. Empezó a escuchar los ruidos propios de una persona desnudándose -una cremallera que se abre, el rozar de la tela contra la piel, el ruido de un cinturón al caer al suelo- y, de repente, una lengua comenzó a lamer sus pezones mientras el abrasador aliento de su marido incendiaba la piel de sus pechos. Los labios y los dientes de él siguieron moviéndose por su cuerpo, besándola, lamiéndola, mordiéndola.

De repente algo extraño sucedió. Una lengua comenzó a lamer su vagina. Ella se quedó perpleja por un momento, pues no era posible que su marido pudiera estar en su cuello y en su sexo a la vez… Con los ojos vendados una sospecha comenzó a cruzar su mente. Justo cuando iba a preguntar, escuchó a Jorge decirle: “pareces algo confundida, querida… ¿qué pasa?” pero no tuvo tiempo de contestar, porque una segunda voz masculina replicó: “Oh, me parece que está empezando a descubrir que el juego ha cambiado de reglas”. Esposada, Paula era incapaz de decidir si sentirse aterrada o excitada por lo que estaba sucediendo. Lo más extraño es que la voz le resultaba conocida, familiar, pero no podía identificarla. Tampoco importaba, pues todo su cuerpo ardía mientras cuatro manos la recorrían a la vez.

(continuará…)

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

8 comentarios to “Esposada (I)”

  1. adorablei Says:

    ayyyy! qué maravilla,lo que daría yo por verme en esa situación, ansiosa estoyyyyyyyyyyyyyyy
    I

  2. Soñando Con Maletas Says:

    Muy turbador, demasiado…

  3. Lorena y efeefe Says:

    Rste relato promete una gran experiencia lleba de pasión.

    Un saludo

  4. Rotze Mardini Says:

    Eso es…
    Un besote.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: