Archive for the ‘Relatos’ Category

El retorno de Fu Manchu (21)

20 mayo, 2019

Asomándose durante un instante por la puerta, Nayland Smith vio a Lao Che y a tres de sus esbirros del Si-Fan al final del pasillo. Los dacoits iban armados con sendos revolver, y Lao Che con una metralleta, caminando por detrás de los otros tres, lo que no le daba un amplio campo de visión.

-Lao Che y tres de sus mantones, armados hasta los dientes, bloquean la entrada del pasillo. Nos tienen atrapados ahora mismo, caballeros – explicó calmosamente Nayland Smith- ¿Imagino que nadie ha traído consigo una caja de granadas?

Skorzeny recargó su arma, reemplazando el habitual cargador de diez disparos de su Mauser con uno especial de 20 y puso su arma en modo de disparo automáitco.

-Preparaos para correr después de que yo dispare.

Tras esperar un poco para dar tiempo a sus compañeros a prepararse, Skorzeny agarró su arma con dos manos y cruzó la puerta. Apenas lo hizo, las balas comenzaron a silbar a su alrededor a lo que él replicó apretando el gatillo de su arma. En menos de un segundo el Mauser disparó veinte veces. Con el arma saltando en sus manos como un animal salvaje, Skorzeny no contaba con ser demasiado preciso con sus disparos, pero, aún así, tuvo suerte y dos de los dacoits cayeron mortalmente heridos mientras Lao Che y el superviviente se ponían a cubierto detrás de la esquina.

Bond e Indy se agacharon junto a la puerta con las armas listas. Por supuesto, tanto Lao Che como su otro hombre dispararon algunas veces, pero el fuego de Bond y Jones les hizo retroceder inmediatamente. Por su parte, Nayland Smith, junto a Skorzeny y Hannah salieron en dirección del club, con Bond e Indy protegiendo su retirada en el laberinto de pasillos que se alzaban tras el escenario. Al parecer, los gansters estaban siendo reforzados, a juzgar por el creciente número de disparos que volaban en dirección de Jones y su compañero, que aún así lograron eliminar a tres de sus rivales.

-Lao Che! – gritó Indy con la esperanza de que eso podría sacar a su enemigo de su cobertura- ¿Pensaste que te iba a dejar escapar con mi diamante?

El señor del críemen e rió con desprecio y contestó sin perder su cobertura.

-¡Doctor Jones! No esperaba verle con vida. Bueno, supongo que puedo suponer lo que va a decir ahora. “¡Debería de estar en un museo!”, ¿verdad?

Indy sonrió a pesar suyo.

-¡Por supuesto! No tiene ni idea de la historia de esa gema, ¿verdad? ¿Qué le importa si perteneció a Genghis Khan, o si ayudó a pagar un rescate una vez?

-¡Se equivoca, doctor Jones! De hecho, la historia de esa joya fue una de las razones por las que me tomé tantas molestias para dárselas a mi Señor… Oh, no se enfade, doctor… en este mundo sólo hay dos personas con derecho a reclamar el diamante de Genghis Khan. Uno es Pu-Yi, ex emperador de China, y ahora el títere que Tokio ha convertido en emperador de Manchukuo, y usted, desde luego no es el otro… ¿doctor Jones? ¡Doctor Jones!

Mientras Lao Che hablaba, los occidentales se había retirado en silencio hasta las escaleras del edificio. Al descubrir que Jones ya no estaba a su alcance. Lao Che juró airadamente y rugió a sus hombre que persiguieran a los fugitivos.

Nayland Smith y sus acompañantes tenían que bajar muchas escaleras para llegar a a la calle, pero antes de poder iniciar el descenso, un grupo de chinos armados hasta los dientes les bloqueó el camino.

-¡Rápido! -exclamó Nayland Smith- ¡Vamos al tejado!

-¡Otra vez! -maldijo Indy recordando su última escapada del club

Todos se lanzaron a la carrera por las escaleras hacia la puerta de hierro que llevaban al tejado. Una vez un jadeante Jones la cruzó, Skorzeny vació otro cargador escaleras abajo para frenar el avance de sus perseguidores. Después saltó al techo, dejando que la puerta se cerrara con violencia detrás de él.

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El retorno de Fu Manchu (20)

16 mayo, 2019

Hannah no perdió demasiado tiempo preguntándose porqué Otto se quedaba inmóvil mientras la muerte se les acercaba. Sin demasiados preámbulos abrió su bolso para coger su pistola Walther PPK, carga y con el seguro puesto y, sin sacarla del bolso, apretó el gatillo. En los estrechos confines del camerino, los disparos sonaron atronadores. El asesino que se acercaba a Hannah para cortarle el cuello cayó con el specho atravesado por dos disparos y escupiendo sangre. El otro se puso a cubierto, como también hizo Fah Lo Su. Al romperse el contacto visual, Otto reaccionó, lanzando una patada brutal contra su oponente, que, pillado por sorpresa, apenas pudo reaccionar antes de salir catapultado contra el muro.

Fah Lo Sue se levantó de la silla para atacar a Hannah con la rapidez de una serpiente, haciéndole soltar la pistola con un duro golpe que hizo gritar de dolor a la alemana. Aprovechando la ventaja de que su oponente estaba fuera de combate, Otto sacó su pistola Mauser y disparó una ráfaga contra su pecho, tras lo cual se dio la vuelta, decidido a no caer bajo el embrujo de los ojos esmeralda de Fah Lo Su, que, tras desarmar a Hannah, la sujetó con fuerza, usándola como escudo que interpuso entre ella y Skorzeny. Se había sacado una afilada aguja de su complicado peinado y apoyó su afilada punta en la garganta de Hannah.

-¡Suéltala! -rugió amanezador Skorzeny.

La risa de Fah Lo Su sonó como el tañido de campanas de plata.

-¡Ni de broma! Pero seguro que eres un buen tirador y puedes meterme una bala entre los ojos antes de que clave esto en su garganta…

Skorzeny lanzó un gruñido propio de un lobo furioso, mirando el escote de Hannah, un lugar perfecto para evitar los ojos verdes de la hija de Fu Manchu. Pero… con apenas una parte de la cabeza de tan peligrosa mujer asomando por detrás del hombro de Hannah, ¿cómo iba él a poder disparar sin quedar atrapado por sus ojos?

-¡Deja de mirar de una vez mis tetas y dispara a esta zorra! -rugió Hannah. Ella no había notado la mirada hipnótica de Fah Lo Su. No podía entenderlo.

Los segundos pasaron lentamente hasta que, de repente, la puerta se abrió violentamente y tres hombres penetraron en el interior del camerino, todos vestidos con esmoquins blancos y corbatas negras.

-¡Que nadie se mueva! -gritó Nayland Smith.

Skorzeny apenas se movió. Sin saber si los recién llegados eran buenas o malas noticias, decidió esperar acontecimientos. Fah Lo Su dudó durante un momento, pero tardó poco en recuperar su aplomo.

-Dennis! Que placer tan inesperado! -exclamó en inglés, con un marcado acento propio de la clase alta. Su tono era suave, amistoso, pero su mirada dura como el acero.

-Me alegro de verte de nuevo, Fah Lo Su – replicó Nayland Smith con sinceridad- Otra vez a las órdenes de tu padre, supongo.

-Aunque tengo mi propia agenda, ya que preguntas, por el momento Fu Manchú y yo tenemos intereses comunes.

-Aún recuerdo cuando hubieras escupido al escuchar su nombre -contestó Nayland Smith- ¿Qué pasó tras que te raptara y nos separara?

Fah Lo Su estuvo a punto de estremecerse al recordar.

-Prefiero no mencionarlo. Los métodos de mi padre para… corregir errores pueden ser muy desagradables. Y persuasivos, pues lograron hacerme ver mi equivocada actitud.

-Así que te he perdido de verdad -suspiró Nayland Smith con tristeza -. He perdido la batalla por tu alma con ese demonio…

La mirada esmeralda se suavizó.

-Mi querido Dennis, mírate. Agotado y arrugado como una pasa… ¿crees que era eso lo que yo quería? ¿Cómo podías competir con el Elixir Vitae? Únete a nosotros, no es tarde para que puedas recuperar tu juventud y volver conmigo… ¿No es eso suficiente para abandonar un poco tus principios?

-Y arrodillarme frente a Fu Manchu? ¿Frente al archienemigo de todo a lo que amo? ¡Jamás¡ ¡Le destruiré junto a todos sus planes malignos, y a tí si le ayudas!

Fah Lo Su miró en silencio a Nayland Smith antes de contestar.

-¿No es extraño que lo que odio en mis compatriotas son las que amo en tí? Lealtad, principios intocables… En uno de mi raza lo considería estupidez e ingenuidad.

Indy suspiró exasperado y separó sus ojos del punto de mira de su revolver.

-Si los dos habéis parado de cantaros vuestras excelencias y podéis dejar los elogios para más tarde, podríamos ocuparnos de lo que está pasando aquí.

-Completamente de acuerdo, yanki -replicó Skorzeny en un inglés con un marcado acento alemán.

-Vete al cuerno, nazi comemierda. -replicó Indy, y continuó-: ¿crees que la chica nazi me importa algo, Fah Lo Su? o voy a tener problemas en dispararle a ella para darte a tí, así que rindete ya.

Fah Lo Su se rió de nuevo.

-No creo que el caballeroso Dennis Nayland Smith permita eso. No… no lo creo. Tengo una idea. Soltad todos los armas, incluído este nazi bestial, y os prometo que la dejaré ir.

-Bien -replicó Nayland Smith-. Vamos a hacer la primera parte.

Con una sonrisa insolente, Jones le quitó el Mauser a Skorzeny de las manos mientras Bond recogía la Walther PPK del suelo y la miraba atentamente.

-Una buena arma, Fräulein!.

De repente es escucharon gritos en el corredor.

-Lao Che y sus hombres! – exclamó Jones.

Hannah actuó sin pensar, pillando por sorpresa a Fah Lo Su al lanzarle un brutal codazo contra el estómago. Con apenas un rasguño en el cuello, consiguió separarse de la mujer. Los ojos de Skorzeny brillaron furia animal. iba a desmembrar a la pequeña china con gran placer, pero antes de que pudiera dar un paso, Fah Lo Su lanzó una patada contra la espalda de Hannah, propulsándola contra Otto. Bond levantó la pistola Walther pero, antes de que pudiera apuntar, la hija de Fu Machú apartó el gran espejo que estaba a su derecha, desvelando un pasadizo. Cuando Bond abrió fuego, Fah Lo Sue ya había desaparecido en la oscurridar del estrecho corredor.

-Maldición! -gritó Nayland Smith- Señorita Reitsch, y quien quiera que sea usted, me temo que los esbirros del Si-Fan nos tienen atrapados. Si les devolvemos sus armas, ¿nos prometen que nos ayudarán salir vivos de aquí?

-Por supuesto -exclamó Hannah mientras se tocaba el cuello levemente herido.

Hannah recuperó su Walther de un sonriente Bond, e Indy devolvió el Mauser a Skorzeny, la culata por delante.

-Aquí tienes, grandullón. No es nada personal, vale?

Lo siguiente que supo Indy fue que estaba tumbado en el suelo y con la mirada turbia tras haber recibido el puñetazo más fuerte de toda su vida.

-Claro que no -replicó Skorzeny sonriendo-, ¡yankee follacabras!

El retorno de Fu Manchu (19)

30 abril, 2019

Jones miró con preocupación al experto policía.

-Comisario… ¿se encuentra bien? Parece que haya visto a un fantasma…

-Así es joven, joven, así es -exclamó Nayland Smith- Esa no es una vulgar cupletista.

-Completamente de acuerdo! -exclamó Indy con una sonrisa lasciva.

– No seas idiota!, Es Fah Lo Sue!

– Fah Lo qué? -preguntó Bond.

– Como bien sabe el Servicio Secreto, Fah Lo Sue es la hija más joven de Fú Manchú, y la última rez que la ví, hace quince años, me ayudó a destruir uno de los asesinos complots de su padre, que, lo averiguó, y la secuestró. Nunca esperé volver a verla viva de nuevo…

-Debía ser una niña entonces -murmuró Jones en voz alta- Quince años, dieciséis?

-No ha envejecido un sólo día – Nayland Smith replicó, con el ceño fruncido-. Ha debido beber el Elixir Vitae, lo que da a Fú y a sus colaboradores una vida antinaturalmente larga. Eso me hace sospechar que Fah Lo Sue y su padre se llevan bien de nuevo.

El show terminó, con los bailarines siendo reemplazados por la banda de jazz. En ese momento, un camarero se acercó a la mesa de Hannah y Otto.

– Fräulein Reitsch, la señorita Lee, la cantante, querría conocerla a usted y a su amigo. La señorita Lee se siente honrada de tener una figura tan famosa como usted viendo su actuación. ¿Pueden acompañarme, por favor?

Los dos se pusieron en marcha, con Otto observando a su alrededor con una expresión de profunda desconfianza, pegado a los talones de la sonriente Hannah. En la otra punta del loca, Indy exclamó:

-Esa chica nazi… esto no pinta bien. Ese camarero lo reconozco, es uno de los matones de Lao Che, uno de los que me intentó matar la última vez que me pasé por aquí. ¿Qué chanchullos tendrá Lao Ché con los malditos nazis?

-Vamos a averiguarlo -replicó Nayland Smith con una sonrisa-. Creo que, de todos modos, tenías ganas de tener unas palabras con Lao Che, ¿no es cierto?

Otto y Hannah siguieron al camarero hasta los camerinos, sin encontrarse a nadie por el camino, lo que era algo curioso. Llegaron a un pequeño camerino donde la señorita Lee les estaba esperando, sonriente. Era tan bella que parecía un artificio en el que brillaba sus ojos verdes, color esmeralda.

– Fräulein Reitsch, Herr Skorzeny -exclamó en alemán-. Creo que me estaban buscando. Soy Fah Lo Sue.

Otto juró para sus adentros mientras su mano salía en busca de su pistola, pero se congeló en el acto cuando sus ojos se cruzaron con los de Fah Lo Sue. No podía resistirse, no podía moverse…

Como en un sueño, Otto vio como dos chinos aparecían a su lado con largas dagas en su mano y sendas sonrisas crueles en sus caras. Iban a morir ahí mismo, indefensos…

El retorno de Fu Manchu (18)

15 abril, 2019

Club Obi-wan, Shanghai, China
24 de noviembre de 1936

Otto y Hannah entraron en el club mientras muchos ojos se fijaban en ellos. No todas las miradas eran amistosas. Hannah había aparecido varias veces en la portada del Shanghai Time y era una especie de celebridad local. Su vestido negro, abierto en la espalda resaltaba su melena rubia, su collar de oro y sus ojos azules, de manera que muchos de los presentes en el club se olvidaron de que era un conocido icono de la propaganda nazi. Otto, por su parte, imponía un temeroso respeto por su macizo aspecto al lado de la frágil bellaza rubia.

A pesar de todo, unos tímidos aplausos recibieron a la pareja. Alemania, nazi o no, era uno de los pocos amigos que la China de Chiang todavía conservaba. Hannh sonrió y saludó a la multitud, mientras Otto, que parecía peligroso incluso con su elegante traje, la acompañaba hacia su mesa.

-Empiezo a dudar de que este vuelo a Shangai sea una buena cobertura para nuestra misión… -murmuro Otto, un poco malhumorado-. Nos da una excusa para hacer eso, pero pasamos tan desapercibidos como un el tatuaje de una cabra rosa en el brazo del Führer.

-Pero nos da protección.¿Quién osaría atacar a la famosa Hannah Reitsch? contestó ella, sonriendo, mientras le llenaba la copa con champagne.

-¿Aparte de todos los comunistas del mundo?

El club estaba iluminado como si fuera pleno día y decorada lujosamente al estilo chino y europeo. La orquesta tocaba los últimos éxitos, sobre todo swing, y la pista de baile estaba llena, mientras le gente esperaba el nuevo show del Obi-Wan, que no desmerecía a los musicales de Hollywood.

Tres hombres entraron poco después en el club. Nayland Smith, con su aura de autoridad, encabezaba el trío como si fuera un rompehielos. Detrás se apresuraba el doctor Jones, que charlaba con el joven Bond, intentando ocultar su cara, sabiendo que su visita no sería bienvenida.

– Lo cierto, doctor Jones -comentó Bond sin darse cuenta de que Jones estaba prestando sólo una ligera atención-, es que mamá era una enfermera del ejército por todo 1917 y gran parte de 1918, para estar lo más cerca de mi padre, que estaba destinado cerca del Somme. Así que no pudo conocer a su padre en Londres más tarde, ese año.

Las palabras de Bond despertaron a Jones, que se detuvo, ignorando el rugido feliz del club en ese momento.

-Có-cómo? -dijo tartamudeando y enrojeciendo a la vez. Haciendo un esfuerzo por recuperar la compostura, replicó-. Oh, entonces tienes razón. El parecido es sólo una coincidencia.

Bond sonrió triunfante, mientras Indy se retrasaba un momento, dejando luego escapar una larga mirada hacia el joven, antes de que Nayland Smith reclamara la atención de ambos.

-Atención! Mirad esa mesa! Creo que es Hannah Reitsch, la piloto nazi.

Hannah y Otto observaban con atención el número musical, que mezclaba unas jovenes chinas con muy poca ropa encima y las notas de un musical de Broadway, por lo que no se dieron cuenta del repaso que el trío les lanzaba.

Mientras Indy murmuraba, lleno de hostilidad, su odio eterno hacia los nazis, Bond observaba a Hannah con pasmo. Quién le hubiera podido decir que esa delicada y preciosa mujer era una piloto nazi…

Indy, viendo su mirada, suspiró:

-Chico! Despierta! Es una nazi, seguro que da palizas a ancianitas sólo por placer… -y murmurando añadió- Oh Dios, ese chico es como su padre…

El número musical termino y la cantante dejó el escenario. Era más bella de lo que se puede expresar con palabras y atraía la atención de todos los hombres del club, que caían al momento bajo el hechizo de la mirada hipnótica de sus ojos esmeraldas.

Sólo un hombre no la miraba facsinado. Nayland Smith había palidecido considerablemente.

-¡Es ella! -murmuró, como si despertara de una pesadilla- Es imposible… pero es ella. ¡Fah! ¡Fah Lo Sue!’​

Microcuento

9 abril, 2019

Érase una vez.

Y fue.

Fin.

El retorno de Fu Manchu (17)

27 marzo, 2019

Club Obi-wan, Shanghai, China
22 de noviembre de 1936

Fah Lo Sue parecía tener apenas 30 años y relucía con una belleza extraordinaria, con la languidez propia de un cazador felino. Parecía una princesa imperial de la vieja China, delicada, sofisticada… e inteligente. Sus ojos delataban que era mucho más que todo eso. Eran los duros, penetrantes e inteligentes ojos de la integrante más joven del Consejo de los Siete del Si-Fan, con un poder sólo inferior al de su temido Amo… su padre. Había llegado a esa posición a pesar de Fu Manchú, que no había mimado a sus hijos, sino que los había usado sin piedad en pos de lograr sus fines siniestros.

Se estiró, casi como una gata, en el perfumado budoire del club Obi-Wan, reflexionando sobre su inminente encuentro con Lao Che y Du Yue-Sheng. Lao Che, por supuesto, era el jefe local del Si-Fan, y por lo tanto, su obediente seguidor, pero Du era otro tema. Su “banda Verde” eran dueños de la concesión francesa en todo menos en el nombre. Sus excelentes contactos con el capitán de la Gendarmerie y con el Kuomintag, quizás incluso con el mismísimo chiang, le hacían muy poderoso.

Mientras que ella vestía como una princesa china de la antigüedad, Lao Che estaba ataviado a la más moderna moda occidental, y le abrió la puerta a su colega, Du Yue-Shen, al que dejó pasar en primer lugar. Fah Lo Suee clavó su mirada hipnótica en aquel hombre tan feo e intrigante.

Du era alto y delgado, con una cara pétrea. Vestido como un mandarín, sólo sus caros zapatos europeos traicionaban su aspecto tradicional. Pero para Fah Lo Su, Du no tenía secretos: era obvio su hambre de poder y fama pública. De cara al público, Du daba la imagen de un respetable miembro de la sociedad, lo que delataba su deseo por ser aceptado y respetado. Para un Amo chino, los deseos de sus sujetos apenas tenían importancia, pensó Fah Loh Sue con desprecio. Sólo el poder y la obediencia importaban.

-Dama del Si-Fan, aquí estamos, como ordenaste – dijo Lao Che con su tono más ceremonial. -Aquí me acompaña Du Yue-Shen, Señor de la Banda Verde, como fue tu deseo.

– Lo has hecho bien, Lao Che. Du Yue-Sheng, te agradecemos que aceptaras nuestra invitación.

– Para mí es un honor estar en tu presencia, Dama del Si-Fan -replicó Du, con una pequeña y respetuosa reverencia.

-Estoy en Shanghai pare preveniros. Han llegado dos espías alemanes para investigar asuntos que el Si-Fan prefiere mantener en secreto. Tú, Du, controlas la concesión fnracesa. Nosotros, el Si-Fan, el resto de la ciudad. Podríamos estar en deuda contiguo si te ocupas de tenerlos ocupados cuando entren en tu zona. Sus nombres son Hannah Reitsch y Otto Skorzeny.

-Puedes darlos por muertos, Dama del Si-Fan. Me complace serte de utilidad.

-Gracias, Du Yue-Sheng. Puedes retirarte.

Du se inclinó ligeramente antes de salir de la habitación.

– Mi Dama – preguntó Lao Che al cerrarse la puerta -, ¿realmente crees que los agentes alemanes entrarán en la zona francesa? ¡No tienen razón para eso!

Fah Lo Sue sonrió con desprecio.

-Ah, Lao, no me sorprende que la Banda Verde sean capaz de desafiar la autoridad del Si-Fan en Shanghai… eres un idiota. ¿No ves que nos beneficiamos tanto del éxito como del fracaso de Du? Si los alemanes entran en su zona, Du tendrá que ocuparse de ellos y el asesinato de una figura tan famosa como Hannah Reitsch atraerá considerable atención… y si fracasa… ¡estará en deuda con NOSOTROS!

– Ah, ahora lo entiendo – exclamó Lao Che, admirado-. Realmente sois muy inteligente y perversa, Dama del Si-Fan.

– Ahora, todo indica que ambos agentes se dirigen a tu club. ¿Está todo dispuesto para recibirles?

Lao Che sonrió cruelmente.

-Por supuesto, Dama del Si-Fan, por supuesto…

El retorno de Fu Manchú (16)

20 marzo, 2019

Sinkiang, China
20 de noviembre de 1936

Dennis Nayland Smith estaba plantado en mitad de la carretera, esperando la llegada del camión que habían divisado unos minutos antes con los prismáticos. En la serpenteante carretera de montaña, no iba demasiado rápido, de manera que los dos agentes del servicio secreto y su compañero arqueólogo habían tenido tiempo más que de sobra para montar su emboscada.

Tras escuchar el relato de Tze y Jiang, Nayland Smith decidió que tenían que averiguar más sobre esa “Fiebre de Jade” o el paradero del mismísimo Fu Manchú, por lo que estaban siguiendo una pista hacia el diabólico doctor, el gangster de Shangai llamado Lao Che, que, con toda seguridad, había sido el que le había entregado las cenizas del emperador Nurachi a Fu Manchú.

Indy estaba oculto en una zanja, al lado de la carretera, observando el camión a través de los prismáticos. De repente, escupió en el suelo y murmuró furioso:

-¡No me lo puedo creer! El maldito camión lleva marcas alemanas, y los conductores uniformes de la Wehrmacht!

Nayland Smith asintió:

-Probablemente sean de la misión militar alemana. Parece ser que se dedican a algo más que a enviar material y consejeros… no me puedo creer que permitan a los alemanes tener tropas con sus uniformes en territorio chino…

-Ya… -replicó Indy cada vez más serio-. No hace mucho metieron a un pequeño ejército en Egipto que, supuestamente, está bajo vuestro control… ‘

Nayland Smith hizo un gesto como si sufriera un agudo dolor.

-Lo se… alguien tuvo una actuación muy decepcionante en ese asunto… parece ser que rodaron varias cabezas en el servicio secreto de Su Majestad.

-De cualquier manera, ¡odio a esos cerdos! -Dijo Indy con furia mientras desenfundaba su pistola-. Bien, aquí vienen…

Desde su posición en lo alto de una montaña que dominaba la carretera, James Bond observaba a través de la mira telescópica de su fusil como Indy se ponía a cubierta y Nayland Smith se encaminaba moviendo los brazos hacia el camión, que tenía el aspecto de ser un modelo Krupp, que se detuvo delante del británico. El conductor y otro soldado alemán salieron de la cabina con una mirada desconfiada en sus ojos.

-Ja? Que quierrrre usted?

-Encantado de conocerles, caballeros. Mi coche se averió un poco más adelante. ¿Podrían llevarme a la ciudad más cercana? Les estré eternamente agradecido.

-Perrrrro…

-¡Muchas gracias! -exclamó Nayland Smith, estrechando la mano del conductor con una gran sonrisa.

Era la señal para Indy, que saltó detrás del compañero del conducto y lo dejó fuer de combate con un fuerte golpe con la culata del revolver. El soldado, con un gruñido, cayó inconsciente al suelo.

El soldado se giró al escuchar el ruido, pero Nayland Smith lo hizo caer con un puñetazo. Entonces, un rugido les dejó paralizado.

– Hände hoch! -Dos soldados salieron de detrás del camino, apuntando a Jones y Nayland Smith con sus subfusiles MP-28.

Un disparo resonó en el silencio. El soldado situado a la izquierda cayó cuando una bala atravesó su cabeza. El otro alemán, herido por la misma bala en la cadera, soltó el arma mientras su cuerpo se desplomaba al suelo. Al golpear el subfusil la tierra, comenzó a disparar, lo que hizo que tanto Indy y Nayland Smith buscaran protección en la cuneta mientras las balas volaban en todas las direcciones.

El alemán herido, tras recuperar su arma, se puso a cubierto tras el camión. Indy estaba oculto en la zanja mientras Nayland Smith estaba delante del vehículo, empuñando su revolver Webley, pero sin tener a su objetivo a la vista.

La espera duró varios minutos, hasta que el alemán cometió un error y, al asomarse ligeramente para buscar a sus enemigos, se puso a tiro de Bond, que lo despachó con un certero disparo entre los ojos.

Con rapidez, Nayland Smith y Jones comenzaron a desnudar a los cadáveres. Iban a necesitar toda la ayuda posible para moverse por el corazón de China sin llamar demasiado la atención.

Indy, sonriendo, exclamó:

-Shangai, ¡allá vamos! La cara de sorpresa que va a poner Lao Che cuando me vea…

El retorno de Fu Manchú (15)

17 marzo, 2019

Cerca del aeródromo de Dazang, Shanghai
21 de noviembre de 1936

Hannah aproximó la palanca de mando de avión, levantando el morro de Bf-110A, y quitó potencia a los motores DB600 Jumo, que ronronearon levemente mientras el prototipo del caza pesado perdió velocidad y se acercaba a la pista. El vuelo era la tapadera de la misión. Oficialmente, Hannah Reitsch había volado a Shanghai para batir el record de velocidad para los vuelos de transporte de correo entre Europa y Asia. Alguien en el OKL, probablemente Milch, pensó que sería una buena idea engañar a los aliados haciéndoles creer que el Bf-110 no era un caza, sino un transporte de correo.

-¿Cómo estás ahí detrás, Otto? -preguntó Hannah por el intercomunicador. El enorme austríaco estaba sentado en la parte posterior, donde normalmente se situaba el tirador de la ametralladora posterior. Por supuesto, el avión no estaba armado, pues se suponía que era un inocente avión correo.

-Aburrido como una ostra, pero por lo demás, de maravilla, gracias por preguntar, Fräulein Torturadora… ¿Después de 20 horas continuas de volar en este cacharro, de qué podría quejarme?

Hannah se aguantó la risa, a pesar de todo.

-Bueno, aterrizamos en Chunking hace unas horas para rellenar los depósitos de combustible. Fue cuando aproveché para estirar las piernas.

-¡¡¡Y por qué no me despertaste!!!! -gritó un escandalizado Skorzeny.

-Porque dormías como un bebé y no quise molestarte. Además, cuando duermes es el único momento en el que no maldices ni sueltas barbaridades.

-Cuando acabe esta misión, chica, en serio, alístate en la Gestapo. No tienen idea de lo que es la verdadera crueldad”. replicó Skorzeny, bastante molesto.

-Venga, que vamos a aterrizar pronto en Shangai. Tu sufrimiento está a punto de terminar… por cierto… ¿qué haremos allí cuando lleguemos?

-Me parece que es obvio. Buscaremos a la tía esa que mencionó Bauer, esa tal Falo Su.

-FAH-LO-SU! Se llama Fah Lo Su -dijo Hanna, riendo-. ¡Es un nombre chino, so bruto!

-No me extrañaría nada que el buen doctor Morell se hubiera podido liar con un travesti bien armado con una buena po…

-Otto, eres tremendo… ¿sufres a caso del síndrome de Tourette? Creo que empezaremos por visitar el club que Morell vistió antes de desaparecer, el Obi-Wan.

-Creo que tienes razón. Me pregunto cómo será ese lugar… ¿te has traído un vestido?

-Sí. Ahora, cállate, que vamos a aterrizar.

El retorno de Fu Manchú (14)

14 marzo, 2019

Sinkinang, China
19 de noviembre de 1936

Dentro de la tienda apenas brillaba la tenue luz de la lámpara de queroseno. No se atrevían a encender un fuego, pese al frío reinante, por temor a que les vieran las patrullas de Chiang Kai Chek. Los dos ex prisioneros de guerra sinkiangueses eran ex-oficiales del derrotado ejército del caudillo local.

-Ahora es el momento de explicar que pasó realmente cuando las tropas de Chiang ocuparon la región.

-Os estamos agradecidos, y por ello os contaremos todo lo que sabemos -contestó el mayor de los dos, un ex capitán llamado Tze -. Lo primero que pasó fue una epidemia. Una mañana, pocos días antes de la llegada de las tropas enemigas, muchos de mis hombres se pusieron enfermo. Sus caras adoptaron un tono verdoso y comenzaron a toser continuamente. Los aislamos par evitar el contagio, pero este se extendió en unas pocas horas por toda mi compañía, yo incluido. El resto del batallón corrió una suerte pareja. Y lo mismo pasó en las ciudades fronterizas. Todo el mundo tosía hasta escupir los pulmones por la boca, pero eso no era lo peor de todo.

-¿Qué fue? – preguntó Indy.

-Incluso enfermos hubiéramos luchado contra los invasores, pero esta enfermedad nos robó el valor. Simplemente nos quedamos en nuestras literas, listos para morir. Luego descubrí que nuestros guardianes llamaban a esa plaga “Jade Verde”. Un mes después, todos los síntomas desaparecieron, pero fue el pero mes de mi vida. Algunos murieron, pero la mayoría no.

El oficial más joven, un teniente llamado Jiang, asintió:

-Sí, pasó de esa manera. En mi vida había estado más deprimido. Que algunas de nuestras unidades lucharan es prueba del valor de nuestros hombres. Cuando el enemigo atacó, no parecían soldados normales.

-¿Por qué? – preguntó Nayland Smith sintiendo un escalofrío.

-Eran superhombres. No podíamos acabar con ellos. A pesar de nuestra potencia de fuego, siguieron avanzando. No tenían miedo. Y cuando asaltaron nuestra trincheras, combatieron como demonios invencibles. Ví a uno recibir un disparo en el estómago, y seguir combatiendo. Les vi barrer a cuatro hombres con un sólo golpe de sus culata. Les vi destrozar las gargantas de mis hombres con las manos desnudas.

-¡Dios mío! -susurró Nayland Smith

-Los guardias de nuestra prisión no eran así – añadió Tze -. Hacían bromas a nuestra costa, diciendo que habíamos luchado contra hombres poseídos por “el alma del Dragón”. A pesar de sus risas, parecía que tenían miedo al pensar en eso.

-Es curioso -exclamó de repente Indiana Jones- Ha dicho que la enfermedad se extendió por todas las unidades en cuestión de horas. ¿Vieron alguna vez a un soldado enemigo enfermo?

-No… ahora que lo dice, no. Era como si fueran inmunes a ella.

-Interesante -comentó Bond-. Una enfermedad que sólo debilita al enemigo… parece ser que los chinos han encontrado una arma realmente poderosa.

-Los chinos, señor Bond -Nayland Smith replicó, sacudiendo la cabeza-. Un chino en concreto, y sólo él, puede haber ideo semejante arma infernal. Una enfermedad diseñada en un laboratorio… un droga o algo similar que vuelve a soldados normales en guerreros invencibles… ¡esto sólo puede ser el trabajo del diabólico doctor Fu Manchú! Ya no tengo ninguna duda. ¡Está vivo y ha regresado para lanzar su conquista final de todo el mundo! ¡Que Dios nos asista!

Historia de una manta

11 marzo, 2019

En apariencia, ella era una manta vulgar y corriente a rayas grises y blancas. La utilizaban para tapar espejos, cristales y objetos delicados durante las mudanzas.

Un día, con el ajetreo de las idas y venidas del traslado, la pobre manta quedó abandonada en la calle, junto con un montón de objetos desechados, tan triste y olvidaba como todos los demás.

Por ahí pasaba yo, un ser que no tenía nada, excepto frío. Miré la manta. Parecía buena, no muy nueva, pero prometía ser de mucho abrigo. Y limpia. La cogí, la olí y me sorprendió mucho que mi olfato se llenara del aroma a limpio que emanaba. Feliz, la doblé y me la metí en mi mochila.

Aquella noche no pasé frío. Ni ninguna otra. Esa manta no me ha abandonado desde entonces. Ya no es una manta vulgar.

Nunca lo fue, por cierto.

Yours truly,
Jack.


Sociología crítica

Articulos y textos para debate y análisis de la realidad social

DIARIO DE UNA SUMISA NOVATA

Poco a poco, dia a dia, contando como me he convertido en sumisa.

tececonvida

La íntima historia de una vida

Marisol escribe

Ven a leerme.

Las Gafas Moradas

Espacio feminista para todes

NO HAY UNA RUBIA BUENA

Cosas que deberían importar, o no?

TEJIENDO LAS PALABRAS

CON LOS HILOS INVISIBLES DEL ALMA

Swinger Lifestyle

Swinger Clubs, Swinger Cruise,Lifestyle .

Cuernos literarios

Palabras prohibidas a traves del 5 arte

Perséfonne

Otra fanática más de la literatura

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

Mi mente dispersa.

Recopilación de frases, diálogos o fragmentos tanto de libros como de películas.

Experimentando mi lado liberal

COMPARTIENDO MIS VIVENCIAS CONTIGO

El sexo y yo

Descubriendo el sexo

BDSM blog

El BDSM bilingüe

Con 40 y.....Salvaje!!!!!

La mujer.. la madre... Con 40 años y.... salvaje

Blue Funky Music

Hablamos de todo lo que nos inspira la música

CherriesWriter - Vietnam War website

See what War is like and how it affects our Warriors

darecadodemi

historias basadas en hechos reales ¡con dibujos!

Desgranante

Despertador de sentimientos.

salafrancablog

Loca y despeinada. Más en twitter: POEMAS DESCARRIADOS

MyLittleWorld.

My only love is my guitar, I live among books.

Serendipia

Blog dedicado a compartir un pedacito de mí misma.

AGEOFAQUARIUS

“Love recognizes no barriers. It jumps hurdles, leaps fences, penetrates walls to arrive at its destination full of hope.” — Maya Angelou

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

PANDEMÓNIUM

Los caminos del azar son inescrutables

Embracing Authenticity

"Don't be ashamed of your story it will inspire others!"

SIN OMBLIGO PROJECT

BY JUAN ANDRÉS FERNÁNDEZ

BerenjenoInks

Describir esto? Ni idea, lo que vaya pintando

Diamantes y Basura

Blog del escritor Ismael Villasol

Literatura, cultura y nuevas tecnologías

Este blog aporta herramientas multimedia para aprender y disfrutar de la literatura y de la cultura

The Sweet Words +35

Responsable de lo que digo, no de lo que tú entiendes. Blog inspiracional. A partir de los treinta sin estándares, sin juicios y con humor. Moda, maternidad, foto, tips y mucho más... Instagram @thesweetwords_l.a

ferrebeekeeper

Reflections Concerning Art, Nature, and the Affairs of Humankind (also some gardening anecdotes)