La Guerra de Sucesión Española (30)

Operaciones militares en 1714 -14-

El asalto del baluarte de Santa Clara -2ª parte-

Con el amanecer, Villaroel y Bellver, que continuaban de servicio continuo, visitaron el baluarte, examinando las posiciones enemigas y mejorando las propias, reemplazando las tropas agotadas por más frescas. Tomaron posiciones, a las órdenes de Joan Llinàs, segundo coronel del regimiento de Sant Narcís 300 hombres de las compañías de Notarios Públicos Reales (capitán Carlos Oliver i Bataller), la de Zapateros (Josep de Bòria i Gualba) y lo que quedaba de la de Estudiantes de Leyes.

Llinàs cayó herido al poco rato de su llegada, siendo reemplazado por el teniente coronel Pau Tomeu. Hacia las ocho de la mañana decayó un poco el fuego, aprovechando los catalanes para preparar su contraataque, colocando cañones cargados con metralla en puntos estratégicos, mientras 23 fusileros escogidos se instalaban en la torre de Sant Joan, hasta ahora desocupada y que dominaba la parte del baluarte ocupada por los asaltantes.

A las once fue relevada la fuerza borbónica, que estaba tan agotada como los defensores. Esta nueva fuerza estaba al mando del teniente general Caylus, el mariscal de campo Luque y los brigadieres Castro y Balincourt. Estaba integrada por cinco batallones de Guardias Españoles y Valones, dos de Guerchy y tres de Normandie, junto a seis compañías adicionales de granaderos, 300 jinetes y 2000 zapadores. En total, unos 8000 hombres.

Con la luz del día mejoró la puntería, mientras los catalanes mantenían sin hacer fuego con los cañones cargados de metralla, los fusileros de San Juan y una hilera de tiradores desplegados desde la cortina de Ribera. El asalto fue preparado cuidadosamente. Una fuerza de 150 hombres al mando de Tomeu atacarían por el extremo derecho, la dirección más peligrosa, por hallarse entre dos fuegos. Por el centro avanzarían 200 fusileros y campesinos -payeses- de San Martín, mandados por el valenciano Josep Ortiz. Desde el portal de Sant Daniel atacarían 250 hombres de la Coronela liderados por el capitán Josep Bòria i Gualba. Por el valle atacarían 500 fusileros y gente de la Coronela, con una reserva de 300 más.

A las 12 comenzó el asalto, con los cañones descargando su metralla sobre las líneas enemigas, con efectos devastadores, en especial los 2 disparados desde Santa Clara y los 2 de la cortina de Ribera, que pillaron de flanco a los soldados felipistas. Desde la cortina abrieron fuego los tiradores, con terribles efectos, haciendo lo mismo los tiradores de la torre de Sant Joan. Segundos después comenzaba el asalto.

El contraataque fue un gran éxito. Tomeu barrió a las castigadas defensas que se le oponían, y avanzó presionando en medio de un terrible cuerpo a cuerpo. Bòria asalta las otras dos barricadas y la caseta, pese a un fuego terrible de la parte menos castigada de los efectivos borbónicos. La lucha fue encarnizada, feroz, y distrajo a éstos del ataque de Ortiz. El bravo valenciano consiguió tomar sus objetivos, es decir, la brecha por donde llegaban refuerzos. Los borbónicos, diezmados, empezaron a replegarse como podían, mientras el ataque por el valle barría y ponía en fuga a las tropas enemigas allí desplegadas.

El valle ahora era un conjunto de barricadas construídas por los zapadores franceses y de pilas de cadáveres. Pese a dominar los catalanes las caras del baluarte, algunas compañias borbónicas llegaron al valle por los túneles de bajada, que, sin llegar al baluarte, intentaron rehacer en parte el destruido reducto que habian creado los zapadores, para usarlo como punto de partida para un nuevo asalto. Esto era muy peligroso, pues si lo lograban y llegaba la noche con otra vez el valle invadido por los felipistas, un nuevo asalto sería sencillo. Por ello, se tuvo que atacar de nuevo la posición. El regimiento de Desamparats se lanzó con su coronel a la cabeza, pillando por sorpresa al enemigo, que no advirtieron el avance enemigo hasta que los valencianos cagaron desde una distancia de unos cien metros.

La lucha cuerpo a cuerpo por el baluarte fue durísimo, con tremendos combates y asaltos a la bayoneta calada, que acabó con la retirada de los borbónicos, llevando la persecución de éstos a que se combatiera en los túneles y en algunas trincheras. Antes de retirarse, los valencianos quemaron el reducto.

La batalla del baluarte de Santa Clara duró más de 16 horas de lucha feroz, rabiosa, que dejó a ambos combatientes con una impresión de horror profundo, especialmente en los derrotados. En un espacio de dimensiones reducidas se había producido una carnicería que superaba a las famosas batallas de Brihuega y Almenara. Se calcula que unos 800 defensores murieron y unos 900 fueron heridos, lo que dejaba a la guarnición en un estado desesperado. Por parte borbónica, las bajas se elevaron a 530 muertos y 1.040 heridos.

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