Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (16)

Thomas Neill Cream (1850-1892)

Nacido en Escocia en mayo de 1850, Cream era el mayor de ocho hermanos y hermanas. En 1854 la familia se trasladó a Canadá. Cream estudió medicina en el McGill College de Montreal, donde se graduó con honores en marzo de 1876. Poco después conoció a Flora Elizabeth Brooks, hija de un próspero hotelero. Cuando ella se quedó embarazada, Cream le practicó un aborto que casi le cuesta la vida a Flora. Su padre, enfurecido, insistió en que se debían casa, lo que sucedió el 11 de septiembre de 1876. Al día siguiente, Cream partió para Gran Bretaña, donde se registró como estudiante en el hospital St. Thomas de Londres.

Volvió en 1879 a Canadá, donde tuvo problemas con la ley por practicar abortos. Su carrera fue bien hasta que, en 1880, acuando fue acusado del asesinato de una joven, Kate Gardener, en el transcurso de un aborto frustrado. Logró salir libre y se marchó a Estados Unidos. En agosto de ese año Cream fue acusado del asesinato de otra mujer, Julia Faulkner, fallecida en extrañas circunstancias, aunque, de nuevo, logró salir indemne.

Otro de sus pasatiempos, aparte de provocar abortos y asesinar mujeres, fue elaborar su propio elixir contra la epilepsia, que pronto adquirió una cierta fama y adeptos… hasta que uno, un agente ferroviario de nombre Daniel Stott, envió a su mujer a la oficina de Cream para que la tratara. Julia Stott hizo algo más que tomar su medicamento con el buen doctor y cuando su marido empezó a sospechar, Cream añadió un poco de estricnina a la medicina. El señor Stott falleció el 14 de junio de 1881. Aunque su muerte fue considerada fruto de la epilepsia, Cream acusó al farmaceutico de la muerte y exigió una exhumación del cadáver, en el que se hallaron restos de estricnina. La suerte de Cream se había acabado, y acabó en la penitenciaria del estado de Illinois, en Joliett. Aunque fue condenado a cadena perpetua, se benefició con un indulto. En los registros de la prisión de Illinois consta que Thomas Neill Cream salió libre el 12 de junio de 1891. Tras viajar a Canadá para recoger una herencia, se marchó a Gran Bretaña, a donde llegó en octubre.

Dos semanas después de su llegada conoció a la primera de sus víctimas, una prostituta llamada Matilda Clover, que murió envenenada. Poco después le llegó el turno, mediante una cápsula con estricnina que ofreció pretextándo que se trataba de un medicamento, a Ellen Donwoth, de 19 años, que, antes de moriri, describió a su asesino como “un caballero alto, tuerto, de tupidas mejillas y sombrero de copa”.

Además de asesinar, a Thomas Neill Cream le fascinaba extorsionar a terceros. Tras su último asesinato remitió misivas bajo seudónimo a varias personas a quienes exigía grandes sumas a cambio de no denunciarlos ante la policía, afirmando que podía probar que ellos habían envenenado a la muchacha. El doctor William Broadbent denunció la felonía, y los detectives tendieron una trampa al extorsionista, pero Cream se olió el peligro y no asistió a la cita en la cual le proponían retirar el importe que el extorsionado fingió estar dispuesto a pagarle.

Tras un tiempo de “descanso”, Cream envenenó a otras dos mujeres, Alice Marsh y Emma Shrivell y, de nuevo, hubiera secaepado sin prbolemas de no haberse empeñado en acusar a su vecino de los dos asesinatos e incluso intentar extorsionarle.El vecino, un hombre llamado Joseph Harper,que se ne3gó a ceder a sus demandas. Cream lo dejó pero empezó a presumir de sus acciones ante otros, como John Haynes y a un tal McIntyre, que resultó ser un sargento de la policía. Finalmente, Cream fue arrestado. Juzgado, se le consideró culpable del asesinato de Matilda Clover, y fue condenado a ser colgado el 15 de noviembre de 1892. Justo antes de ser colgado, se dice que dijo “I am Jack…” (Yo soy Jack…”) antes de morir asfixiado por la soga. Por supuesto, todo el mundo identificó ese “Jack” con el Destripador.

Según Donald Rumbelow, en su The Complete Jack the Ripper, que Cream pronunciara esas palabras antes de morir, y en presencia del jefe de la policía de la City de Londres, Sir Henry Smith, presente en la ejecución, es significativo.

Pero, por supuesto, es imposible que Cream pudiera ser Jack, pues había estado encarcelado entre 1881 y 1891 en Joliet, Illinois. No han faltado, sin embargo, las voces sugieriendo que Cream tenía un doble, con el que se cambió para poder marcharse a Londre. Uno de los que opinan así es el escritor Donald McCormick que pretendió que Cream, valiéndose de sobornos, se evadió, y dejó ocupando su lugar a un doble. Tras esa treta habría viajado a Londres en 1888, ensañándose con prostitutas en Whitechapel.

Cuando Cream fue acusado de haber cometido bigamia, él rechazó los cargos afirmando que, en esas supusetas fechas, estaba encarcelado en Sidney. Comprobado este dato, resultó que alguien que se correspondía con la descripción de nuestro protagonista había estado en esa cárcel australiana. El abogado de Cream, Marshall Hall, estaba convencido que su defendido tenía un doble.

El Inspector Edmund Reid desestimó de plano que Cream interviniera en esos crímenes. En especial rechazaba la idea destacando que había una insalvable diferencia entre la manera de actuar de Cream con los feroces homicidios que perpetraba Jack el Destripador. Tampoco creía que el médico pudiera haberse evadido de la cárcel norteamericana dejando a un doble en su lugar, y viajase a Londres en 1888 para mutilar meretrices. Este parecer concordaba con el del Inspector Frederick Abberline. En la Pall Mall Gazette del 31 de marzo de 1903, se publicó un reportaje efectuado al por entonces ex inspector. En el curso de la entrevista se le sondeó acerca de la posibilidad de que Cream hubiese sido Jack el Destripador, atento a que, entre otras cosas, el mismo habría reclamado serlo a través de su agónica exclamación previa a perecer ahorcado. El ex policía reconoció que en efecto conocía esa historia, pero replicó que desechaba a ese sujeto como sospechoso válido, pues aquél ni siquiera estaba en Inglaterra cuando ocurrieron los asesinatos de Whitechapel. Frederick Abberline descartó totalmente a Cream, y concluyó enfatizando: “No, la identidad del diabólico individuo que cometió esos crímenes aún sigue sin descubrirse”.

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