Archive for 30 julio 2017

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (9)

30 julio, 2017

Las cartas del Destripador.

Durante el Otoño de Terror la policía y la prensa recibió cientos de cartas supuestamente escritas por el asesino de Whitechapel. La mayoría fueron escritas por periodistas intentando conseguir una primicia o inventarsela, o idiotas que buscaban aumentar el pánico que Jack estaba causando. Muchos expertos consideran que todas son falsas, pero otros consideran que algunas (la carta “Querido Jefe”, la postal “Jack el Descarado” y la carta “Desde el infierno”) son genuinas.

Carta ‘Querido Jefe’

La llamada carta «Querido Jefe» fue recibida por la Central News Agency de Londres el 25 de septiembre de 1888. Estaba escrita por alguien que afirmaba ser el autor de los asesinatos sucedidios en agosto de 1888 en el East End londinense y firmaba como Jack el Destripador.

La carta fue rápidamente transmitida a Scotland Yard el 29 de septiembre, y posteriormente fue objeto de diversas publicaciones por parte de la prensa.

El mensaje tuvo una importante repercusión, hasta el punto que el apodo o mote «Jack el Destripador» mencionado en la carta fue a partir de ahí utilizado con frecuencia para designar al asesino. Varias pistas sobre el posible origen de la carta fueron exploradas, pero lo más probable es que su autor fuera un periodista, que quiso aprovecharse de las muertes cometidas algunas semanas antes. De esta forma para se habría incrementado el interés del público sobre el tema, mejorando el número de publicaciones de la prensa y la actividad de los periodistas. Conviene mencionar que la propia Central News Agency inicialmente consideró esta carta como un bulo, como una noticia falsa o una broma de mal gusto.

El cambio de opinión vino después del Doble Evento, tres días después. El asesinato de Stride and Eddowes hizo que se replanteara la autoria de la carta, especialmente cuando se supo que que a Eddowes le cortaron parte de una de sus orejas, algo que había sido insinuado vagamente en la carta. La policía se tomó la carta en serio, llegando a reproducirla en la prensa del momento esperando que alguien reconociera la letra del autor.

La carta estaba escrita en tinta roja presentaba patentes americanismos como “boss” (jefe), “fix me” (atraparme) y “shan´t quit” (no abandonaré). El contenido de este recado sería crucial para cimentar y propalar la leyenda, en tanto aportaría ante la opinión general el mote con el cual se había bautizado a la hasta entonces anónima y fantasmagórica figura del delincuente. Ese alias lo haría tristemente célebre en todo el mundo. Así y por primera vez, tomaba estado público el cruel y burlón apodo de “Jack el Destripador”.

Algunas teorìas apuntar a que la carta no fue escrita por el asesino sino por un periodista del diario The Star llamado Frederick Best. En efecto, comparaciones grafológicas entre la misteriosa carta con escritos del citado periodista, parecen no dejar dudas al respecto, pues la concordancia de ciertos detalles es casi perfecta. Por otra parte, correspondencia entre el redactor en jefe de ese periódico, Thomas P. O’Connors, con el propietario del medio de prensa, apuntan a que Best estaba respaldado y cubierto por el redactor.

Otra hipótesis formulada por Stewart Evans y Keith Skinner, autores de “Letters from Hell”, el más plausible plagiario habría sido un periodista alcohólico de la Agencia Central de Noticias de Londres llamado Tom Bullin, quien elaboró la misiva, contando con la anuencia de su jefe de prensa John Moore.

«…Querido Jefe: Constantemente oigo que la policía me ha atrapado pero no me echarán mano todavía. Me he reído cuando parecen tan listos y dicen que están tras la pista correcta. Ese chiste sobre “Mandil de Cuero” me hizo partir de risa. Odio a las putas y no dejaré de destriparlas hasta que me harte. El último fue un trabajo grandioso. No le di tiempo a la señora ni de chillar. ¿Cómo me atraparán ahora? Me encanta mi trabajo y quiero empezar de nuevo si tengo la oportunidad. Pronto oirán hablar de mí y de mis divertidos jueguecitos. Guardé algo de la sustancia roja en una botella de cerveza de jengibre para escribir, pero se puso tan espesa como la cola y no la pude usar. La tinta roja servirá igual, espero, já, já. En el próximo trabajo le cortaré las orejas a la dama y las enviaré a la policía para divertirme. Guarden esta carta en secreto hasta que haya hecho un poco más de trabajo y después publíquela sin rodeos. Mi cuchillo es tan bonito y afilado que quisiera ponerme a trabajar ahora mismo si tengo la ocasión. Buena suerte. Sinceramente suyo. Jack el Destripador…»

«…No se molesten si le doy mi nombre profesional. No estaba bastante bien para enviar esto antes de quitarme toda la tinta roja de las manos. Maldita sea. No ha habido suerte todavía, ahora dicen que soy médico, já, já…»

La postal “Jacky el Descarado”.
The “Saucy Jacky” Postcard

La postal Saucy Jack fue recibida por el editor de la Central News Agency de Londres, aunque luego fue entregada a Scotland Yard para su análisis e investigación. Posteriormente este mensaje se difundió en forma de facsímil como parte de las investigaciones, esperando que alguien pudiera reconocer la letra y a su posible autor.​

La postal mencionaba que dos víctimas habían sido asesinadas muy cerca una de otra: «doble golpe esta vez». Efectivamente, Elizabeth Stride y Catherine Eddowes fueron asesinadas en la madrugada del 30 de septiembre de 1888 y parte de la oreja de Catherine fue encontrada desprendida en la escena de crimen como consecuencia de mutilaciones faciales que el asesino realizó.

Algunos analistas han argumentado que la carta fue enviada antes de que los asesinatos fueran hechos público, haciendo improbable que un bromista o un falsificador tuviera tal conocimiento del crimen; sin embargo, la fecha cierta la daba el matasellos y quien la recibió la proporcionó a la policía más de 24 horas más tarde de que los homicidios ocurrieran, o sea, mucho después de que los detalles sobre los hechos hubieran trascendido por boca de periodistas y residentes del área. La policía posteriormente afirmó haber identificado a un periodista como el autor material del mensaje, así como también autor de la carta «Querido Jefe» (Dear Boss).

Con posterioridad a los asesinatos de 1888, el original de la postal Saucy Jacky desapareció de los archivos policiales.4 Generalmente se cree que, como muchos otros artículos relacionados con el caso, alguien lo quitó para guardarlo como recuerdo de esa famosa serie de crímenes. Por tanto, únicamente ha llegado a nuestros días la versión en facsímil de este mensaje. Y aunque en su momento la carta «Querido Jefe» pudo ser recuperada y preservada, la postal no corrió la misma suerte.

Cuando le pasé el dato no lo hice en clave, querido Jefe, mañana tendrá noticias sobre el trabajo de Saucy Jacky; esta vez un doble evento. La primera de ellas chilló un poco y no pude terminar [a tiempo]. No tuve tiempo de quitarle las orejas para la policía. Gracias por no haber divulgado mi última carta hasta que me puse a trabajar de nuevo.
Jack el Destripador

Jack the Ripper

Carta “Desde el infierno”

La recibió, el 16 de octubre, George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel. Contenía un riñón humano preservado en etanol, además de la carta. Las pruebas realizadas por el doctor Openshaw afirmó que era muy similar al que le habían extraído a Eddowes. La opinión médica en aquel tiempo también señalaba que el órgano en cuestión bien pudo haber sido adquirido por estudiantes médicos, y enviado con la carta como parte de una broma pesada y macabra.

El propio George Lusk, destinatario de la misiva, desconfió de la naturaleza de lo que se adjuntaba con la carta, por lo que guardó reserva respecto al específico contenido de la misma, hasta que finalmente los amigos lo presionaron para que informara sobre todos los detalles.

Desde el infierno
Mr Lusk
Señor
Os envío la mitad del
riñón que tomé de una mujer
la preservé para vosotros. La otra pieza
la freí y la comí, fue muy agradable.
Quizá os envíe el ensangrentado cuchillo
que lo sacó si sólo aguardáis un poco
más.
firma
Atrápeme cuando
Pueda.
Mishter Lusk

6 de octubre de 1888. Esta carta la recibio un periódico local y se cree que estaba dirigada o bien a Israel Schwartz o a Joseph Lawende, que habían descrito al posible asesino a la policía. Pocos investigadores le dan crédito. both of whom believe to have witnessed the Ripper and gave descriptions of the man they saw to the police. Few researchers believe this letter to be real.

Te crees muy inteligente cuando informaste a la policía. Pero cometiste un error cuando pensanste que no te vería. Ahora se que me conoces y veo tu pequeño juego, y voy a acabar contigo y enviar tus orejas a tu mujer y enseñas esto a la policía o les ayudas. Si lo haces, acabo contigo. No puedes escaparte de mí, porque te atraparé cuando no te lo esperes. Mantendré mi palabra y te abriré en canal.

Sinceramente tuyo,
Jack el Destripador.

PD: Puedes ver que conozco tu dirección.

La carta al doctor Thomas Horrocks Openshaw.
Recibida por el doctor Openshaw (que había examnado el riñòn recibido por Lusk). Pocos investigadores le dan crédito alguno. Por ejemplo, fue usada por la escritora Patricia Cornwell, en apoyo de su teoría de que Walter Sickert era el misterioso asesino. Cornwell afirmaba que el papel utilizado en la carta procedía de los mismos fabricantes que el que era utilizado frecuentemente por Sickert. Pero además y también según Cornwell, el ADN mitocondrial extraído del sello en el sobre, no podía ser descartado como que fuera el mismo que el encontrado en correspondencia que seguramente había manejado Sickert. El ADN mitocondrial, sin embargo, no es una prueba definitiva de identidad, y la secuencia encontrada por el equipo de expertos de Cornwell podría corresponder a una persona en un grupo de unos 400.000 individuo.

Anuncios

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (8)

27 julio, 2017

Mary Jane Kelly, también llamada Marie Jeanette Kelly, Mary Ann Kelly, Ginger, y Fair Emma.

Se cree que Mary Jane Kelly nació hacia 1863, lo que nos hace suponer que tenía 25 años cuando fue asesinada. Era rubia, tenía los ojos azules y se decía que tenía un considerable atractivo personal. El detective Walter Dew, que dijo conocerla de vista, afirmó que era atractiva y que se apseaba siempre en compañia dedos o tres amistades. Dijo también que siempre llevaba un delantal inmaculadamente blanco. Joseph Barnett afirmó que Kelly no bebía. Sin embargo, John McCarthy, dueño de un bar, declaró que “cuando bebía, era muy ruidosa; fuera de esos momentos, era una mujer muy tranquila”.

Todo lo que sabemos de ella nos viene de Joseph Barnett, que vivía con ella hasta su muerte. Algunas partes de esa información es contradictoria cuando no inventada.

Nació en Limerick, Irlanda, pero no sabemos si en la ciudad o el condado. Siendo pequeña, su familia se trasladó a Gales. Su padre, John Kelly, era un obrero metalúrgico que trabajaba en Carnarvonshire o en Carmarthenshire. Mary Jane afirmó tener seos o siete hermanos y hermanas, y que uno de ellos, Henry, servía en el 2 Batallón de Guardias Escoceses. También afirmó tener un pariente actor.

John McCarthy, dueño del pub Miller’s Court, dijo que ella recibió una careta de su madre desde Irlanda. Barnett, por su parte, comentó que nunca mantuvo correspodencia postal con su familia. Joseph Barnett y la señora Carthy, una mujer con la que Kelly vivió una vez, afirmaron que Kelly procedía de una familia “bienestante”.

Hacia 1879, a los 16 años, se casa con un tal Davies, que muere dos o tres años más tarde. Se ha sugerido que pudo tener un hijo de él. Tras esto se traslada a vivir con un primo en Cardiff, trabajando como prostituta, aunque la policía de la ciudad no tenían ninguna ficha policia suya. Ella dijo que se pasó la mayoría del tiempo allí enferma. Llegó a Londres en 1884.

Pudo vivir con las monjas del refugio nocturno de Providence Row en la calle Crispin. Se cree que vendía flores y que, finalmente, entró a trabajar en una tienda de la calle Cleveland. Según Joseph Barnett, al llegar a Londres, Kelly se fue a trabajar en un burdel de lujo en el West End. Ella le contó que viajó a París durante esa época, en compañía de un caballlero, pero que no le gustó y se volvió

El 10 de noviembre, un día después de su asesinato, la señora Elizabeth Phoenix, del 57 de Bow Common Lane, Burdett Road, Bow, fue a la comisaría de la calle Leman para decir que una mujer que se correspondía con la descripción de Kelly había vivido en la casa de su cuñado en Breezer’s Hill, cerca de la calle Pennington. Afirmó que era muy conflictiva cuando estaba borracha, pero una de las mujeres chicas que se podía conocer cuando estaba sobria.

Según un reportero de la Press Association dijo que ella, al llegar a Londres, conoció a una francesa que vivía en Knightsbridge, y que ella la condujo a la vida disoluta que, al final, causó su desgraciado fin.Con ella viajó varias veces a París y vivìa como “una dama”. Por algún motivo desconocido acabó en el East End, donde le falló la fortuna y acabó prostituyendose. Allí la recibió una tal señora Buki, que vivía en las cercanías de Ratcliffe Highway. Con ella regresó a la residencia de la francesa para reclamar una caja con numerosos vestidos de alto valor. Al final, los vicios con el alcohol de Kelly llevaron a la señora Buki a expulsarla de su casa y se fue a vivir con una tal señora Carthy en Breezer’s Hill, de donde se marcó entre 18 meses y dos años antes de su final, es decir, hacia 1886, para irse a vivir con un hombre llamado Morganstone, que vivía en o en las crecanías de Stepney Gasworks. Luego se fue con un tal Joseph Fleming a vivir cerca de Bethnal Green.

En 1886 vive en la casa de huéspedes Cooley’s en la calle Thrawl, Spitalfields, donde conoce a Joseph Barnett, nacido en Londres pero de ascendencia irlnadesa, que trabajaba en el mercado de pescado de Billingsgate. Nació en 1858 y murió en 1926. Se fuerna vivir en la calle George, cerca de la calle Commercial, y luego a Little Paternoster Row, de donde les expulsaron por no pagar el alquiler y por borracos. Se fueron a vivir a Brick Lane. En febrero o marzo de 1888 se trasladan a una habitación del 13 de Miller’s Court.

En agosto o comienzos de 1888, Barnett pierde su trabajo y Mary Jane vuelve a las calles. Barnett decide dejarla, lo que sucede, tras una pelea, el 30 de octubre. La causa según Barnett, es que ella permitía el acceso de otras prostitutas a su vivienda, una tal Julia y una tal señora Harvey (Maria Harvey), que vivió con Kelly las noches del 5 y 5 de noviembre, antes de irse al 3 de New Court.

El 7 de noviembre se la ve hablando con un hombre parecido al que Matthew Packer describió acompañando a Elizabeth Stride. Lleva un lago abrigo negro, pero no un maletín. El 8 o el 9 Barnet visita a Mary Jane. El 9 la visita de nuevo y dice que entonces ella vive con una mujer en Miller’s Court. Podría ser Lizzie Albrook, que se alojaba en el 2 de esa calle.

20:00 Barnett regresa a la Buller’s Boarding House donde juega cargas hasta las 00:30, tras lo cual se va a dormir.

Nadie ve a Mary Jane Kelly entre las 08:00 y las 23:45. Se dice que la vieron beber con una mujer llamada Elizabeth Foster en el pub Ten Bells, pero no es seguro que sea cierto. A las 23:00 está bebiendo en el Britannia con un hombre joven de aspecto respetable, bien vestido y con bigote. Ella está muy borracha.

23:45 Mary Ann Cox, uan viuda y prostituta de 31 años que vive en el 5 de Miller’s Court (la última casa a la izquierda) entra en la calle Dorset desde la calle Commercial; regresa a casa a calentarse, porque la noche es fría. Ve a Kelly delante de ella en compañía de un hombre de unos 35 años y de un 1,70 de estatura. Lleva un largo abrigo y sombrero. Luce patillas y bigote.

Al pasar al lado de la puerta de la havitación de Kelly, Cox les da las buenas noches. Kelly, algo incoherente, le replica “buenas noches, me voy a caantar.” Poco después la escucha cantar “A Violet from Mother’s Grave”. Cox sale a medianoche y la vuelve a escuchar cantando.

A las 00:30 Catherine Pickett, vendedora de flores vecina de Kelly, se despierta al escucharla cantar. Cuando su marido va a quejarse, ella le dice que deje a Kelly en paz. 01:00 Empieza a llover. Cox regresa a su casa a calentarse y escucha a Kelly cantando. Poco despiés, Cox vuelve a salir.

Elizabeth Prater, esposa de William Prater, que la abandonó 5 años atrás, está en la entrada de Miller’s Court esperando un hombre. Tras media hora, se va a ver a McCarthy para charlar. No escucha a nadie cantar y no hay movimiento en la zona. Unos minutos más tarde, muy borracha, se va a dorimr.

02:00: George Hutchinson, que vive en Commercial Street, se encuentra a un hombre de camino de casa en la esquina de la calle Thrawl, pero no prest atención. En Flower and Dean se encuentra con Kelly, que le pide dinero, pero él no tiene y ella se va en dirección de la calle Thrawl y se encuentra con el hombre que Hutchinson ha visto antes. Él le pone una mano en el hombro a ella y le dice algo, tras lo cual ambos se ríen. Hutchinson la escucha decir “De acuerdo” y el hombre replica “Estarás bien por todo lo que te he contado”. Ambos se marchan hacia la calle Dorset. El hombre lleva, según Hutchinson, un pequeño paquete en su mano izquierda.

El hombre luce un bigote con los extremos elevados, pelo y ojos negros y cejas pobladas, y según Hutchinson, tiene aspecto judío. Lleva un sombrero calado hasta los ojos y un largo abrigo ribeteado de astracán y corbata negra. Una enorme cadena de oro cuelga de su chalecto con un gran sello con una piedra roja colgando de él. Cruzand la calle Commercial y giran en Dorset. Hutchinson les sigue. Se detienen fuera de Miller’s Court y hablan unos tres minutos. Ella le dice que ha perdido su pañuelo y èl le da uno rojo, tras lo que entran en su casa. Hutchinson espera hasta que el reloj marca las tres y se marcha.

03:00 Llueve fuerte y la señora Cox regresa a casa. No hay luz ni sonido procedente de la habitación de Kelly. Cox ya no sale pero no se duerme. Escucha hombre entrando y saliendo de la plaza.

04:00 Elizabeth Prater se despierta al notar a su gato “Diddles” caminando por su cuello. Escucha un grito “oh, me matan”, per, como es algo tipico de la zona, no le presta atención. Sarah Lewis, que está con unos amigos en Miller’s Court, también lo oye.

08:30M: Caroline Maxwell, conocida de Kelly, afirma haberla visto a esa hora, mucho después de la hora dada por Phillips como la de su defunción. Maxwell afirmó con mucha seguridad que era Kelly, aunque no la conocía mucho

10:00: Maurice Lewis, un sastre que vive en la calle Dorset, afirma a los periòdicos haber visto a Kelly y a Barnett en el pub Horn of Plenty la noche del asesinato pero, también, a ella a las 10:00 del día siguiente. Por esta discrepancia con la hora del asesinato, no se le llama a testificar y la policìa le ignora.

10:45: John McCarthy, dueño de “McCarthy’s Rents,” sobrenombre de Miller’s Court, envia a Thomas Bowyer a cobrar el alquiler atrasado de Mary Kelly. Nadie contesta a sus llamadas a la pueta y, la mirar por una ventana, ve el cadaver. Informa a McCarthy, quien, tras ver los mutilados restos de Kelly, corre a la comisaría de la calle Commercial y habla allí con el inspector Walter Beck, con el que retorna a la plaza. Varias horas después, tras esperar en vano la llegada de varios perros de presa, McCarthy derriba la puerta con un hacha por orden del superintendente Thomas Arnold.

Cuando la policía entra en la habitacón, encuentra las ropas de Kelly muy bien puestas en una silla y sus botas frente a la chimenea. Ella viste una camisola.

La autopsia corrió a cargo de Thomas Bond, un distinguido cirujano de la División A.

Sobre la cama bañada en sangre reposaban maltrechos despojos de la inquilina. Únicamente llevaba puesto un menguado camisón que dejaba ver el atroz estropicio infligido a su organismo. Su estómago lucía abierto en canal y habían seccionado su nariz, sus senos, y sus orejas. Trozos de muslo y fragmentos de piel de su cara yacían junto a su cuerpo descarnado. Los riñones, el hígado, y otros órganos, se esparcían en torno al cadáver y encima de la mesilla de noche.

“¡Parecía más la obra de un demonio que la de un hombre!” testificaría John McCarthy en la ulterior encuesta judicial, dejando constancia de la tremenda impresión que le produjo el monstruoso descubrimiento.

En su certificado de defunción Mary Jane Kelly fue registrada el 17 de noviembre bajo la denominación de “Marie Jeanette Kelly Davies”.

Mary Kelly fue enterrada en una ceremonia pública en el St Patrick’s Roman Catholic Cemetery en Langthorne Road, E11 Leytonstone, el 19 de noviembre de 1888. Su tumba era la nº 66 en la fila 66, parcela 10.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (7)

26 julio, 2017

Catherine Eddowes

Catherine Eddowes, también conocida como Kate Kelly, nació el 14 de abril de 1842 en Graisley Green, Wolverhampton. Al morir sufría de la enfermedad de Bright, una variante de la uremia. Los amigos de Catherine la describían como una mujer inteligente, con estudios, pero con un temperamento muy fiero.

Su apdre era George Eddowes, y su madre Catherine (nee Evans). Tenía dos hermanas, Elizabeth y Eliza Gold. Su padre trabajaba en Wolverhampton, pero, tras la huelga de 1848, se marchó con su familia y su hermano William a Londres, donde encontró empleo, aunque William regresó a Wolverhampton. Catherine estudió en la St. John’s Charity School, Potter’s Field, Tooley Street hasta la muerte de su madre en 1851/1855. Se fue a vivir con su tía. que vive en Bison Street, Wolverhampton y asistió a la Dowgate Charity School. En 1861-1863 se escapa de casa con Thomas Conway, un ex-soldado, y se van a vivir a Birmingham. Regresó a Wolverhampton para dar a luz a un bebé y luego se marcharon a Londres, donde rompe con Conway en 1881. Intenta volver a casa de su tía, pero la rechaza, y termina en un casa de huéspedes de la calle Bison. Parece ser que Catherine y Conway llegaron a casarse. Tuvieron tres hijos: Annie, nacida en 1865, George, nacido hacia 1868 y otro hijo nacido hacia 1873.

En 1881 Catherine se trasladaa la casa de huéspedes Cooney’s, del 55 de la calle Flower and Dean y conoce a John Kelly, que trabajaba de manera regular para un vendedor de fruta llamado Lander. Por estas fechas, Annie se casa con Louis Phillips y comienza a intentar evitar a su madre. Frederick Wilkinson, que trabajaba de encargado en Cooney’s, dijo que Catherine “no bebía frecuentemente y era una mujer muy alegre. Solía llegar a la casa entre las 9 y las 10 de la noche”. Una de las hermanas de Catherine confirma que no bebía. Se supone que se dedicó a la prostitución ocasional para pagar el alquiler, aunque este dato no es seguro, y hay fuentes que niegan que esta mujer hubiera ejercido la prostitución.

El 28 de septiembre, John logró ganar un poco de dinero. Le dio la mayor parte a Catherine y ella le dijo que dormiría en un casa de huéspedes de Shoe Lane, por la que hacía tiempo que no iba. Ella explicó al encargado que había estado en el campo, pero que había regresado “para cobrar la recompensa ofrecida por la detención del asesino de Whitechapel. Creo que lo conozco.” Él le recomendó que tuviera cuidado (no hay pruebas que corroboren este extremo, por lo que debe ser tratado con mucho cuidado).

Sabado y domingo, 29-30 de septiembre:

A las 08:00 del 29 regresa a Cooney’s y ve a Kelly. La han expulsado de un albergue por un problema desconocido . Kelly decide poner en prenda un par de botas a un prestamista llamado Jones, de la calle Church Set. Las lleva Kate, y las deja allí a nombre de Jane Kelly. Con ese dinero ambos compran algo de comida. Entre las 10 y las 11 están comiendo en la cocina del albergue, según testifica Frederick Wilkinson.

Por la tarde ya no tienen dinero, y Eddowes dice que que va a pedirle dinero a su hija, en Bermondsey. Se amrcha a las 14:00 PM, prometiendo volver antes de las 16:00. Kelly nunca supo si fue a ver a su hija. De hecho, es poco posible, pues ella ya no vivía en esa dirección para evitar a su madre.

20:00: El agente Louis Robinson ve a Eddowes rodeada de gente en el 29 de Aldgate High Street. Está muy borracha y caída en el suelo. Robinson pregunta a la multitud si alguien la conoce, pero nadie contesta. La ayuda a ponerse de pie. Con la ayuda de otro agente, George Simmons, la llevan a la comisaría de Bishopsgate. Hacia las 20:45, el sargento James Byfiled anota la llegada de Eddowes a la comisaría. Una vez allí, se niega a identificarse. A las 20:50 Robinson la mete en una celda, donde se queda dormida.

Hacia las 22:00 el agente Edward Watkins comineza su ronda. Pasará por la calle Duke a través de Heneage Lane, por una parte de la calle Bury, luego por Creechurch Lane hasta la calle Leadenhall y hacia la calle Mitre y luego a la plaza Mitre, volviendo a la calle Mitre, luego hacia la calle King hasta la plaza de St James y de ahío a la calle Duke, y de nuevo a empezar la patrulla. A la misma hora comienza su ronda James Harvey. De Bevis Marks va la calle Duke, luego a la calle Little Duke, pasando por Houndsditch y regresando a la calle Duke y de ahí a la calle Church para volver a la calle Duke y de ahír partir hacia Aldgate. De ahí marchará la calle Mitre, volverá a Houndsditch, de ahí a la calle Little Duke y regresará de nuevo a Houndsditch, luego a la calle Goring para ir de ahí a Bevis Marks.

00:15 AM: Kate canta en voz baja en la celda. 00:30: Preguntan cuando la pondrán en libertad. Le replican que cuando se pueda valer por sí misma, a lo que ella contesta que “ya puedo”.

00:55: El sargento Byfield pide al agente Hutt que compruebe si hay algún detenido que pueda ser liberado. Kate está sobria. Se identifica como Mary Ann Kelly, y da como dirección el 6 de la calle Fashion. Es puesta en libertad y abandona la comisaría la 01:00. Se marcha en dirección opuesta a la ruta más rápida a la calle Flower and Dean. Parece que se dirige a Aldgate, donde se había emborrachado. En en el camino debe de haber pasado la entrada a la calle Duke, al final de lo cual está el pasaje que lleva a calle Mitre. Debería de haber tardado menos de diez minutos en llegar a la plaza Mitre. Esto deja un espacio de 30 minutos de tiempo entre su salida de comisaría y cuando es vista en la plaza Mitre.

01:30: Joseph Lawende, un comercial; Joseph Hyam Levy, carnicero, y Harry Harris, un tratante de muebles, dejan el Imperial Club del 16-17 de la calle Duke. En la esquina de Duke con el pasaje Church ven Eddowes hablando con un hombre. Ella tiene su mano en el pecho de él pero no de manera defensiva ni rechazándolo. Los testigos describen al hombre: 30 años, 1,70 de estatura, bigote y con un fisico normal. Llevaba una chaqueta que le queda algo suelta, una gorra de tela gris y un pañuelo rojo en torno al cuello. Tiene, según los testigos, aspecto de marinero. Lawende identificará luego las ropas de Catherine Eddowes como las de la mujer que vio esa noche

Hacia las 1:45 el agente Edward Watkins descubre el cuerpo de Eddowes en Mitre. El policía declaró en la encuesta judicial que había pasado por la Plaza Mitre a la hora 1.30, efectuando su ronda habitual, sin notar nada fuera de lo común. En su siguiente patrulla, quince minutos después, descubrió el cuerpo de la víctima. Muy alterado ante el terrible hallazgo, corrió en pos de auxilio a la caseta de un velador nocturno de nombre George Morris, al tiempo que le anunciaba que habían despedazado a otra mujer. Pronto acudieron allí el agente Holland, el médico William Sequeira, el Inspector Collard y el cirujano de la policía de la ciudad de Londres Frederick Gordon Brown, quien finalmente sería el encargado de practicar la autopsia.

El doctor Gordon Brown llega a Mitre Square hacia las 02:00. El cuerpo reposaba boca arriba, con la cabeza girada hacia su hombro izquierdo, los brazos a ambos lados del cuerpo. La pierna izqueirda estaba extendida en la dirección en la que yacía el cadáver, la derecha estaba doblada y el cuello cortado. Los intestinos habían sido extraídos y colocados sobre el hombro izquierdo. La oreja derecha aparecía mutilada. Había una cierta cantidad de sangre en el suelo, al lado izquierdo del cuello, alrededor del hombro y la parte superior del brazo, y un suero de color rojo que iba desde el cuello al hombro derecho, con el pavimento inclinándose en esa dirección. El cadáver estaba caliente todavía y no se apreciaba rigor mortis. Debía de llevar menos de media hora muerta según el doctor. No se apreciaban golpes ni sangre en la piel del abdomen.

El domingo se llevó a cabo la autopsia. El cadáver mostraba claras señales de rigor mortis pero no estaba muy frío. El abdomen presentaba una decoloración de color. La cara estaba muy mutilada, con muchos cortes en mejillas, ojos y nariz. La garganta presentaba un corte muy profundo que había partido en dos la laringe y llegado hasta el hueso, dejando el cuchillo y marcha en los cartílagos intervertebrales. El arteria carótida presentaba un agujero y la vena yugular también estaba cortada por espacio. La causa de la muerte una hemorragia masiva procedente de la carótida. El abdomen estaba abierto desde el pecho hasta el pubis. El hígado había sido apuñalado repetidas veces.

Catherine Eddowes fue enterrada el 8 de octubre de 1888.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (6)

24 julio, 2017

Elizabeth Stride

Vino al mundo como Elisabeth Gustafsdotter el 27 de noviembre de 1843, en una granja llamada Stora Tumlehed. en la parroquia de Torslanda, al norte de Gotemburgo, Suecia. Era de piewl clara, ojos grises y pelo marrón oscuro y rizado. Le faltaban todos los dientes de su mandíbula inferior. Fue descrita como una mujer tranquila dispuesta a ayudar a quien se lo pidiera. Sin embargo, fue detenida varias veces por conducta desordenada estando bebida. Se ganaba la vida cosiendo y recibía dinero de Michael Kidney. Ejercía la prostitución de manera ocasional. En marzo de 1865 aparece registrada como tal por la policía sueca. Entre octubre y noviembre recibe atención médica por una enfermedad venérea en el hospital especial
de Kurhuset. En julio de 1866 llega a Londres para entrar al servicio de un “caballero extranjero”, según el testimonio de Charles Preston, que vivía en la misma casa de huéspedes que Elizabeth. Michael Kidney, su compañero ocasional, dijo que trabajaba para una familia de Hyde Park, y reía que ella tenía familia en Londres.

El 7 de marzo de 1869 se casa con John Stride en la iglesia de Saint Giles in the Fields. El matrimonio vive la calle East India Dock, en Poplar. Tienen una cafetería en la calle Chrisp, Poplar, y en 1870 en la calle Upper North, Poplar. El negocio se traslada luego al 178 de Poplar High Stree. Venden el negocio a John Dale en 1875.

Elizabeth afirma que su marido y e hijos fallecen cuando el Princess Alice colisiona con otro barco, el Bywell Castle, en el río Támeseis en 1878, y que ella resultó herida cuando le rompieron el paladar de una patada al intentar escapar del naufragio, pero esta información no pudo ser corroborada. De hecho, su marido falleció en 1884. Su autopsia no revela daño alguno en el paladar

Del 28 de diciembre de 1881 al 4 de enero de 1882 es ingresada en la Enfermería de Whitechapel por una bronquitis. De ahí se trasladará directamente al asilo de Whitechapel. A partir de 1882 entrará y saldrá de la casa de huéspedes del 32 de la calle Flower and Dean. Podría ser que para estas fechas su matrimonio se haya roto. El 24 de octubre de 1884, John Stride muere de un ataque al corazón. En 1885 Elizabeth vive con Michael Kidney, con el que compartirá tres años de su vida en una relación muy tormentosa. Él la acusará de beber mucho. Entre el mayo de 1886 pide y pctibre de 1888 pide limosna en la Iglesia Sueca. Da como dirección la calle Devonshire esquina con la Commercial Road. El 21 de marzo de 1887 aparece registrada en el albergue de Poplar. En julio Kidney es arrestado por comportamiento desordenada, uso de lenguaje obsceno e ir borracho. Ella, al parecer, fue detenida varias veces por el mismo cargo, según el testimonio de un vecino, Charles Preston, que vivía en el 32 de la calle Flower and Dean.

A finales de septiembre de 1888 se rompe su relación con Michael Kidney. Ella sigue viviendo en la casa de huéspedes del 32 de la calle Flower and Dean.

30 de septiembre de 1888

18:30: Es vista en el pub Queen’s Head con otro inquilino de la casa de huéspedes, con el que regresa después de beber juntos

19:00-20:00 Charles Preston y Catherine Lane la ven dejar el edificio. Le da a Lane un gran trozo de terciopelo verde y le pide que se lo gaurde hasta que vuelva. El vigilante, Thomas Bates, afirmó que la vio partir muy alegre.

23:00: Dos trabajadores, J. Best y John Gardner, en camino hacia el pub Bricklayer’s Arms de la calle Settles, al norte de la Commercial Road, ven salir a Stride con un hombre bajo y bigote negro, vestid con un traje y abrigo. Llovía y él la abrazaba y besaba. Parecía un hombre respetable seg ún estos dos testigos, lo que les sorprendió bastante. Los trabajadores, tras invitarles a una copa y bromear con ellos (“Tienes a Mandil de Cuero tras tus pasos!”). Mandil de Cuero fue uno de los primeros apodos de Jack el Destripador.

23:45: William Marshall ve a Stride en la calle Berner, a la altura del número 63, hablando con un hombre con un abrigo negro y corto y gorro de marinero.

00:00 : Matthew Packer afirma que le vendió uvas a Stride y un hombre, aunque esto parece muy dudoso.

00:35: El agente William Smith ve a Stride con un hombre joven en la calle Berner, frente al “Club Educativo Internacional de Trabajadores”. El hombre aparenta unos 28 años, lleva un abrigo oscuro y un gorro m de cazador.. Llevaba un paquete envuelto en un periódico.

00:45: Israel Schwartz, del 22 de la calle Helen, Backchurch Lane, al entrar ne la calle Berner desde Commercial Road, y tras llegar al lugar donde se cometió el crimen, vio a un hombre pararse y hablar con una mujer parada junto a un portillo. El hombre habría habría arremetido contra ella, arrojándola al suelo para luego introducirla en el callejón a empujones. Según Schwartz “La mujer dio tres gritos, pero no muy fuertes”.

Lo más curioso de este testimonio es que Schwartz narró que, casi al mismo tiempo, justo cuando cruzaba por delante del portillo, vio a un segundo hombre salir de la cervecería situada en la esquina de la calle Fairclough, y detenerse silenciosamente mientras encendía una pipa. Este último aparentaba treinta y cinco años, medía 1’80 y vestía con decoro, a diferencia del primer hombre que agredió a la prostituta. El atacante se percató de la presencia del testigo y de su notoria apariencia de extranjero y, para ahuyentarlo, le espetó en son de amenaza “¡Lipski!” (se trataba de un insulto ya que Lipsky era el apellido de un judío acusado de matar a una mujer el pasado año en el East End). Tanto Schwartz como el hombre de la pipa se alejaron cautelosamente de allí. El cadáver de Stride, con la garganta segada de izquierda a derecha, fue hallado minutos más tarde en ese lugar (en el suelo del Dutfield’s Yard (patio), calle Berner) en el suelo en Dutfield’s Yard, Berner cerca de las 01:00 de la madrugada del domingo 30 de septiembre de 1888.

El patio estaba tan oscuro que Louis Diemschutz, portero de un club adyacente denominado “Club Educativo Internacional de Trabajadores”, que descubrió el cuerpo mientras iba conduciendo un carro arrastrado por un pony, apenas fue capaz de verlo sin casi iluminación. La encontró aún con la sangre brotando de su herida, por lo que parece que fue asesinada momentos antes de su llegada. El portero le dijo a los policías que él creía que el asesino se encontraba todavía en el patio.

Las diferencias observadas en el hombre descrito por el agente Smith y por Schwartz hicieron sospechar que nos e trataba del mismo hombre. Schwarts lo describió en torno a los 30 años, 165 cms y buena complexión, pelo negro y un pequeño bigote marrón. Vestía un largo abrigo y un sombrero negro con una ala ancha.

Por el mismo tiempo James Brown afirmó a ver visto a Stride con un hombre cuando él se dirigía su casa. Los vio en la calle Fairclough. El hombre medía algo más de 1,70, llevaba un largo vestido negro que le llegaba hasta los tobillos. Stride le decía “No, esta noche no, otra.”

01:00: Louis Diemschutz llega a Dutfield’s Yard con su carro y su pony, que, nada más entrar, se asusta y se niega a seguir, aunque Diemschutz no puede ver nada en la oscuridad del patio. Al tantear con su látigo, toca un cuerpo, pensando que se puede tratar de un borracho o alguien durmiendo. Entró en el club para pedir ayudar para apartar a la mujer y, al volver en compañía de Isaac Kozebrodsky y Morris Eagle, descubren el cadáver con la garganta abierta. Se cree que la llegada de Diemschutz asustó a Jack y le forzó a huir antes de poder mutilar a Stride. El cuerpo aún estaba caliente, lo que parece sugerir que el ataque se había producido poco antes de la llegada de Diemschutz. El doctor Frederick Blackwell, del 100 de la Commercial Road certició que Stride estaba muerta.

El doctor George Bagster Phillips realizó la autoopsia. Dijo que “el cadáver yacía en el suelo, con la cara vuelta hacia el muro, la cabeza apuntando hacia el patio y los pies hacia la calle. El brazo izquierdo estaba extendido y en la mano izquierda tenía un paquete de pastillas aromáticas. Cara, cuerpo y piernas estaban calietnes, las manos frías”.

El corte estaba en en el cuello penetraba profundamente en la garganta, de unos 12 cms de largo, con un cierto desvío hacia abajo. Presentaba señales de haber sido estrangulada. El corte en el lado derecho era más superficial. La arteria carótida aparecía cortada.

Elizabeth Stride fue enterrada el 6 de octubre de 1888.

El asesinato de Stride comparte algunas semejanzas con los homicidios perpetrados por Jack el Destripador, tales como la hora, el lugar, las heridas y el método de asesinato. Se argumenta que no hubo mutilaciones infligidas a Stride porque el asesino fue interrumpido por la llegada del portero, y defienden que la coincidencia con el asesinato de Catherine Eddowes a poca distancia en menos de una hora más tarde fue la consumación del crimen anterior “interrumpido”.​

Otros estudiosos, por el contrario, opinan lo contrario y hacen hincapié en la disparidad que su deceso reviste en comparación con los restantes crímenes canónicos. Resaltan, entre otras diferencias, que para matar a esta mujer se usó una navaja de muelle, y no un cuchillo como en los demás casos; y que tampoco mediaron mutilaciones ni extracción de órganos al cadáver, a pesar de que el agresor contó con tiempo suficiente a tal fin, pues no fue interrumpido en su faena sino que Louis Diemschutz llegó varios minutos después de que aquél se retirase. Irónicamente, fue la muerte de ambas mujeres (Eddowes y Stride) lo que causó en la ciudad de Londres un terrible pánico, porque era la primera vez que el destripador supuestamente había golpeado dos veces en una noche. Los dos asesinatos dieron al caso un dudoso apodo: “El doble acontecimiento” (the double event).

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (5)

22 julio, 2017

Annie Chapman, nacida Annie Eliza Smith en septiembre de 1841.

Tenía tres hermanas, Emily Latitia (nacida en 1844), Georgina (nacida en 1856) y Miriam Ruth (nacida en 1858). Un hermano, Fountain Smith, nació en 1861. Al parecer, Annie no se llevaba bien con sus hermanas.

Enferma de tuberculosis y sufriendo malnutrición, se cree que también podía padecer sífilis. Aunque tenía problemas con la bebida, no fue descrita como alcoholica. Una amiga suya, Amelia Palmer, la describió como “una mujer sobria y serena que raramente bebía”. Sin embargo, le gustaba el ron.

Se casó con John Chapman el 1 de mayo de 1869. Su residencia estaba en el 29 de Montpelier Place, Brompton. Ahì también vivía la madre de Annie hasta su muerte, en 1893. En 1870 se traslada al 1 de Brook Mews, en Bayswater, y en 1873 al 17 de South Bruton Mews, Berkeley Square. En 1881 se trasladaron a Windsor.

Tuviern tres hijos: Emily Ruth Chapman, nacida en 1870, Annie Georgina Chapman, nacida en 1873 y John Alfred Chapman, nacido en 1880. John era un disminuído fìsico y Emily Ruth murió de meningits en 1882. Annie y John se separaron en 1884 o 1885, sin que se sepa la causa. Un informe policial apunta a la “inmoralidad y alcoholismo” de Annie, que había sido arrestada varias veces en Windsor por estar borracho. Se cree que su marido también era alcohólico.

John Chapman pagó a su mujer 10 shillings a la semana de manera casi regular hasta su muerte, acaecida el 25 de diciembre de 1886 a causa de una cirrosis. Tras saber la noticia de labios de su cuñado, al contarselo a su amiga, Amelia Palmer, Annie lloró. Palmer dijo que, dos años después, ella todavía parecía estar triste por su muerte y por el destino de sus hijos. Parecía haberse abandonado por completo.

En algún momento de 1886 vivió con un hombre llamado John Sivvey (se desconoce si era su verdadero nombre o un apodo) en el 30 de la calle Dorset, Spitalfields. En cuanto dejó de llegarle el dinero de su ex-marido, Sivvey la abadonó y se fue a Notting Hill.

Desde mayo o junio de 1888, Annie vivió en la casa de huespedes Crossingham, en el 35 de la calle Dorset, Spitalfields, que alojaba a unas 300 personas. Mantuvo una relación con un aprendiz de paleta, Edward Stanley, que vivía en el 1 de Osborn Place, Whitechapel.

Annie sólo se dedicó a la prostitución tras la muerte de su ex-marido. Hasta ese momento había vivido de la paga que él le pasaba, cosiendo y vendiendo flores. Era de baja estatura y obesa, aunque en realidad no estaba bien nutrida y, además, sufría los estragos de una enfermedad pulmonar grave tan avanzada que el médico forense examinante dejaría constancia en su reporte que la difunta estaba destinada a fallecer en los próximos meses por ese mal si no se hubiera cruzado con Jack.

Sábado, 1 de septiembre de 1888

Edward Stanley, que había estado ausente desde el 6 de agosto, retorna. Se encuentra con Annie en la esquina de la calle Brushfield. En torno a esta fecha, Annie tiene una pelea con Eliza Cooper a causa de Edward, pues Cooper y Annie luchaban por los favores de Edward. La pelea tiene lugar en el pub Britannia, en presencia de Edward y de un hombre llamado Harry el Halconero. Cooper golpeó a Annie poniendole un ojo morado. Otra versión sugiere que Annie vio a Cooper robando a Harry y que, al llamar la atención, Cooper la golpeó en el pub el 2 de septiembre. Amelia Palmer sostiene que la pelea tuvo lugar en el pub pero los golpes fueron en la casa de huespedes. John Evans, vigilante nocturno de la casa, confirma esto último pero cambia la fecha al dìa 6. Alice Cooper adujo que la pelea se suscitó debido a un trozo de jabón que Annie le habría prestado y cuya devolución aquella le exigió de malos modos.

Lunes, 3 de septiembre:

Se encuentra con Amelia Palmer en la calle Dorset. Palmer le pregunta por el morado que tiene en su cara y Annie se queja de encontrarse mal, y que tal vez vaya a visitar a su hermana. “Si puedo conseguir que me de un par de botines, quizás me vaya a buscar clientes”.

Martes, 4 de septiembre.

Amelia y Annie se ven de nuevo, cerca de Christ Church. Chapman dijo de nuevo que se sentìa enferma y que iría a pasar un par de días en una enfermeería. Añade que no ha comido o bebido en todo el día. Palmer le da dos peniques para té y le recomienda que no los use para comprar ron.

Miércoles-Jueves, 5-6 de septiembre.

Tal vez esté en la enfermería, pero no hay ningún registro al respecto. Tras su muerte, se le encuentra encima una botella de medicina.

Viernes-Sábado, 7-8 de septiembre:

17:00: Amelia Palmer se ecuentra otra vez con Annie en la calle Dorset. Palmer le pregunta si va a ir a Stratford (donde se cree que Annie se prostituía), pero ella, que parece sobria, dice sentirse demasiado mal para hacer algo. Palmer se va, pero retorna y habla con Annie que dice “tengo que recuperarme y conseguir algo de dinero o no podré pagarme una cama”.

23:30 PM: Annie regresa a su casa de huéspedes y pide permiso para ir a la cocina

00:10: Frederick Stevens, otro huésped de Crossingham, dice haber bebido una pinta de cerveza con Annie, que ya estaba algo borracha. Ella no se fue de la casa de huéspedes hasta más tarde de la 01.00.

00:12: William Stevens, otro huésped, ve a Annie en la cocina, que le cuenta que ha ido a Vauxhall para ver a su hermana, y que su familia le diern 5 peniques (Que posiblemente gastò en alcohol). Se saca una caja marrón de pildoras, que se rompe. Ella guarda el contenido en un sobre para cartas y se marcha de la cocina.

01:35 Annie regresa a la casa, comiendo una patata cocida. No tiene el dinero necesario para pagar la cama, pero le dice al dueño de la casa que no tardará en conseguirlo. Evans no la cree, piensa que se lo beberá, pero ella insiste que no tardará en volver. Se marcha entrando en Little Paternoster Row en dirección a la calle Brushfield para girar luego hacia el mercado de Spitalfields.

Aunque hay discusión sobre las posteriores actividades de la mujer luego de salir de la casa de huéspedes, se sabe que la vieron a las 2 de la madrugada en el pub Britannia bebiendo unas copas con el cochero Frederick Steven.

04:45 AM: John Richardson entra en el patio trasero del 29 de la calle Hanbury, donde se detiene para quitarse algo de su bota. El lugar está oscuro, y aunque Richardson se sienta a menos de un metro de donde debería estar el cadáver, luego afirmará no haber visto nada extraordinario.

05:30: Elizabeth Long, vecina de Annie, ve a Chapman con un hombre en el 29 de la calle Hanbury. Long describe al hombre como “gallardo y harapiento” y que parecía “haber pasado por tiempos mejores”. Ambos estaban “parados a unos metros de la valla que rodea el callejón”. Long escucha que él le pregunta “Lo harás?” y que ella responde “sí”. Long estaba segura de que en ese momento escuchó el reloj de la destilería Black Eagle de Brick Lane, que marcaba las 5:30. Chapman estaba de espaldas al mercado de Spitalfields y de cara a Long, mientras que el hombre le daba la espalda.

Poco después, Albert Cadosch, un joven carpintero que vivía en el 27 de la calle Hanbury, pasa junto a una pared de madera de cinco pies de alta, camino de su casa. Le parece escuchar a una mujer diciendo “No!” y luego a algo golpenado la pared.

El cadáver de Annie Chapman fue descubierto poco antes de las 06:00 por John Davis, un transportista que vivìa en el tercer piso del nùmero 29 con su familia. Avisa a James Green, James Kent y Henry Holland de la calle Hanbury, Davis va a la comisaría de la calle Commercial antes de volver a su casa.

El doctor George Bagster Phillips, que realiza la autopsia, describió el cadáver a la policía tal y como lo vio a las 06:30. Respecto al arma que causa la herida, rechaza que sea una bayoneta o una espada-bayoneta, sino un largo cuchillo, de 6 a 8 pulgadas de largo, como el usado por un médico para realizar una autopsia, o quizás el cuchillo de un carnicero. No había evidencias de pelea en el lugar del crímen.

El abdomen lucía rajado, y los intestinos quitados de su cavidad estaban esparcidos en torno al hombro izquierdo. La garganta había seccionada de tal manera que la cabeza casi se había desprendido del tronco en lo que parecía un intento de decapitación.

Annie Chapman fue enterrada el viernes, 14 de septiembre de 1888. Su tumba ya no existe.

Pecadores en tierra santa (4)

21 julio, 2017

Una vez, cuando ya acumulábamos unas cuantas semanas a nuestras espaldas, yo ay tenía claro que ella era todo lo que había deseado. No sabía por cuanto iba a durar ni cuándo ni cómo desparecería de mi vida, pero tampoco me preocupaba en exceso. Simplemente vivía al momento. Si los continentes se separaban ¿no van a hacerlo los amantes?

Nos encontrábamos en todo aquel lugar done no pudieramos toparnos con conocidos suyos o míos. Menos riesgo, mayor tranquilidad. Nos sentíamos dioses en el paraíso, rodeado de indígenas, y esa mera idea nos hacía morirnos de risa. Una noche cenábamos en un restaurante repleto de humanidad donde, por no caber, no cabía ni el peligro de encontrarnos con conocidos. Regamos generosamente los platos con buenos vinos y mejor conversación y después nos fuimos paseando por el puerto hacia la playa.

Paseábamos cogidos de la mano por aquella playa casi desierta, hablando con la sonrisa en los labios y el deseo en la piel, iluminados por la eterna luz de la luna. Y de golpe me invadía la urgencia de tenerla, por lo que me volví hacia ella, la abracé y la besé con unas ganas inauditas.

-Me vuelves loco -le confesé, pues era notorio que ella me había robado el alma.

Nos besamos y apretamos el uno contra el otro hasta desnudarnos en silencio sobre la arena, sin dejar de besarnos en ningún momento. Gemíamos, nos besabamos y lamíamos y parecía que aquella noche no iba a tener fin. Apreté con fuerza sus pechos, sus nalgas, y mis caricias perdieron toda delicadeza a partir de entonces, lo que nos puso más caliente que cualquier roce o ternura.

Desnuda en la noche estaba más bella que nunca y más luminosa que cualquier estrella. Su coño, bajo su luz misteriosa, se me antojaba un erizo de dulces púas que reclamaba mis besos. De manera inesperada se puso en mi y salió corriendo hacia la orilla, desnuda, una diosa de la vida, y yo me la quedé mirando extasiado. Cuando se tumbó a mi lado, riendo aun, me puso sin dudar encima de ella y sin aviso alguno le hundí mi polla en su coño y así nos . Una vez más nos fundimos en una carne. Follábamos, nos corríamos y seguíamos jodiendo como si nuestras ganas fueran a durar eternamente. Así follamos y follamos hasta quedarnos exánimes sobre la playa con el mar embistiendo el rompeolas que formaban nuestros cuerpos unidos.

Estar en sus brazos lo era todo, era la vida. Y todo lo demás era tontería.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (4)

20 julio, 2017

Las Víctimas de Jack el Destripador.

Las cinco víctimas canónicas.

Mary Ann Nichols

Born Mary Ann Walker nació el 26 de agosto de 1845 en Dawes Court, Shoe Lane, cercad de la calle Fleet, Londres. A su muerte, su padre dijo que “tenía casi 44 años de edad, pero parecía más joven”. Fue descrita por Emily Holland como “una mujer muy limpia y que siempre parecía ser reservada”. El doctor que hizo su autopsia enfatizó lo limpio que estaba su cuerpo. También era alcoholica.

Se casó con William Nichols el 16 de enero de 1864, con el que tuvo cinco hijos. Vivieron brevemente en la calle Bouverie y luego se fueron a vivir con el padre de ella al 131 de la calle Trafalgar, donde residieron durante diez años. Vivieron otros seis años en el bloque 6 D, Peabody Buildings, Stamford Street, Blackfriars, pagando una renta de 5 shillings y 6 peniques a la semana. Si esa fue su última dirección juntos, vivieron allí de 1875 a 1881, y con su padre de 1865 a 1875. Se separaron numerosas veces, siendo la última en 1881.

En 1882, William descubrió que su esposa se prostituía y dejó de pasarle su paga. (Según Sugden ella vivía con otro hombre, posiblemente Thomas Dew). El padre de Polly difundió el rumor que la separación había sido causada por la relación de William con la niñera que cuidaba de Polly durante su último confinamiento. William no rechazó esta acusación, pero dijo que no fue la causa de la marcha de ella, y que la relación surgió después de la marcha de su exposa. Que la familia tenía algunos problemas se puede ver en el funeral de Polly, cuando su hijo mayor, que vivía con su abuelo, no quiso saber nada de su padre.

Tras la separación, Polly comenzó una triste letanía de traslado de un albergue a otro, breves estancias con su padre o con un tal Thomas Dew, carpintero con tienda propia en York Mews, 15 York St., Walworth. A partir de finales de octubre comienza otro periodo en albergues de 1887 hasta el 12 de mayo de 1888, cuando entra a trabajar como sirviente en la casa de Samuel y Sarah Cowdry, en “Ingleside”, calle Rose Hill, Wandsworth. Tras trabajar dos meses para los Cowdry, es despedida por robarles ropa. Retorna a los albergues. Su última dirección conocida es la White House del 56 de la calle Flower.

En la noche del 30 de agosto la lluvia, que había estado presente todo el verano, cae con frecuencia, junto con numerosos rayos y relámpagos. El cielo de esa noche enrojece por el incendio de dos muelles cercano. A las 23:00 se ve a Polly caminando por la calle Whitechape, posiblemente buscando clientes. A las 00.30 abandona la Frying Pan Public House, en la esquina de Brick Lane con la calle Thrawl. Regresa a la casa de huéspedes de 18 la calle Thrawl.

Entre las 01:20 y las 01:40 tiene que dejar la casa por no tener el dinero para pagar la noche. Ella replica “guardame la cama, que pronto tendré mi dinero, mira que hermoso sombrero tengo”, refiriéndose a un pequeño sombre negro que hasta entonces nadie le había visto usar”. A las 02:30 se encuentra con Emily Holland, que había estado observando el incendio del dique seco de Shadwell, en la esquina de la calle Whitechapel con la calle Osborn. Polly, según Holland, iba muy borracha. Polly le dijo a Emily que había ganado tres veces el dinero para pagar su cama y que se lo había gastado en beber. Pensaba volver a la calle Flower and Dean para compartir una cama con un hombre tras otro intento de conseguir clientes. Tras hablar por espacio de seis o siete minutos, Polly se marcha por la calle Whitechapel.

A las 03:15 el agente John Thain, 96J, pasa por Buck’s Row durante su ronda sin ver nada anormal. A la misma hora aproximadamente pasa el sargento Kerby pasa por Buck’s Row sin ver nada.

Hacia las 03:40 o las 3:45 se descubre el cuerpo de Polly Nichols en Buck’s Row. Quien lo encuentra es Charles Cross, que llevaba su carromato camino de su trabajo en Pickfords, y Robert Paul, que acude cuando le llama. Cross cree que está muerta, pero Paul cree percibir un leve latido en su pecho y que respira un poco. La cara y las manos están fría, pero los brazos por encima del codo y las piernas todavía están calientes. Tras arreglar un poco la falda de Polly para darle un aspecto decente, como tienen prisa para irse a trabajar buscan a un policía, hallando al agente Jonas Mizen en el cruce entre la calle Hanbury Street y Baker’s Row.

Mientras, el agente John Neil ha encontrado el cadáver, y avisa de ello al agente Thain,a los que pronto se une Mizen. Thain pid que acuda el doctor Rees Ralph Llewellyn, que vive cerca. Los dos regresan un poco después, hacia las 03:50. El doctor Llewellyn afirma que la muerte de Polly se había producido unos pocos minutos antes. Buck’s Row está a unos diez minutos de la calle Osborn. La única iluminación la proporciona una farola al final de la calle. Ninguno de los vecinos de la zona escuchó nada anormal.

Pecadores en tierra santa (3)

19 julio, 2017

“Tengo que comerle el coño” decidí mientras su boca se fundía con la mía. Su perfume impregnó mi piel y, con mi cuerpo en tensión, reposé un instante mi cabeza en su vientre. Mis manos acariciaron procelosas sus muslos y luego sus nalgas mientras ella se quitaba como podía la ropa interior. Abrí suavemente sus muslos y comencé a acariciar su sexo con mis dedos.

Su coño me sabía dulcísimo mientras ella empujaba y lo presionaba contra mi cara. Comencé a comerla lentamente sin dejar de mirarla, aprendiendo con la lengua la geografía de su coño, amado y deseado. Apenas mi lengua rozaba su clítoris y su cuerpo se estremecía de pise a cabeza, incapaz de resistir el placer. Me detuve un instante a mirar aquel intrincado sexo, momento que ella aprovechó para acariciar mi cara, mi cuello y mis hombros. Al final la familiar urgencia se apoderó de mí y me lancé a por su boca, con su sabor en mis labios y, besándola, al penetré con cuidado. Aquella rajita humidísima me devoraba y me apretaba sin piedad. Follamos como dioses en el Olimpo.

-¡Sigue, sigue! -jadeó ella entre dos gemidos.

Aceleré los movimientos al instante, rendido ante su voz de mando, aunque no quería terminar tan pronto. No había peligro. Yo duraba y ella no tenía fin. Sin dejar de follarla comencé a besar todo su cuerpo, sobre todo sus pezones, que me habían conquistado. Tras darle la vuelta y ponerla a cuatro patas, mi lengua ascendió por su culo y siguió el contorno de su columna hasta detenerse en su cuello. Así, boca abajo, volví a follarla.

-Me matas, me matas de gusto” -gritó.

Un hondo gemido proclamó su orgasmo, y su placer provocó que mi semen se escapara a chorros dentro de su sexo. Nos quedamos juntos durante mucho rato, incapaces de hablar, sólo de luchar denodadamente por recuperar el aliento. Y así estaba cuando ella me dijo:

-¿Repetimos?

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (3)

18 julio, 2017

En 1894, Sir Melville Macnaghten, entonces jefe de la policia metropolitana de Londres, escribió en un informe el nombre de los, para él, tres principales sospechosos. Aunque parte de la información referente a este sospechoso se hizo pública hacia finales del siglo XIX, sus nombres no se conoció hasta 1959. El principal era Montague John Druitt, un abogado convertido en profesor que se suicidó en 1888. Por desgracia para Macnaghten, todo lo que escribió de memoria estaba equivocado. Según él, Druitt era doctor, 41 años y se suicidó inmediatamente después del asesinato de Kelly. En realidad, Druitt tenía 31 años, no era doctor y se suicidó cerca de un mes después del último crimen oficial de Jack. Ningún otro policía apoyó las alegaciones de Macnaghten. En el mejor de los casos, su teoría se basaba en pruebas circunstanciales. Aunque tal vez Druitt hubiera podido ser el Destripador, falta información verificable que lo confirme. Por ello, Druitt es un candidato muy poco probable.

En 1903, Frederick Abberline, un detective retirado que había estado a cargo de la investigación, apuntó como sospechoso al envenenador múltiple Severin Klosowski, alias George Chapman. Como pasara con Macnaghten, nadie más apoyó esta teoría y los modernos criminalistas rechazan a Klosowski como candidato a ser Jack.

Macnaghten también señaló a otro sospechoso, Aaron Kosminiski. A comienzos de la década de 1980s un investigador descubrió la copia personal de Donald Swanson las memorias de Robert Anderson. Tanto Swanson como Anderson fueron policías que tomaron parte de la investigación; la autobiografía de Anderson fue publicada en 1910, y afirmaba en ella que la policía sabía quién era el Destripador. Según él, se trataba de un judío polaco que había sido internado en un asilo mental tras los crímenes, donde murió al poco tiempo. Swanson añadió algunas notas en el libro de Anderson e identificó al sospechoso como Kosminski. Por desgracia, esta teoría tiene un buen número de problemas. Nadie apoyó lo afirmado por Anderson y las notas de Swanson critican más que confirman la teoría de su superior. Ciertamente, Aaron Kosminski era un persona real que fue confinado a un asilo mental. Los informes nos indican que era un lunatico inofensivo y dócil que decía escuchar voces en su cabeza y que no murió hasta 1919. Algunas explicaciones para solventar este punto indican que el nombre era equivocado y que, en lugar de Kosminski, se trataba de otro judío polaco internado y que realmente era peligroso.

Otro sospechoso de Macnaghten, Michael Ostrog, sin que se haya podido demostrar nada más que su locura.

El doctor Francis Tumblety saltó a la palestra en 1993 cuando se descubrieron unas cartas pertenecientes a un periodista especializado en crímenes llamado G.R. Sims. Entre la correspondencia figuraba una misiva de John Littlechild, que formó parte de Scotland Yard durante las investigaciones. En 1913 Littlechild escribió a Sims: “Nunca escuché hablar de una Dr. D. (que muchos toman como una referencia a Druitt) con respecto a los asesinatos de Whitechapel pero entre los sospechosos figura el Dr. T . . . una quáckero americano llamado Tumblety . . . ” . Aunque no hay duda de que Tumblety es un buen sospechoso, Scotland Yard no lo consideró como un candidato probable. James Monro, que reemplazó a Warren y estaba a cargo del Departamento Secreto, pensó que el asesinato de Alice McKenzie en julio de 1889 fue obra del Destripador. En 1890 afirmó que desconocía el nombre del asesino de Whitechapel pero que estaba trabajando en una teoría al respecto.

Se ha escrito mucho sobre Jack, incluso mientas los crímenes estaban teniendo lugar. Tanta información (mucha de ella sin valor) sólo ha complicado la tarea de los investigadores. Hasta 1929 no apareció el primer libro serio sobre el misteriosos asesino, escrito por Leonard Matters, y comenzó a crecer a partir de los años cincuenta, con la serie televisiva de Dan Farson sobre Jack y descubrió una versión del memorandum de McNaghten. Los primeros libros buenos comenzaron a parecer en los años 60 (Otoño de Terror de Tom Cullen, Jack the Ripper in Fact and Fiction de Robin Odell). La fiebre se desató en los setenta cuando surgió la teoría de que el nieto de la reina Victoria, el príncipe Albert Victor, Duque Clarence y Avondale, era Jack el Destripador. Todo aquel que fuera famoso, era sospechoso de ser Jack. Fue la década de las vistosas pero absurdas teorías conspirativas repletas de masones, médicos de la corte real y conspiraciones ocultistas.

En este caos llegó el gran libro de Donald Rumbelow, The Complete Jack the Ripper. Se empezó a disponer de los archivos policias todavía existentes, de manera que en los años 80 llegó el aluvión de libros a costa del centenario de los crímenes. Se encontraron nuevas evidencias y las notas de Swanson. La Unidad de Comportamientos del FBI publicó un perfil de Jack. Los años 90 aportaron dos libros esenciales para todo “Ripperologist”: Jack the Ripper A to Z, de Paul Begg, Martin Fido, y Keith Skinner, y The Complete History of Jack the Ripper de Phillip Sungden, que reemplazó al libro de Rumbelow com fuente autorizada sobre Jack.

Desde entonces se ha desvelado más información sobre Jack y se ha investigado mucho en este misterio desde que el caso fuera cerrado oficialmente en 1892. Más de cien años después estos crímenes todavía nos fascinan. Si el caso puede ser resuelto es algo que está abierto a debate. Si la policía resolvió el misterio y averiguó la identidad de Jack, se acabará sabiendo, pero dudo que así fuera. El caso, simplemente, nunca fue resuelto. La cantidad de información perdida es considerable. Todos los ficheros de la policía de la City fueron destruidos por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Lo que queda de los archivos de la policía metropolitana, disponible al público, es escaso. Aunque se afirma que la información fue destruida para ocultar la verdadera identidad del criminal, la realidad es algo más prosaica: algunos se los llevaron los policías como recuerdos. Otros quemados o destruidos cuando tocó hacer sitio para nuevos casos. Cuando Abberline fue entrevistado en 1903, el periodista pudo ver que el inspector de Scotland Yard estaba rodeado por informes oficiaels. Al morir uno de los investigadores, se encontró entre sus posesiones una caja llena de informes. Algunos documentos fueron “tomados prestados” por investigadores a finales de los años 70 y comienzos de los 80, lo que hizo que se pusieran en microfilm los documentos restantes.

Quizás el nombre del asesino de Whitechapel esté oculto en alguno de esos informes. O tal vez no. El tiempo lo dirá, aunque yo no confío demasiado en ello.

Pecadores en tierra santa (2)

17 julio, 2017

Nuestra primera cita tuvo un transfondo lluvioso. El cielo se vaciaba sobre la ciudad cuando llegó ella. Tras cumplimentar los formalismos de entrada, subimos a la habitación del hotel en silencio, metidos en el ascensor con toros dos ocupantes tan mudos como nosotros. Una vez a solas, ella se dedicó a pasear por la habitación con aire curioso mientras yo me peleaba con la radio, buscando un dial que nos agradara a ambos.

Ella, examinando el mueble-bar, me preguntó con aire distraído:

-¿Quieres beber algo?

Yo, que me había sentado en la cama y miraba con aire derrotado el maldito dial de la radio, suspiré. Ella lo hizo en mis rodillas y me besó larga y suavemente, deslizando su lengua por mis labios mientras sus brazos rodeaban mi cuello y me hacía estremecer con la suavidad de su piel. Acaricié sus piernas, falda abajo, y me asombré ante la frescura de sus muslos. Ella se apretó contra mí y su lengua pasó a recorrer mi garganta.

Al apartar su tanga comprobé con maravillado júbilo que estaba mojada. La despejé de la prenda y contemplé extasiado su sexo en todo su esplendor. Ni un triste pelo cubría su piel. Me arrodillé ante ella y, con un fervor casi religioso, le besé el coño y hundí mi rostro en él, sin prisas, sin urgencia alguna.

Nos setuvimos acariciando largamente mientras la música iba desgranando sus notas. Ella, tras pasar la punta de sus dedos por encima de mi bragueta sin dejar de sonreir ante el bulto que ayudaba a formar, acabó por bajarme la cremallera y sacar mi endurecido miembro. Sonrió ampliamente al verlo.

-Es grande -murmuró.

-Normalita…

-No, es grande.

-Bueno… si tú lo dices… -repliqué, escéptico.

La acarició con la punta de los dedos y, al ir ganando confianza, la tomó entre sus manos y la apretó con fuerza. De repente, sus dedos me acariciaron ligeros como plumas para luego acercársela a los labios y besarlo rebosante de lujuriosa ternura. Su lengua caliente empezó a acariciar a latigazos calientes la punta de mi polla, que estaba presa de una ardiente fiebre, enhiesta ya por sus caricias. Mi cuerpo no paraba de estremecerse con cada roce de su lengua y el esperma empezaba a luchar por encontrar una salida.

-Aunque no seas una gamba -me dijo burlona-, te voy a chupar la cabeza.

Dando un suave mordisco, empezó a chupar sin dejar de masturbarme con su mano mientras con la otra mano me acariciaba los testículos. Me devoraba con gula, como si fuera un dulce, y yo me derretía ante la inminencia del orgasmo, con mi pene completamente desaparecido dentro de su boca. Ví en sus ojos el deseo y la lujuria, y cuando vio que el placer era demasiado y mi corrida inevitable, se metió toda la polla en la boca. Apoyé mis manos en su pelo y, entonces, estallé, mientras ella seguía chupando.