Auschwitz-Birkenau (14)

Bloque 11, bloque de castigo.

Los presos podían ser golpeados y asesinados por los guardias y los kapos ante la más mínima infracción. Según 275 informes de castigos en los archivos de Auschwitz, la historiadora polaca Irena Strzelecka hizo una lista de las infracciones más comunes: llegar tarde por segunda vez a las comidas, quitarse uno mismo los dientes de oro para comprar pan, roobar la comida de los cerdos y meterse las manos en los bolsillos.

Los latigazos mientras se pasaba lista eran comunes. Se inmovilizaba los pies de un preso en una tabla de azotes llamada «la cabra»- Los presos tenían que contar los latigazos —»25 mit besten Dank habe ich erhalten» («25 recibidos con muchas gracias»)— y si se equivocaban, los latigazos comenzaban de nuevo desde el principio. El castigo del «poste» consistía en atar las manos de los prisioneros a la esaplda con cadenas unidas a ganchos, tras lo cual se elevaban las cadenas hasta dejar al cautivo colgando de las muñecas. Si los hombros quedaban muy dañados por el castigo, lo podían enviar a las cámaras de gas. Los presos eran sometido al poste por ayudar a un prisionero que había sido golpeado y por recoger la colilal de un cigarrillo. Para obtener información de los rcautvios, los guardias les apretaban la cara conta la estufa, quemándoles la cara y los ojos.

Conocido como bloque 13 hasta 1941, el bloque 11 de Auschwitz I era una cárcel dentro del campo, reservado para prisioneros sospechosos de acciones de resistencias. La celda 22 de ese bloque carecía de ventanas (Stehbunker). Dividido en cuatro secciones, cada una de las cuales medía menos 1 metros cuadrados, estaban ocupadas cada una por cuatro prisioneros, que entraban a través de una trampilla en el suelo. Tenían un hueco de 5 cm x 5 cm para la ventilación, cubierta por una hoja perforada. Strzelecka escribió que los prisioneros podrían haber pasado varias noches en la celda 22; Wiesław Kielar se pasó cuatro semanas por romper una tubería. Varias habitaciones del bloque 11 pertenecían a la Polizei-Ersatz-Gefängnis Myslowitz in Auschwitz (la rama de Auschwitz de la policía de Mysłowice). También habían casos Sonderbehandlung («trato especial) para polacos y otros considerados peligrosos para el Tercer Reich.

El patio entre los bloques 10 y 11 fueron conocidos como «el muro de la muerte» al ser usado como zona de ejecuciones, incluyendo a los polacos del Gobierno Genereal condenados a muerte. Las primeras ejecuciones (pegando un tiro en la nuca a las víctimas), tuvieron lugar el 11 de noviembre de 1941, el día de la Independencia polaca. Se llevaron a 151 acusados al muro, de uno en uno, desnudos y con las manos atadas en la espalda. Danuta Czech (1) escribió que se celebró una «misa católica clandestina» el siguiente domingo en la segunda planta del bloque 4 de Auschwitz I en un hueco entre las literas.

Se calcula que unos 4.500 presos políticos polacos fueron ejecutados en el muro de la muerte, incluyendo miembros de la resistencia del campo. Otros 10.000 polacos fueron llevados al campo a ser ejecutados sin ser registrados. Unos 1.000 prisioneros de guerra sovieticos fueron también ejecutados, aunque este número sólo es una aproximación. Un informe del gobierno polaco en el exílio afirmó que 11.274 prisoneros y 6.314 prisoneros de guerra fueron ejecuados. Rudolf Höss escribió que «las órdenes de ejecución llegaban en un fluir constante». Según el oficia lde las SS Perry Broad (2) «algunos de esos esquelentos andantes se habían pasado meses en celdas malolientes donde ni squiera se hubieran metido a un animal, y apenas podían caminar en línea recta. Aún así, en el último momento, muchos de ellos gritaron «Larga vida a Polonia» o «Viva la libertad». Entre los muertos figuraban el coronel Jan Karcz y el mayor Edward Gött-Getyński, ejecutados el 25 de enero de 1943 junto con otros 51 sospechosos de ser resistentes. Józef Noji, el corredor de larga distancia polaco, fue ejecutado el 15 de febrero de ese daño. En octubre de 1944, 200 miembros del Sonderkommando fueron ejectuados por su participación en la revueltas de los Sonderkommando.

(1) Danuta Czech (1922 – 2004) fue una historiadora polaca y subdirectora del museo estatal de Auschwitz-Birkenau en Oświęcim, Polonia. En 1990 publicó el libro The Auschwitz Chronicle: 1939–1945 (1990). Su padre, Stefan Czech, fue un miembo de la resistencia polaca que pasó por Auschwitz, Buchenwald y Dora-Mittelbau.

(2 )Perry Broad (1921 – 1993) fue un SS-Unterscharführer brasileño que estuvo destinado como traductor y estenografo en Auschwitz headquarters entre 1942 y 1945. Se incorporó a las Waffen SS en 1941 como volksdeutsche. En 1964 fue considerado culpable de participar en interrogatorios, torturas y ejecuciones en el campo de concentración y condenado a cuatro años de cárcel.

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