Archive for 28 febrero 2018

La extraña muerte de Buenaventura Durruti (2)

28 febrero, 2018

El 19 de noviembre de 1936, Durruti, en lugar de asistir a una reunión del Comité de Defensa de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tal y como tenía previsto, toma la decisión precipitada de acercarse a la Ciudad Universitaria, tras ser informado por su camarada y subordinado Antonio Bonilla Albadalejo de la vergonzosa retirada de los miembros de su columna. “Si se trata de una desbandada, será más eficaz mi presencia”, afirmó Durruti con razón.

La versión de los hechos que Bonilla contó a Pedro Costa Muste, que apareció publicada en junio de 1976, relata que, hacia las 13 horas, tras informar de los sucedido, el líder anarquista se encamina en un coche Packard al frente. En él viajan, además de Durruti, el sargento José Manzana y el conductor, Julio Graves. Bonilla les sigue en otro vehículo. Manzana, afirma Bonilla, llevaba su naranjero (un subfusil tipo MP-28) colgado del hombro y llevaba la mano descansando de un pañuelo atado al cuello pues hacía unas semanas que se había herido en un dedo. Durruti, debajo de su chaqueta de cuero, llevaba su habitual pistola Colt 45.

Bonilla le dice a Graves, el conductor de Durruti, que le siga porque había que pasar “por las zonas batidas por el fuego“. A llegar junto a los chalets ocupados por los anarquistas, Durruti se baja a decirles algo a “unos milicianos que estaban allí tomando el sol, tras una tapia. Aquella zona no estaba batida por el fuego”. Y, sin embargo, Durruti es herido allí mortalmente. Eran las dos y media de la tarde.

¿Cómo es posible que el lider anarquista sea herida en una zona que no estaba bajo fuego enemigo? Es más, ¿que peligro podía correr al hablar con unos milicianos ocultos “tras una tapia”? Esta versión contradice la oficial, que afirma que la bala perdida facciosa fue disparada por un tirador situado en los pisos superiores del Hospital Clínico, situado a unos 600 metros de donde la víctima fue alcanzada.

Bonilla, tal y como describe los hechos (“Nosotros estábamos en el otro coche, unos veinte metros delante, y estuvimos parados unos tres o cuatro minuto. Cuando Durruti estaba entrando en el coche, iniciamos la marcha y, al mirar atrás, para ver si nos seguían, vimos que el Packard estaba dando la vuelta y se marchó a toda velocidad. Bajé del coche y le pregunté a los muchachos qué había pasado. Me dijeron que había un herido“) da a entender que no escuchó disparo alguno, a pesar de estar situado a “unos veinte metros”. Tiene que retroceder y preguntar qué ha sucedido para descubrir que Durruti ha sido mortalmente herido. Y, por cierto, si los “muchachos” eran milicianos de la columna Durruti… ¿cómo es posible que no reconocieran a su carismático líder?

Anuncios

La extraña muerte de Buenaventura Durruti (1)

26 febrero, 2018

La muerte del mítico líder anarquista José Buenaventura Durruti Domínguez sigue siendo hoy uno de los grandes enigmas (si no el mayor de todos) y de los más ponzoñosos de la Guerra Civil Española.

El más popular de los jefes del anarquismo español y de la CNT había nacido el 14 de julio de 1896 en León. Tras contribuir a derrotar la sublevación militar en Barcelona, cansado de las disputas internas y el desgaste del Comité de Milicias Antifascistas (de la cual era jefe del departamento de transportes), decide ir al frente con el bando republicano, para liberar Zaragoza, otro gran núcleo urbano anarquista que se hallaba en manos de los sublevados. Se forma entonces la famosa columna Durruti, que sale de Barcelona el 24 de julio de 1936. Lastrada por la falta de experiencia de sus milicianos, la columna, que no dispone de suficientes armas y menos aún de artillería, no puede recuperar Zaragoza y, en su lento avance, va liberando todos los pueblos por donde pasaba. En ellos los campesinos se ven libres para hacer la revolución: se expropia a los terratenientes de sus tierras, que se colectivizan, se suprime la propiedad privada y se instaura el comunismo libertario.

En noviembre se reclama que la columna acuda a defender Madrid de la ofensiva de las tropas sublevadas. Allí encontrará la muerte Durruti, que cae abatido el 20 de noviembre de 1936, unas horas antes de que José Antonio Primo de Rivera fuera fusilado en Alicante.

Trasladado al hotel Ritz, que se había convertido en el hospital de las miliicas catalanas de la CNT, le atiende el doctor Manuel Bastos Ansart (1887-1973). Bastos Ansart era un “pata negra” de la medicina española. Licenciado a los 19 años, fue profesor auxiliar de Patología quirúrgica en Madrid, encargado de cátedra, médico de la Casa Real y de la Beneficiencia General del Estado, además de fundador y presidente honorífico de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Al finalizar la guerra sería “depurado” por las autoridades franquistas por haber “auxiliado a la rebelión”, siendo sentenciado a la pena de doce años y un día.

Como él mismo recuerda en sus memorias, durante uno de los bombardeos a los que era sometida la ciudad, se le acercaron un grupo de milicianos para que “visitara a un importante mandamás que estaba en otro hotel-hospital” (Bastos Ansart, además de operar en el Ritz también lo hacía en el Hospital Quirúrgico número uno, de la CNT también, instalado en el vecino Hotel Palace.

Sin percances logra llegar hasta el herido, que se encuentra en la habitación número quince del Ritz y, tal y como comenta el mismo doctor, “los que le rodeaban no se recataron en darme a entender que habían sido sus propios secuaces los causantes de la herida“. ESta atravesaba horizontalmente la parte alta del abdomen y lesionaba importantes visceras. En resumen, era una herida mortal y Durruti falleció pocas horas después.

Y añade posteriormente Bastos Ansart que pocos días antes había sucedido “un hecho parecido, esto es, el atentado personal de un malvado contra su jefe de mesnada“. Es decir, el doctor sospechaba que un miliciano a las órdenes de Durruti había sido el responsable de sus heridas.

Este testimonio deja en evidencia como falsa la versión oficial según la cual Durruti había sido víctima de un disparo procedente de las tropas fascistas que habían tomado el Hospital Clínico y disparaban desde lo alto, lo cual fue alimentado por la propaganda para evitar que tal noticia tuviera impacto sobre la moral de los defensores de la Ciudad Universitaria.

John Wilmot, conde de Rochester (6)

24 febrero, 2018

La denominada carta de Saint-Evrémond describe a Rochester en su primera aparición en la corte como un hombre sutil, de fuerte inteligencia y muy bien educado, además de ser modesto por naturaleza y dominar tanto los clásicos como los escritores de su época, tanto ingleses como franceses como italianos. Su conversación, añade la carta, era cautivadora e imposible de seguirla sin admiración y goce, e incluso sin amar a su autor.

Atractivo, inteligente y escaso de medios Rochester usaría su ingenio para encontrar una novia que le asegurara su posición. Estando todavía en Oxfrod se le había concedido una pensión de 500 libras, aunque la generosidad de Carlos II se veía contrarrestada por la inseguridad del pago de la cantidad, que también era diferente de la citada. Cualquier análisis de la obra y la vida de Rochester quedaría incompleto si ignorara la influencia que su precariedad economía tuvo sobre nuestro protagonista. Siempre dependería de otros, pues sus ingresos eran pequeños y aunque logro casarse con una heredera, su acceso a la fortuna de ella era escaso. Rochester se comportaba con Carlos II como un esclavo frente a su amo en ocasiones y, en otras, como un hijo rebele frente a su padre. No tuvo influencia alguna sobre la política del país. Como demuestra Basil Greenslade en su ensayo “Affairs of State” (Asuntos de Estado, publicado en 1982), al morir, su padre no le dejó influencia política alguna. Había sido un soldado, no un poderoso terrateniente, por lo que su hijo convirtió la corte y el teatro en sus campos de batalla. Sus escritos revelan un gran interés en el poder de las mujeres para influir y su desprecio por las políticas de la corte. Su única fuente de independencia parece ser su intelecto. Pero, dado los tiempos en los que vivía, tenía que seguir la conducta regida por la sociedad y los poderosos dictados del honor.

Cuando secuestra a su futura esposa, Elizabeth Malet, hacía poco de su presentación en la corte, teniendo lugar, tal y como reproduce Samuel Pepys en su diario, el 26 de mayo de 1665, aventura que, aunque le reportaría una esposa, le haría acabar en la torre de Londres, como ya hemos visto, no siendo liberado, tras muchos ruegos al rey, hasta el 19 de junio. Por eso buscaría fortuna en la Segunda Guerra Anglo-Holandesa.

Yo quiero

23 febrero, 2018

Una suite en el Ritz… ¿para qué?
Perfumes de Chanel… ¿para qué?
Una limusina… ¿Qué haría yo con eso?

Yo quiero amor, alegría y buen humor
pues no es el dinero lo que me alegra
Que quiero morir con el corazón libre

quiero descubrir la lilbertad,
olvidar los prejucios, hola realidad,
¡al infierno con vuestras buenas maneras!

Si hablo demasiado claro y soy directo, es lo que hay,
acabé con la hipocresía, no va conmigo,
pongo los pies sobre la mesa, ¡soy así!

El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (4)

22 febrero, 2018

En el Casino Militar la situación es desesperada. Por la radio se escucha que Companys ha instalado su cuartel general en la Comisaría General de Orden Público, en la Vía Layetana, y Pedro Sáez concibe un plan. Según explica Manuel Tarín-Iglesias, Saéz fingirá evadirse del Casino y, con su fusil y una un macuto lleno de granadas, se entregará a la Guardia Civil y pedirá ser conducido a ver al presidente Companys, pues tiene que darle personalmente una información trascendental para el curso de los combates en Barcelona. Su intención real era otra: pensaba en saltar por los aires juntos a los principales líderes de la defensa de la ciudad.

Los militares, reacios en un principio a aceptar tal idea, acaban dando su visto bueno ante lo desesperado de la situación. Tras vestirse con un uniforme y meterse tres granadas Lafitte debajo de la ropa junto a una pistola, sale del edificio con los brazos en alto para que no le disparen. Se dirige a los Guardias Civiles que defienden el edificio de la Telefónica y les apremia para que le conduzcan ante Companys. Es conducido a la Vía Layetana y, una vez en el edificio, cuando se encuentra muy cerca de Companys, es reconocido por alguien que lo identifica como un fascista y es detenido inmediatamente. Al ser cacheado se descubren las bombas, las pistolas y su camisa azul falangista. Junto con otros sublevados, Sáez es encarcelado en el barco-prisión Uruguay, donde Companys había estado detenido por su participación en los sucesos de octubre de 1934.

Sáez no recuperará la libertad hasta febrero de 1939, tras la ocupación de Catalunya por parte de las tropas franquistas.

El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (3)

19 febrero, 2018

Ajenos a que ya han sido descubiertos, la columna rebelde prosigue su marcha hacia el centro de la ciudad. A la altura de la calle París se despliega, con los soldados marchando pegados a las paredes y atentos a la presencia de los temidos pacos (francotiradores) en los tejados.El grueso de la tropa toma Gran Vía de les Corts Catalanes y marcha hacia la plaza Universidad. En ese cruce se producen los primeros enfrentamientos armados con las fuerzas leales a la República, en su mayoría guardias de asalto y paisanos que les disparan desde las calles Casanova y Muntaner. Los soldados devuelven el fuego y continúan el avance.

La vanguardia, formada por la compañía del capitán López-Belda, se separa del resto de la fuerza y se dirige a Capitanía General y las Atarazanas. Los demás prosiguen su marcha hacia plaza Universidad, donde es escuchan algunos disparos.

Son las 05:30 am.

La plaza está ocupada por efectivos del regimiento de caballería de Montesa, procedentes del cuartel de la calle Tarragona, más voluntarios de los requetés bajo el mando del capitán retirado Luis Indart Villareal. Desde las calles adyacentes las tropas leales a la República les someten a un intenso fuego. En el caos que reina en la plaza, las tropas rebeldes se disparan mutuamente hasta que se descubre el error y se aclara la situación.

El Regimiento de Caballería nº 4 (Montesa) estaba al mando del general Alvaro Fernández Burriel, comprometido con los conspiradores. Por ser el más militar de más rango con mayor autoridad, asumió el mando del golpe de estado hasta la llegada del general Manuel Goded. El coronel Pedro Escalera, jefe del Regimiento, se hallaba igualmente de acuerdo. Se presentaron bastantes voluntarios civiles, incluyendo monárquicos, tanto tradicionalistas como alfonsinos, a los que les sentó mal la arenga del coronel Escalera quien, de acuerdo con las instrucciones de Mola, dijo que iban a salir en defensa de la República. Algunos evidenciaron su desinterés. Al advertirlo, el general Burriel solucionó el conflicto a su manera dando un viva a España.

Parte de la columna se queda en el edificio de la Universidad para reforzar a las tropas de caballería y a los requetés, marchando por la Gran Vía y descendiendo luego por la Rambla de Catalunya con destino a la plaza del mismo nombre. Empieza a clarear. Entre sus filas marcha la centuria de Pedro Saez.

Hacia las 06:00 entran en la plaza, dando vivas a la República, lo que confunde a los guardias de asalto y paisanos que han tomado posiciones defensiva. El capitán López-Amor, por parte de los sublevados, y el capitán Rafael Llop de la compañía de Guardias de Asalto, conversan. Al final, tras darse un abrazo, Llop ordena a sus hombres ponerse a disposición de los militares, pero sus oficiales se niegan a obedecer. Mientras, soldados, civiles y guardias de asalto fraternizan en el centro de la plaza y López-Amor ordena que se pida la documentación a los civiles para aclarar la situación. Cuando se producen las primeras detenciones, la mentira de las tropas sublevadas se viene abajo. El teniente Sáenz Mansilla asume el mando de la compañía de Guardias de Asalto en un descuido de Llop y se repliega hacia las Ramblas, siendo tiroteados por el enemigo.

Los sublevados toman la plaza e instalan ametralladoras en los tejados y ventanas del hotel Colón, la Maison Dorée y el Circulo del Ejército y la Armada, que era conocido como el Casino Militar. En el centro de la plaza se instala una pieza de artillería y dos ametralladoras. Al avanzar los sublevados hacia la Telefónica comienza de nuevo el tiroteo.

Pedro Sáez toma parte de la toma del Casino Militar, donde no se encuentra ninguna resistencia. Allí se instala un puesto de socorro a donde será trasladado más tarde el capitán López-Amor, que ha sido herido en una pierna. Hacia los ocho llegan Guardias de Asalto por la calle Fontanella y capturan a López-Amor, que abandonaba el edificio en ese momento y es enviado a la Comisaría de Orden Publico, en la Vía Layetana, para ser interrogado.

Los combates siguen y las bajas hacen mella entre los oficiales. El capitán Llop es herido y el capitán Mercader cae abatido, por lo que el mando recae en el capitán Luis Oller Gil, herido levemente, que tiene que ordenar el repliegue hacia el hotel Colón. La compañía del capitán Juan Ruiz Hernández se ve obligada a retroceder hacia el Casino.

Los sublevados esperan los refuerzos del 7.° Regimiento de Artillería Ligera, procedente del cuartel de San Andrés. Tras pasar por enfrente del cuartel de Girona y avanzar por Travessera de Gracia, cuando el regimiento se dispone a bajar por el Paseo de Gracia, al avanzar por Pau Clarís se encontraron con la decidida resistencia de los guardias de Asalto allí apostados. El posterior tiroteo provocó numerosas bajas tanto en la tropa como en los caballos que arrastraban las piezas de artillería, quedando abandonados en las calles numerosos cañones que fueron capturados por las multitudes cuando, tras varias horas de combate, los sublevados se rinden.

Pero esto no lo saben las tropas que combaten en la plaza Catalunya. Cunde la desmoralización y aumentan las bajas. Los muertos quedan tirados donde han caído. Se espera la llegada de la Guardia Civil, de la que nada se sabe. Hacia las 13:00 más guardias de asalto refuerzas a las tropas leales y comienzan a recuperar el control de la plaza. Los sublevados quedan reducidos a la parte alta de la misma y el Casino Militar.

A las dos de la tarde, cuando parecía obvio que los rebeldes no podrían vencer, la Guardia Civil salió a las calles bajo las órdenes del coronel Antonio Escobar y se puso del lado de la legalidad republicana, poniéndose a las órdenes del presidente Companys.​ Más militantes de la CNT y otros partidos republicanos se suman a la lucha. Uno a uno, los focos de resistencia de los golpistas caen: los hoteles Ritz y Colón, así como el edificio de Telefónica, la Plaza de Catalunya y la Plaza de la Universidad.

John Wilmot, conde de Rochester (5)

18 febrero, 2018

Como podemos ver, la polémica sobre Rochester se extiende sobre su misma juventud, sobre si escribió o no aquel o tal poema. Wood, por ejemplo, duda que ninguna de las composiciones que se le atribuyen durante su estancia en Oxford le pertenezca, aunque le considera “una persona extraña, con un excelente talento natural mejorado por los estudios y su familiaridad con los autores clásicos, tanto griegos como latinos, algo extraño (si no peculiar en él) entre gente de su clase“.

Thomas Hearne comenta que Giffard, el tutor personal de Rochester, dijo de su antiguo alumno que “comprendía apenas o nada el griego y sus conocimientos del latón eran escasos, por lo que es un gran error (como Burnett y Wood han cometido) afirmar que fuera un gran maestro clásico“. Tal vez este juicio se vea teñido por un cierto despecho al no convertirse en una figura de mayor importancia para la educación de Rochester (con cierto beneficio propio en tal caso). Además, Giffard también afirmó que si su buena influencia sobre el joven conde hubiera seguido, no hubiera habido lugar para exceso alguno.

También es cierto que Rochester demostró cierto interés en la química y todo lo que la rodeaba, en especial Thomas Hobbes. Su materialismo, profundamente escéptico (o ateo) impactó en Rochester, que, por otra parte, apenas se interesó por las teorías políticas de más amplio alcance que Hobbes expuso en su Leviathan (1651).

Tras Oxford, bajo la supervisión de Andrew Balfour, Rochester partió para un “gran tour”, un gran viaje por Francia e Italia el 21 de noviembre de 1661. De este periodo de la vida de Rochester, que finalizó con su regreso a Inglaterra en 1664, es poco lo que se pueda decir con seguridad. Él mismo dio unas pinceladas al respecto en su lecho de muerte a Burnet. Dijo que aprendió a hablar francés e italiano con gran fluidez y que debía mucho más a Balfour que a sus padres, pues él le animó con sus intereses literarios. Posteriormente, Balfour escribió sobre este viaje en una “Letter to a Friend” (Carta para un amigo) que permite descubrir el itinerario de Rochester. En octubre de 1664 Rochester y Balfour están en Venecia y a finales de ese mes se apunta Rochester para estudiar en la universidad de Padua, famosa, entre otras cosas, por sus profesores de anatomía y medicina, además de por la belicosidad de sus estudiantes. A finales de ese año, retornó a Inglaterra y a la corte, presentándose en el palacio de Whitehall con una carta de Henrietta, duquesa de Orleans, hermana del rey Carlos II. Según la respuesta real a su hermana, la carta fue recibida el 25 de diciembre de 1664.

No sabemos si nuestro protagonista escribió poesía durante su viaje. Todo, como tanto en su vida, es cuestión de especulación. Es posible que algunos de sus poemas de amor líricos de corte convencional y con nombre tales como Dafne, Olinda, Strephon, Phyllis y Alexis procedan de este periodo. Estos poemas, dedicado al amor no correspondido, destacan por la habilidad compositora del poeta y su confianza, usando un “lenguaje sencillo de burla y amabilidad, ausencia e inconstancia y todos los temas típicos del cortejo artificial. Son sencillos y fáciles de leer, pero tiene poco sentimiento y escaso fondo“, dirá el doctor Johnson al respecto.

En su poema “A Dialogue between Strephon and Daphne” (un diálogo entre Strephon y Dafne) podemos detectar un astringente aroma del cinimos de Rochester que transforma el orden habitual. Strephon, acusado de mentir en el amor, se ríe de la angustia de Dafne con sus aires de superioridad, algo típico de la Inglaterra de esa época, donde, mediante bromas y arrogancia, hombres y mujeres se intentaban derrotar mutuamente. Al final del poema, Dafne abandona de manera alarmante su máscara de amante abandonada y proclama, en sus dos famosos versos finales, que

Womankind more joy discovers
Making fools, than keeping lovers.

(Las mujeres encontramos mayor placer
en volveros idiotas que en manteneros como amantes)

El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (2)

15 febrero, 2018

El sábado 18 de julio de 1936, hacia las siete de la tarde, Pedro Sáez recibe ordenes de concentrar a sus hombres en el Canódromo Park, al final de Travessera de les Corts. De ahí marcharían al cuartel del Bruc, sede del Regimiento de Infantería de Badajoz número 13, a cuyos efectivos habían sido asignados para participar en la sublevación. A las 23.00 comienzan a reunirse. Saez, acompañado de su hermano Alejandro, también falangista, tome el tranvía número 15, que le lleva de la plaza Universidad al canódromo. Allí se camuflan con el público que sigue las carreras nocturnas de galgos. Mientras, va reconociendo a los que se han presentado, aunque faltan varias caras. José María Poblador, jefe de las milicias falangistas, recorre los lugares de concentración y da orden de marchar al cuartel de Pedrables en cuanto cierren el canódromo. Para no llamar la atención, los falangistas parten en pequeños grupos. Allí se encuentran con los camaradas procedentes de otros lugares, como el canódromo Kennel Sarrià, donde se han producido algunas detenciones.

Los movimientos de tropas y la llegada de civiles dentro del cuarten ponen en alerta al comandante de la unidad, el coronel Fermín Espallargas Barber, que acaba de llegar del Casino Militar. Informado por los oficiales reunidos en el cuartel de banderas de la sublevación, se niega a participar en el golpe, por lo que es arrestado por el comandante José López-Pérez Amor, líder de los golpistas en el cuartel del Bruc y miembro de la junta regional de la UME, que asume el mando del regimiento. La misma suerte corren los comandantes Juan Fernández Matamoros y Carlos Capdevila Estaràs, además de una treintena de soldados y oficiales que se niegan a secundar el golpe.

Cuando todo parece bajo control aparece el general de brigada Ángel de San Pedro Aymat, enviado por el general Llano de la Encomienda, al mando de las fuerzas militares en Cataluña, para frenar el levantamiento, pero que termina encerrado junto el coronel Espallargas y el resto de detenidos.

Se dan uniformes a los falangistas, que lucirán sus camisas azules bajo los mismos, y quedan a las órdenes de Luis González Santamaría, jefe de los sindicatos falangistas y José María Poblador, jefe de las milicias. Otros dirigentes como el jefe del partido en Cataluña Roberto Bassas, el jefe local José Ribas Seva o Vicente Lupo Lupo, anterior jefe de milicias, no se presentan en el cuartel y no hay manera de contactar con ellos. Santamaría asume el mando político y Poblador el militar. Los militares otorgan el grado de alférez honorario a los jefes de centuria falangistas y nombran teniente honorario provisional a Poblador.

A las tres de la mañana los soldados y los falangistas forman en el patio del cuartel. Poblador hace recuento y descubre que sólo se han presentado la mitad de los falangistas convocados. los voluntarios civiles son menos de un centenar y no todos son falangistas. Tras arengar a la tropa, antes de salir se reparte en los soldados y los voluntarios un desayuno frío y generosas raciones de coñac. Los falangistas protestan porque se pretende salir tras la enseña republicana y han de ser persuadidos por los militares que en esos momentos conviene presentarse ante la población civil como republicanos, igual que se ha hecho con los soldados.

Las fuerzas convocados suman una compañía de infantería, otra de ametralladoras, dos secciones de artillería y una compañía mixta de soldados y falangistas. Estos marchan bajo las ordenes del teniente Ramiro Vizán Revilla y de Poblador. Su objetivo el el punto más céntrico de la ciudad, la plaza de Cataluña, y tomar el edificio de la Telefónica, el centro de comunicaciones que une Barcelona con Madrid. En esa plaza deben confluir tropas de otros cuarteles para luego dominar los edificios del centro de la ciudad.

Así, siguiendo el plan previsto, las tropas se ponen en marcha a las 04.00. La oscuridad es total y hay luna nueva. El regimiento se adelanta en una hora a la partida de las otras unidades, pues es el que está más alejado del centro. En total son unos 300 soldados más el centenar de voluntarios.

Comienzan a descender por la Diagonal. Las calles están desiertas a esa hora y poca gente circula, pero a pesar de todo, la partida de las tropas ha sido advertida por los agentes de policía enviados por el comisario general de Orden Público de la Generalitat, Frederic Escofet Alsina.

John Wilmot, conde de Rochester (4)

14 febrero, 2018

David M. Vieth, al que se considera universalmente como autor de los estudios más profundos sobre nuestro protagonistas y la fuente más fiable sobre él, sentó el punto de vista dominante sobre todo futuro análisis del canon de Rochester: “el impetú que le impulsa parece ser la profunda desilusión de la generación que siguió a la guerra [la sucesión de guerras civiles que enfrentaron a monárquicos y los parlamentaristas desde 1642 hasta 1651], de los que Rochester fue su elocuente portavoz.” Vieth remarcó que Whibley había separado por fin la moralidad de la poesía, lo que permitía que el estudio de la obra de Rochester pudiera proseguir de acuerdo a principios más objetivos que los usados hasta ese momento; sin embargo, gran parte del interés de los investigadores y del lector ses sigue centro en los pensamientos y la personalidad del poeta, aunque la atracción por las anécdotas persista aunque con menos intensidad. Así, tras la edición de los poemas de Rochester que John Hayward publicó en 1926 y las de Johannes Prinz de 1926 y 1927, la mayoría de los estudios de los años 30 fueron de carácter biográfico. Curiosamente, todas las obras fueron escritas teniendo en cuenta los posibles problemas con la ley y la censura, de manera que obras como la escrita por Graham Green a comienzos de los años 30, Lord Rochester’s Monkey (El mono de Lord Rochester, no fue publicada hasta 1974. Prinz escribió en su edición de 1927 que Rochester era un autor “tabú”, y era cierto.

La figura dominante en la vida de Rochester había sido su puritana y piadosa madre. Su padre, Henry Wilmont, fue un extraño para su hijo, que esperaba ansiosamente noticias de su ausente progenitor, aunque no parece que se vieran demasiado. A su muerte el primer conde de Rochester dejaría un rastro en su hijo, que se vería marcado por la temeridad, inseguridad, excesos y, si Hyde está en lo cierto, una tensa relación con la religión. Sin embargo, la personalidad de John Wilmont pudo haberse desarrollado de manera independiente, lejos de cualquier influencia paterna.

El joven conde fue educado por su madre y el confesor de ésta, Francis Giffard. Luego estudió en la Burford Grammar School, en Oxfordshire, donde su educación se basó en los autores latinos. Pronto se vio esta influencia en sus oras, sobre todo en su facilidad para traducir y adaptar a los clásicos a su propio estilo. Éste es uno de los puntos de contenciones de la crítica moderna de Rochester, que están más preocupados que sus colegas del siglo XVII en determinar la originalidad de un autor. Que Rochester fuera capaz de conseguir reflejar su educación clásica y luego bañarlo en su cinismo corrosivo resulta ser una lectura auténticamente fascinante. En su siglo se consideraba que esta habilidad era un producto de la inteligencia del autor y lo mismo se aplicada al uso del lenguaje religioso y litúrgico, a los que Rochester hace frecuentes menciones.

En septiembre de 1661 Rochester se graduó en Oxford a los catorce años. Su tiempo en la universidad no parecen haber sido demasiado complicados. Había sido admitido en el Wadham College en enero de 1660, una facultad relacionada íntimamente con las emergentes ciencias experimentales, y parece ser que este ambiente influyó en él. Su tutor fue el matemático Phineas Bury, pero el más influyente fue el doctor Robert Whitehall, del Merton College, que pudo ser quien le introdujera en los placeres de la vida. Se dice que fue Whitehall quien le enseñó a emborracharse en las tabernas de Oxford, aunque ést sera una historia sin fundamento.

Durante su breve estancia en la universidad, se dice que Rochester escribió tres poemas que aparecieron en dos ediciones de poemas de Oxford: Epicedia Academiæ Oxoniensis (1660), una serie de poemas dedicados a la reina madre, Henrietta Maria, en ocasión de la muerte de su hermana María. A Rochester se le atribuye un poema en latín, “In Obitum Serenissimae Mariae Principis Arausionensis“, y otro en inglés “To Her Sacred Majesty, the Queen Mother, on the Death of Mary, Princess of Orange.” El primero llama la atención por sus comentarios médicos sobre las pústulas mortales en la mujer de una cara y luego el poema se modula en un elogio de la belleza digna de una diosa -“tota venustas”—, demasiado hermosa para la vida mortal. En el otro poema, se repasa de manera elegante las tragedias que afectaron a la viuda de Carlos I y la urge a permanecer en Inglaterra y a no regresar a Francia. Pero es en su poema Britannia Rediviva (1660), celebrando al monarca restaurado, al que llama “santuario triunfante de la virtud” (lo que, tratándose de Carlos II, se me antoja algo irónico), que Rochester sorprende por su ingenio y que hace que Charles Williams se acuerde de las metáforas alocadas de los poetas metafísicos tardíos.

Dado que en ese momento Rochester tenía 13 años, se sospecha que los poemas fueran escritos por otra persona o bajo la influencia de alguien, posiblemente uno de sus tutores, aunque otros autores, como el mismo Cowley, habían publicado sus obras siendo aún bastante jóvenes.

El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (1)

12 febrero, 2018

Según Manuel Turín Iglesias, un compañero de cautiverio de Pedro Saez Capal, éste pudo haber cambiado el curso de la guerra civil española si hubiera tenido éxito en su intento de asesinar al presidente de la Generalitat, Lluís Companys i Jover, y a la cúpula de dirigentes republicanos el 19 de julio de 1936.

Falange Española y de las JONS mantuvo contacto previos, no participó plenamente en la conspiración civil hasta junio de 1936, cuando José Antonio Primo de Rivera, que había sido detenido tras la ilegalización de su partido, autoriza la participación desde la cárcel de Alicante el 28 de ese mes. José Martín Martín llega a Barcelona para informar de ello a los dirigentes falangistas y a los militares implicados en el futuro golpe de estado, para lo que se organiza una reunión al día siguiente de su llegada a la Ciudad Condal. El anfitrión será Dario Rumeu Feixa, barón de Viver (1886 – 1970), antiguo alcalde monárquico de Barcelona (1924-1930) y miembro de Renovación Española, en cuya finca Vírgen de Viver tendrá lugar la citada reunión. En ella se estima que al ser la rebelión inminente, hay que estar alerta para secundarla de inmediato.

Si descontamos a los carlistas, Falange predomina en la ultraderecha barcelonesa. Tras el retorno a la organización fascistas del grupo de militantes de las JONS encabezado por José María Poblador Álvarez, que había dejado Falange en enero de 1935 tras la salida de Ramiro Ledesma Ramos; y el grupo falangista disidente que capitaneaba José Fernández Ramírez, que había sido expulsado en febrero de 1936. Además, se sumaban a Falange miembros de las Joventuts d’Acció Popular, organización juvenil del catolicismo político integrando en la CEDA de Gil Robles, además de militantes de otros grupos ultras. Pese a todos estos refuerzos, Falange apenas suma en Barcelona 250 miembros.

El 18 de julio el capitán Luis López Varela, el enlace de los golpistas en Barcelona, recibe del general Emílio Mola un telegrama que reza “mañana recibirán cinco resmas de papel“, lo que indica a los sublevados que se han de alzar en armas al día siguiente a las cinco de la mañana. Se ordenan a todos los implicados que estén preparados para esa hora. José Martín había traído a Barcelona, además de la decisión de José Antonio, el nombramiento de José María Poblador como jefe territorial de milicias y enlace único de Falange con los conspiradores en Barcelona. Es el quien ordena que las escuadras falangistas se concentren a las once de la noche en diferentes canódromos de la ciudad. Se escogen estos establecimientos por estar abiertos hasta las dos de la madrugada y por congregar gente variopinta, con lo que la tares de pasar desapercibido era más sencilla.

Pedro Sáez Capel había ingresado en Falange a finales de octubre de 1934, siendo encuadrado en los grupos de choque del partido, quizás por su pasado como boxeador. En 1935 forma parte de la Centuria Amarilla comandada por José Noya Aínsa. Tras la victoria de las fuerzas políticas de izquierda en las elecciones de febrero de 1936, Sáez será arrestado varias veces por su militancia falangista, pues está clasificado como “falangista peligroso”. No es improbable que Saéz participara en la protección del único mítin política en el que José Antonio intervino en Barceona el 3 de mayo de 1935, que tuvo lugar en un entresuelo alquilado en la calle Rosic, un estrecho y oscuro callejón cercano a la calle Argentería, a medio camino entre la iglesia de Santa María del Mar y la Via Layetana. ¿Participaría en el sonado asalto falangista contra el mítin de ERC que tuvo lugar el 12 de enero de 1936 en el Gran Price, durante la campaña electoral para las elecciones legislativas de febrero? No lo sabemos.

En julio de 1936 Sáez había ascendido en la jerarquía falangista, estando al mando de una de las tres falanges que integraban la Centuria Amarilla, que, junto a la Azul de José Fernández Ramirez y la Roja, a cargo de Fernando García Teresa de la Loma, formaban la Primera Bandera de Cataluña, la única que existía, aunque más sobre el papel que en realidad.


NO HAY UNA RUBIA BUENA

Cosas que deberían importar, o no?

TEJIENDO LAS PALABRAS

CON LOS HILOS INVISIBLES DEL ALMA

Swinger Lifestyle

Para mentes abiertas y curiosas que quieran experimentar...La vida misma, vivirla con intensidad con paciencia o con desidia; el ser humano divino, mediocre o deleznable.

Cuernos literarios

Palabras prohibidas a traves del 5 arte

Alejandro Poetry

un hombre roto. poeta

Perséfonne

Otra fanática más de la literatura

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

Mi mente dispersa.

Recopilación de frases, diálogos o fragmentos tanto de libros como de películas.

Experimentando mi lado liberal

COMPARTIENDO MIS VIVENCIAS CONTIGO

El sexo y yo

Descubriendo el sexo

AMO BARCELONA (BDSM blog)

BDSM en català (diari d'un Amo)

Con 40 y.....Salvaje!!!!!

La mujer.. la madre... Con 40 años y.... salvaje

Blue Funky Music

Hablamos de todo aquello que nos inspira en la música

CherriesWriter - Vietnam War website

See what War is like and how it affects our Warriors

darecadodemi

historias basadas en hechos reales ¡con dibujos!

Desgranante

Despertador de sentimientos.

salafrancablog

Loca y despeinada. Más en twitter: POEMAS DESCARRIADOS

MyLittleWorld.

My only love is my guitar, I live among books.

Serendipia

Blog dedicado a compartir un pedacito de mí misma.

AGEOFAQUARIUS

“Love recognizes no barriers. It jumps hurdles, leaps fences, penetrates walls to arrive at its destination full of hope.” — Maya Angelou

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

PANDEMÓNIUM

Los caminos del azar son inescrutables

Embracing Authenticity

"Don't be ashamed of your story it will inspire others!"

Sin Ombligo Project

Por Juan Andrés Fernández Torrado

BerenjenoInks

Describir esto? Ni idea, lo que vaya pintando

Cuaderno de Sentimientos

Smile! You’re at the best.

Diamantes y Basura

Lo mejor del puto ser humano

Literatura, cultura y nuevas tecnologías

Este blog aporta herramientas multimedia para aprender y disfrutar de la literatura y de la cultura

Impoesiable

Haciendo poesiable lo imposible.

The Sweet Words +30

Responsable de lo que digo, no de lo que tú entiendes. Blog inspiracional. A partir de los treinta sin estándares, ¿y qué? Y más...

ferrebeekeeper

Reflections Concerning Art, Nature, and the Affairs of Humankind (also some gardening anecdotes)

Therilion Enderwings

La locura más allá de la mente

Con el corazón en la mano

«Poesía es hablar con el corazón en la mano».

Sexticles (+18)

Short sex stories for adults. Breves relatos eróticos para adultos.