El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (3)

Ajenos a que ya han sido descubiertos, la columna rebelde prosigue su marcha hacia el centro de la ciudad. A la altura de la calle París se despliega, con los soldados marchando pegados a las paredes y atentos a la presencia de los temidos pacos (francotiradores) en los tejados.El grueso de la tropa toma Gran Vía de les Corts Catalanes y marcha hacia la plaza Universidad. En ese cruce se producen los primeros enfrentamientos armados con las fuerzas leales a la República, en su mayoría guardias de asalto y paisanos que les disparan desde las calles Casanova y Muntaner. Los soldados devuelven el fuego y continúan el avance.

La vanguardia, formada por la compañía del capitán López-Belda, se separa del resto de la fuerza y se dirige a Capitanía General y las Atarazanas. Los demás prosiguen su marcha hacia plaza Universidad, donde es escuchan algunos disparos.

Son las 05:30 am.

La plaza está ocupada por efectivos del regimiento de caballería de Montesa, procedentes del cuartel de la calle Tarragona, más voluntarios de los requetés bajo el mando del capitán retirado Luis Indart Villareal. Desde las calles adyacentes las tropas leales a la República les someten a un intenso fuego. En el caos que reina en la plaza, las tropas rebeldes se disparan mutuamente hasta que se descubre el error y se aclara la situación.

El Regimiento de Caballería nº 4 (Montesa) estaba al mando del general Alvaro Fernández Burriel, comprometido con los conspiradores. Por ser el más militar de más rango con mayor autoridad, asumió el mando del golpe de estado hasta la llegada del general Manuel Goded. El coronel Pedro Escalera, jefe del Regimiento, se hallaba igualmente de acuerdo. Se presentaron bastantes voluntarios civiles, incluyendo monárquicos, tanto tradicionalistas como alfonsinos, a los que les sentó mal la arenga del coronel Escalera quien, de acuerdo con las instrucciones de Mola, dijo que iban a salir en defensa de la República. Algunos evidenciaron su desinterés. Al advertirlo, el general Burriel solucionó el conflicto a su manera dando un viva a España.

Parte de la columna se queda en el edificio de la Universidad para reforzar a las tropas de caballería y a los requetés, marchando por la Gran Vía y descendiendo luego por la Rambla de Catalunya con destino a la plaza del mismo nombre. Empieza a clarear. Entre sus filas marcha la centuria de Pedro Saez.

Hacia las 06:00 entran en la plaza, dando vivas a la República, lo que confunde a los guardias de asalto y paisanos que han tomado posiciones defensiva. El capitán López-Amor, por parte de los sublevados, y el capitán Rafael Llop de la compañía de Guardias de Asalto, conversan. Al final, tras darse un abrazo, Llop ordena a sus hombres ponerse a disposición de los militares, pero sus oficiales se niegan a obedecer. Mientras, soldados, civiles y guardias de asalto fraternizan en el centro de la plaza y López-Amor ordena que se pida la documentación a los civiles para aclarar la situación. Cuando se producen las primeras detenciones, la mentira de las tropas sublevadas se viene abajo. El teniente Sáenz Mansilla asume el mando de la compañía de Guardias de Asalto en un descuido de Llop y se repliega hacia las Ramblas, siendo tiroteados por el enemigo.

Los sublevados toman la plaza e instalan ametralladoras en los tejados y ventanas del hotel Colón, la Maison Dorée y el Circulo del Ejército y la Armada, que era conocido como el Casino Militar. En el centro de la plaza se instala una pieza de artillería y dos ametralladoras. Al avanzar los sublevados hacia la Telefónica comienza de nuevo el tiroteo.

Pedro Sáez toma parte de la toma del Casino Militar, donde no se encuentra ninguna resistencia. Allí se instala un puesto de socorro a donde será trasladado más tarde el capitán López-Amor, que ha sido herido en una pierna. Hacia los ocho llegan Guardias de Asalto por la calle Fontanella y capturan a López-Amor, que abandonaba el edificio en ese momento y es enviado a la Comisaría de Orden Publico, en la Vía Layetana, para ser interrogado.

Los combates siguen y las bajas hacen mella entre los oficiales. El capitán Llop es herido y el capitán Mercader cae abatido, por lo que el mando recae en el capitán Luis Oller Gil, herido levemente, que tiene que ordenar el repliegue hacia el hotel Colón. La compañía del capitán Juan Ruiz Hernández se ve obligada a retroceder hacia el Casino.

Los sublevados esperan los refuerzos del 7.° Regimiento de Artillería Ligera, procedente del cuartel de San Andrés. Tras pasar por enfrente del cuartel de Girona y avanzar por Travessera de Gracia, cuando el regimiento se dispone a bajar por el Paseo de Gracia, al avanzar por Pau Clarís se encontraron con la decidida resistencia de los guardias de Asalto allí apostados. El posterior tiroteo provocó numerosas bajas tanto en la tropa como en los caballos que arrastraban las piezas de artillería, quedando abandonados en las calles numerosos cañones que fueron capturados por las multitudes cuando, tras varias horas de combate, los sublevados se rinden.

Pero esto no lo saben las tropas que combaten en la plaza Catalunya. Cunde la desmoralización y aumentan las bajas. Los muertos quedan tirados donde han caído. Se espera la llegada de la Guardia Civil, de la que nada se sabe. Hacia las 13:00 más guardias de asalto refuerzas a las tropas leales y comienzan a recuperar el control de la plaza. Los sublevados quedan reducidos a la parte alta de la misma y el Casino Militar.

A las dos de la tarde, cuando parecía obvio que los rebeldes no podrían vencer, la Guardia Civil salió a las calles bajo las órdenes del coronel Antonio Escobar y se puso del lado de la legalidad republicana, poniéndose a las órdenes del presidente Companys.​ Más militantes de la CNT y otros partidos republicanos se suman a la lucha. Uno a uno, los focos de resistencia de los golpistas caen: los hoteles Ritz y Colón, así como el edificio de Telefónica, la Plaza de Catalunya y la Plaza de la Universidad.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Una respuesta to “El falangista que pudo torcer el curso de la guerra civil (3)”

  1. pippobunorrotri Says:

    INTERESANTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: