La Criolla: esplendor del Barrio Chino (8)

El mercado de la cocaína de la calle Cid estuvo en pleno apogeo hasta 1926, cuando la policía empezó una cruzada contra las drogas. Al año siguiente, se abrió el primer juzgado especial para instruir todos los sumarios relativos al tráfico de estupefacientes. Lo que logró la persecución policial fue aumentar los precios al encarecer el suministro y la distribución y, ante el constante aumento de la demanda, que se adulterara con bicarbonato de sodio o ácido bórico.

Los homosexuales, que ya estaban perseguidos, lo fueron todavía más al convertirse muchos de ellos en traficantes, de manera que el nuevo código penal de 1928, además de penalizar severamente el tráfico de drogas, reintrodujo la sodomía como delito. La policía podía actuar de oficio, sin denuncia previa, como en el caso de Antonio, un vecino de la calle Cid de 62 años, que fue detenido en su domicilio particular junto a dos homosexuales, siendo los tres detenidos y juzgados por escándalo público.

Mientras, la fama de La Criolla había trascendido los límites del Raval y los barceloneses se morían de curiosidad por comprobar su leyenda y su morbo. A pesar de la violencia que presidía la calle Cid, el local estaba siempre abarrotado, y Pepe y los encargados se las apañaban para mantener el orden, aunque no siempre lo conseguían. Por estas fechas fue cuando se empezó a planear el derribo del cuartel de Atarazanas y de la reforma del barrio que recibía su nombre.

La Exhibición Universal de 1929 convirtió al Barrio Chino, sin chinos, de Barcelona en una “zona prohibida”, que encerraba todos los peligros, podedumbres y vicios de una ciudad moderna y lanzó a la fama a La Criolla. Reformado en 1928, justo a tiempo para la Exhibición, el local se iba a convertir en el símbolo de la noche barcelonesa, moderna y transgresora. Su tremendo éxito alcanzó al resto de la calle Cid, de manera que el bar situado en el número 14 se convirtió en el Bar Chino, con un salón de baile. Casa Sacristán, en el 7, fue reformada y decorada con estatuas y símbolos chinos. Se abrieron nuevos locales, como La Taurina, en el 12bis, un café cantante flamenco; o el bar de Magdalena Comas, en el 6.

Pero nada alteró su aspecto barriobajero, de zoco marroquí, sucio y maloliente.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: