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Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (22)

12 agosto, 2017

Severin Antonowicz Klosowski (1865 – 1903) alias George Chapman

Severin Klosowski nació en Nagoma, en Polonia, el 14 de diciembre de 1865. Por tanto, en el otoño de 1888 contaba con 23 años, lo que le hace demasiado joven si se lo compara con los sujetos descritos por los testigos, quienes generalmente aluden haber visto hombres más maduros acompañando a las víctimas en sus instantes postreros.

No está clara la fecha exacta en que arribó desde su patria a Inglaterra. Lo que sí se sabe es que se afincó en el East End londinense, y que su primera trabajo fue como asistente de barbero, contando con conocimientos rudimentarios de medicina, tales como extirpar verrugas y practicar cirugías sencillas. En mayo de 1890 inauguró una barbería en High Road Tottenhan, comercio que atendía junto con su novia Lucy Badersky, polaca, hermana de un sastre amigo suyo. El negocio pronto dio quiebra, pero la relación del joven con su novia prosperó y se casaron en aquel año, marchando luego la pareja rumbo a los EEEUU a probar fortuna. Vivieron en Jersey, donde abrieron otra barbería, emprendimiento que también fracasó. Cansada de las infidelidades de su esposo, su mujer lo abandonó retornando a Gran Bretaña, pero el polaco volvió tras ella a finales de 1891 intentando la reconciliación.

Al no tener éxito en su tentativa de reconciliarse con su esposa, se fue a vivir en 1893 con una tal Annie Chapman, sin relación con la segunda víctima canónica de Jack. Tras ello cambió su apellido por el de Chapman. Concluida esa vinculación amorosa, meses más tarde conoció a la viuda Isabella Spink, con la cual se casó (convirtiéndose en bígamo, dado que nunca se divorció de su primera cónyuge). A partir de entonces llevaría a cabo su serie de homicidios.

Abrió una taberna la calle City, la cual logró mantener gracias a los ahorros de su esposa que, tras una corta y repentina enfermedad, su esposa expiró el 25 de diciembre de 1897. El viudo contrajo enlace rapidamente con la que entonces era camarera en su negocio, una joven llamada Bessie Taylor… que también murió en forma abrupta el 14 de febrero de 1901, tras experimentar extraños síntomas que desconcertaron a los médicos. El viudo contrató a otra camarera, Maud March, con la que también se casó… y que también murió, con dolores y síntomas semejantes a los de las anteriores, en 1902.

El criminal, ya fuera porque se confiara en exceso o porque cometiera un error, optó para perpetrar su último crimen por un método más veloz, pero quedaron secuelas fáciles de detectar por los médicos. Ante una denuncia formulada por la madre de la difunta, quien sospechaba de su yerno, actuó la justicia. Se exhumaron los cadáveres de Isabella Spink y Bessie Taylor, demostrándose que sus muertes fueron provocadas por el mismo modus operandi utilizado para finiquitar a Maud March. Todas habían sido envenenadas. Juzgado por sus crímenes, Klosowski fue ejecutado en la cárcel de Wandsworth el 7 de abril de 1903.

Varios autores acusaron a Klosowski/Chapman de haber sido Jack el Destripador. Una de las teorías más imaginativas, como ya vimos en el caso del doctor Cream, apuntaba a que el barbero polaco perpetraba sus crimenes con la ayuda de un doble que guardaba un asombroso parecido físico con él. Para este papel de cómplice se proponía a Alexander Pedachenko, un ficticio médico ruso psicópata que cambiaba identidades con el polaco, ardid que permitía a ambos salir airosos de la persecución policial.​ Pero también este delincuente contó con acusadores más serios. El inspector Frederick Abberline creyó que el polaco era responsable de aquellos crímeness. A fines de 1888 trató de aprehenderlo, aunque sin suerte pues siguió pistas equivocadas. Tan persuadido estaba Abberline de la culpabilidad de Klosowski, que cuando el uxoricida fue capturado, el inspector exclamó: “Han atrapado a Jack el Destripador”.

Sin embargo… ¿podia un emigrante poalco recién llegado hablar fluiadmente en inglés tras apenas un año en Gran Bretaña y, tal y como lo describen los testigos, parecer un caballero? Además, su modus operandi, el veneno, no coincide con el de Jack, aunque los asesinos en serie aprenden de sus crímens y mejoran el estilo. De todos modos, en mi opinión, existe un abismo consdierable enter los salvajes asesinatos de 1888 y los envenenamientos cometidos por Klosowski/Chapman.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (19)

11 agosto, 2017

Carl Ferdinand Feigenbaum, alias Antón Zahn, fue un marino mercante y florista ocasional de origen alemán que fue electrocutado en la prisión de Sing Sing, Estados Unidos, en 1896 por el asesinato de Juliana Hoffman.

El único crímen que cometió Feigenbaum y que le costó la vida fue el degollamiento de Juliana Hoffman, viuda de cincuenta y seis años, asesinada el 1 de septiembre de 1894. Vivía junto con su hijo, de 16 años, en la calle Sexta Oriente, en Nueva York, en el segundo piso de un vetusto edificio en cuya planta baja se emplazaba un almacén. Había arrendado una habitación a Feigenbaun, de cincuenta y cuatro años, que residía en la misma desde 29 de agosto de ese. Se identificó como marinero sin ocupación actual pero que al día siguiente comenzaba a trabajar de florista en una tienda local.

Hacia las 22 horas del 31 de agosto, Feigenbaum entró sigilosamente a la habitación donde dormía la señora Hoffman y comenzó a apuñalarla en el cuello. No se percató de que el hijo de ella también dormía allí, y éste comenzó a gritar pidiendo auxilio, tras lo cual llegó la policía y arrestó al agresor. Pese a que las pruebas eran irrefutables, el proceso duró dos años.

Carl Feigenbang sin duda fue el asesino de Juliana Hoffman, pero además ¿también fue Jack el Destripador? Eso pensaba uno de sus dos abogados, William Sandford Lawton. Fallecido su defendido y liberado de su voto de confidencialidad, el abogado declaró a la prensa norteamericana su convencimiento de que Feigenbaum y el Destripador eran la misma persona. Esta sospecha rebrotó recientemente gracias a una extensa pesquisa del ex policía británico Trevor Marriott, que se encuentra condensada en los tres últimos capítulos de su libro Jack the Ripper: The 21st century investigation, publicado en 2005. Según Marriott, el marino Feigenbaum pudo estar en Inglaterra pues podría haber viajado a bordo del buque mercante alemán Reiher, que recaló en puertos británicos próximos a Whitechapel en el otoño de 1888.

El investigador británico tambié natribuyó a nustro protagonista una serie de muertes acaecidas en diferentes puntos geográficos. El marino alemán, dada la movilidad que su actividad náutica le permitía, pudo encontrase en todos estos lugares al tiempo de los óbitos. En su listado de posibles víctimas de este sospechoso, Trevor Marriott le atribuye un crimen cometido en julio de 1889 con una prostituta en Flensburg, en el Báltico, ciudad a la cual arribaban barcos mercantes germanos procedentes de los puertos de Bremen y Hamburgo, y sugiere que el marino podría estar presente allí en la fecha del homicidio. También le atribuye la muerte de Laura Whittlesay, alias Lottie Morgan, meretriz asesinada con un hacha el 11 de abril de 1890 en Wisconsin, EEUU; la muerte, acaecida el 4 de septiembre de ese año, en Berna, Suiza, de una joven campesina que era esposa de un sastre local, que es degollada y mutilada post-mortem. Posteriormente, el 24 de abril de 1891 en Nueva Jersey, EEUU, Carrie Brown, prostituta, es asesinada y mutilada en un mísero hotel situado en la esquina sureste de las calles Catherine Slip y Walter. El 25 de octubre de ese año en Berlín, Alemania, una mujer apellidada Nitsche fue apuñalada cuando entraba al hotel en que residía, expirando en el acto. El atacante fue perseguido pero logró escapar.

El investigador también deja constancia de que el 31 de enero de 1892 se verificó un nuevo asesinato en Nueva Jersey, EEUU. La víctima fue una anciana de 73 años, Elizabeth Senior, quien murió en su casa, situada cerca de donde había sido asesinada Carrie Brown el año anterior. La garganta de la señora resultó seccionada y su cuerpo sufrió varias cuchilladas. Parece que el asesino hizo gala de gran calma, pues luego del crimen se lavó las manos y procedió al saqueo de la finca antes de retirarse (esto último que lo diferencia de Jack, en mi opinión). El colofón de esta sangrienta retahíla fue la violenta muerte de Juliana Hoffman el 31 de agosto de 1894 en Nueva York, donde aquí sí no existen dudas sobre la culpabilidad de Feigenbaum.

Ninguno de los homicidios recién indicados fue resuelto, a excepción del señalado de fecha 31 de agosto de 1894.​

Respecto de este listado de muertes y la posibilidad de que Feigenbaum fuera el causante de ellas, hay autores que destacan que si bien la constancia de la veracidad de esos violentos óbitos está dada sólo por crónicas de prensa, perse a que no quedan registros policiales o judiciales de los mismos, todo lo aquí expuesto resulta inquietante.

Otros especialistas no dan ningún crédito a la esta teoría. Se recalca que hubo ocasiones donde la víctima no falleció asesinada, sino de muerte natural; o que no se trataba de una prostituta, a diferencia de lo que informara falsamente cierta prensa, como el caso de la fallecida en la ciudad de Fleusburg en julio de 1889. Genera escepticismo y dudas la lista propuesta por Trevor Marriott también porque las víctimas no se asemejan al perfil de las del Destripador, pues se trataban de amas de casa, viudas y campesinas, además de algunas prostitutas. Por otra parte, las armas empleadas para matar no se ajustaban tampoco al modus operandi del homicida de Whitechapel, dado que el asesino, o los asesinos, se valieron de cuchillos, pero también de un hacha y de estrangulamiento. La mayoría de las muertes señaladas por tanto no parecen ser obra de Feigenbaum, y algunos de ellas ni siquiera acontecieron, sino que fueron invención de los periódicos sensacionalistas.

Asimismo, Trevor Marriott menciona el artículo del periódico New York Sun del 6 de febrero de 1889, que informó acerca de unoa crímenes similares a los del Destripador ocurridos en Managua, Nicaragua, en 1889. De acuerdo a dicha versión, seis prostitutas habrían resultado asesinadas y mutiladas en esa ciudad centroamericana. Tres años antes de salir a luz el libro del investigador británico, el escritor y periodista nicaragüense Arquímedes González Torres publicó una novela que tuvo por protagonista a Jack el Destripador perpetrando esa serie de asesinatos de mujeres. La diferencia fincaba en que el Ripper no estaba encarnado en aquella ficción por Carl Feigenbaum, sino por el también sospechoso Francis Tumblety.

Sin embargo, tal y como comenta Wolf Vanderlinden, Trevor Marriott no pudo hallar prueba alguna sobre la existencia de las supuestas muertes en Managua, y que el propio periódico que propagó esa información se retractó luego admitiendo haber recibido datos falsos.

De no haber sido por William S. Lawton, nadie recodaría a Feigenbaum. Sin embargo, nada en su modus operandi recuerda al Destripador. Parece ser que la teoría de Lawton se trató de un intento para convencer al jurado que Feigemann estaba loco. Incluso su otro abogado, Hugh Pentecost, dudó de que fuera Jack. Además, ¿cómo iba a comunicarse con sus abogados si apenas hablaba inglés? Que por ser marino mercante viajara por todo el mundo en cualquier momento no le hace estar en Whitechapel en el momento de los crímenes, por cierto. Nadie, hasta la fecha, ha podido probar esto.

¿Fue Carl Feigenbaum Jack el Destripador? No lo creo. El testimonio de Lawton, sobre el que se basa todo el “caso”, no es de confianza. No hay nada que conecte a Feigenbaum con Whitechapel en 1888. Algunos de los supuestos asesinatos atribuídos a Feigenbaum no tuvieron lugar.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (18)

10 agosto, 2017

Montague John Druitt (15 de agosto de 1857 – principios de diciembre de 1888)

Provenía de una familia de clase media-alta inglesa, y estudió en el Winchester College y en la Universidad de Oxford. Después de graduarse, ocupó un puesto en un colegio y siguió una carrera paralela en la ley; obtuvo el título de abogado en 1885. Su principal interés fuera del trabajo fue el cricket, que jugó con muchos jugadores importantes de la época.

En noviembre de 1888, perdió su puesto en la escuela por razones que se desconocen. Un mes más tarde su cuerpo fue encontrado ahogado en el río Támesis. Su muerte, que resultó ser un suicidio, más o menos coincidió con el fin de los asesinatos que se atribuyeron a Jack el Destripador. Sugerido en privado en la década de 1890 que pudo haber cometido los delitos de conocimiento público, con posterioridad, en la década de 1960, este indicio condujo a la publicación de libros proponiéndolo como el asesino. Cierto, las pruebas contra él parecen ser totalmente circunstanciales, y muchos escritores de la década de 1970 lo han rechazado como un posible sospechoso.

En 1882, Druitt decidió centrarse en trabajar como abogado, y el listado de 1886 lo sitúa en el Circuito Occidental y en las sesiones de Winchester; al año siguiente aparece relacionad ocon el Circuito Occidental y Hampshire, Portsmouth y Southampton (según Sugden). En 1885 muere su padre de un ataque cardíaco, y su madre, en julio de 1888, es encerrada en el manicomio Brook de Clapton por sus problemas mentales. A pesar de tanta tragedia, Druitt parece haber llevado tanto dolor muy admirablemente. Sin embargo, algo sucedió a finales de noviembre de 1888, y su cadáver, en descomposición, fue hallado el 31 de diciembre en las aguas del Támesis.

Según su hermano, la perdida de su empleo como maestro en la escuela de Blackheath (tal vez por sus tendencias homosexuales) fue lo que le llevó a suicidarse. En su nota de suicidio, Druitt afimra que tenía ” meido de terminar como mamá, y que lo mejor era morir”. En su bolsillo se encontró un billete de tren sin usar fechado en el 1 de diciembre. Se cree que se sucidió el 4 de diciembre, pues, para el día 11, según su hermano William, hacía una semana que no sabían de él.

Lo extraño de la muerte de Druitt es que era un exitoso abogado y que su trabajo como profesor era sólo una manera secundaria de ganar dinero. Gozaba de buen estatus social y de buena fama, y podía haber encontrado otro trabajo facilmente. Entonces… ¿por qué suicidarse? ¿Por el escándalo que se podía producir si se descubría su homosexualidad? O, simplemente, que, tras la muerte de su padres, su mente se había ido deteriorando. Además, su familia tenía antecedentes de problemas mentales por vía materna, tanto en su madre, como en su abuela y una tía, además de la hermana mayor de Druitt, que se suicidó ya mayor.

¿Pudo ser Montague John Druitt el asesino de Whitechapel, como apunta Macnaghten en su memorandum? Para empezar, su descripción del sospechoso difiere del registo de Scotland Yard. Además, no hay evidencias que apoyen esta teoría. Sí, es cierto que tenía una edad similar a la estimada por los testigos (P.C. Smith, Israel Schwartz, Joseph Lawende y George Hutchinson). Tenía bigote, tal y como afirmaron tres testigos, aunque de diferentes colores según estos (negro, marrón, rubio). Druitt iba siempre elegante y, salvo por Lawende, todos los testigos afirman que el asesino tenía “pinta de caballero” (Smith, Schwartz y Hutchinson). Sin embargo, Druitt era mucho más delgado que el hombre descrito por los testigo y, desde luego, ni tenía aspecto de judío ni de extranjero. Además, él no vivía en el East End (Sugden), ni conocía la zona de Whitechapel. Él vivía en el 9 de Eliot Place, Blackheath en esa época. Podía haberla usado como base para sus crímenes?

Poco probable. No había tren nocturno entre Londres y Blackheath. El útimo tren que partía de Blackheath en 1888 lo hacía a las 00:25 AM y el de vueltae de Londres no partía hasta las 05:10. Aunque el asesinsato de Nichols (03:40), Chapman (05:30) y Kelly (04:00) encajan con estos horarios, fallan para Stride (01:00) y Eddowes (01:44). De haber cometido esos asesinatos, habría tenido que permaencer en la zona tras los mismos, lo que hubiera sido peligroso para él. Además, al día sigiuente del asesinato de Nichols, Druitt jugó un partido de crickett en Canford, Dorset. Y el día del asesinato de Chapman jugó un partido a las 11:30 en Blackheath. ¿Pudo Druitt matar a Chapman a las 5:30, coger un tren a Blackheath, quitarse sus ropas ensangrentadas, dormir un poco, desayunar y estar listo y fresco para jugar a las 11:30 tras pasearse por las calles de Whitechapel toda la noche?

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (17)

10 agosto, 2017

Frederick Bailey Deeming

Frederick Bailey Deeming nació en 1842. De él se dijo que mantuvo una relación con su madre excesivamente fuerte. Tras la muerte de ella en 1873, élsufrió un desorden emocional que se prolongó por cierto tiempo. Marino, al parecer cayó enfermo de un ataque de “fiebre cerebral” durante un viaje, del que no se recuperó del todo, cometiendo ciertos actos absurdos con la excusa o explicación de estar recibiendo órdenes de su madre desde la tumba.

A pesar de sus problemas emocionales, Deeming se casó durante uno de sus viajes y tuvo cuatro hijos con ella. En 1887, estando en Australia, fue encarcelado 14 días por un fraude cometido en el país. En 1888, Deeming se istaló con su familia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde se ganó rapidamente fama de tramposo. Se trasladó a Johannesburg, donde su reputación no mejoró. Retornó a Gran Bretaña, instalandose en Merseyside. Todo fue bien hasta que, de repente, toda su familia “desapareció”. Deeming se marchó a Australia, donde se casó de nuevo. Allí se repitió su mala suerte: su mujer desapareció de manera misteriosa. Cuando sus extrañado vecinos le preguntaron por ella, Deeming erplicó que se había ido al extranjero por motivos de negocios. En la Navidad de 1881, Deeming dejó la casa.

Meses después, cuando la dueña de la misma comenzó a enseñarla a posibles compradores, se advirtió un olor repugnante que no tenía explicación aparente. Al saber de la desparición misteriosa de la señora Deeming, llamó a la policía que encontró el cadáver de la desafortunada dama en el sótana, con la garganta cortada y en evidente estado de descomposición. Avisada de esto, la policía de Liverpool investigó la casa de los Deeming en esa ciudad, hallando los cadáveres de su primer mujer y cuatro hijos, todos con la garganta cortasda. Deeming fue arrestado en marzo de 1892 en Perth, Australia.

Los periódicos comenzaron a afirmar que Deeming había sido visto en Whitechapel in 1888, y que estuvo comprando cuchillos en la zona. Estando en prisión, Deeming le dijo a sus compañeros de cárcel que él era Jack el Destripador, aunque no lo confesó nunca a las autoridades. Según él, una enfermedad venéarea contraída en en sus viajes le había causado ataques epilépticos y un enfermedad mental que le llevaban a matar. Fue colgado el 23 de de mayo de 1892.

A pesar de su locura y su método para asesinar a la familia, Deeming no pudo ser Jack, porque se hallaba en Sudáfrica en esa época.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (16)

10 agosto, 2017

Thomas Neill Cream (1850-1892)

Nacido en Escocia en mayo de 1850, Cream era el mayor de ocho hermanos y hermanas. En 1854 la familia se trasladó a Canadá. Cream estudió medicina en el McGill College de Montreal, donde se graduó con honores en marzo de 1876. Poco después conoció a Flora Elizabeth Brooks, hija de un próspero hotelero. Cuando ella se quedó embarazada, Cream le practicó un aborto que casi le cuesta la vida a Flora. Su padre, enfurecido, insistió en que se debían casa, lo que sucedió el 11 de septiembre de 1876. Al día siguiente, Cream partió para Gran Bretaña, donde se registró como estudiante en el hospital St. Thomas de Londres.

Volvió en 1879 a Canadá, donde tuvo problemas con la ley por practicar abortos. Su carrera fue bien hasta que, en 1880, acuando fue acusado del asesinato de una joven, Kate Gardener, en el transcurso de un aborto frustrado. Logró salir libre y se marchó a Estados Unidos. En agosto de ese año Cream fue acusado del asesinato de otra mujer, Julia Faulkner, fallecida en extrañas circunstancias, aunque, de nuevo, logró salir indemne.

Otro de sus pasatiempos, aparte de provocar abortos y asesinar mujeres, fue elaborar su propio elixir contra la epilepsia, que pronto adquirió una cierta fama y adeptos… hasta que uno, un agente ferroviario de nombre Daniel Stott, envió a su mujer a la oficina de Cream para que la tratara. Julia Stott hizo algo más que tomar su medicamento con el buen doctor y cuando su marido empezó a sospechar, Cream añadió un poco de estricnina a la medicina. El señor Stott falleció el 14 de junio de 1881. Aunque su muerte fue considerada fruto de la epilepsia, Cream acusó al farmaceutico de la muerte y exigió una exhumación del cadáver, en el que se hallaron restos de estricnina. La suerte de Cream se había acabado, y acabó en la penitenciaria del estado de Illinois, en Joliett. Aunque fue condenado a cadena perpetua, se benefició con un indulto. En los registros de la prisión de Illinois consta que Thomas Neill Cream salió libre el 12 de junio de 1891. Tras viajar a Canadá para recoger una herencia, se marchó a Gran Bretaña, a donde llegó en octubre.

Dos semanas después de su llegada conoció a la primera de sus víctimas, una prostituta llamada Matilda Clover, que murió envenenada. Poco después le llegó el turno, mediante una cápsula con estricnina que ofreció pretextándo que se trataba de un medicamento, a Ellen Donwoth, de 19 años, que, antes de moriri, describió a su asesino como “un caballero alto, tuerto, de tupidas mejillas y sombrero de copa”.

Además de asesinar, a Thomas Neill Cream le fascinaba extorsionar a terceros. Tras su último asesinato remitió misivas bajo seudónimo a varias personas a quienes exigía grandes sumas a cambio de no denunciarlos ante la policía, afirmando que podía probar que ellos habían envenenado a la muchacha. El doctor William Broadbent denunció la felonía, y los detectives tendieron una trampa al extorsionista, pero Cream se olió el peligro y no asistió a la cita en la cual le proponían retirar el importe que el extorsionado fingió estar dispuesto a pagarle.

Tras un tiempo de “descanso”, Cream envenenó a otras dos mujeres, Alice Marsh y Emma Shrivell y, de nuevo, hubiera secaepado sin prbolemas de no haberse empeñado en acusar a su vecino de los dos asesinatos e incluso intentar extorsionarle.El vecino, un hombre llamado Joseph Harper,que se ne3gó a ceder a sus demandas. Cream lo dejó pero empezó a presumir de sus acciones ante otros, como John Haynes y a un tal McIntyre, que resultó ser un sargento de la policía. Finalmente, Cream fue arrestado. Juzgado, se le consideró culpable del asesinato de Matilda Clover, y fue condenado a ser colgado el 15 de noviembre de 1892. Justo antes de ser colgado, se dice que dijo “I am Jack…” (Yo soy Jack…”) antes de morir asfixiado por la soga. Por supuesto, todo el mundo identificó ese “Jack” con el Destripador.

Según Donald Rumbelow, en su The Complete Jack the Ripper, que Cream pronunciara esas palabras antes de morir, y en presencia del jefe de la policía de la City de Londres, Sir Henry Smith, presente en la ejecución, es significativo.

Pero, por supuesto, es imposible que Cream pudiera ser Jack, pues había estado encarcelado entre 1881 y 1891 en Joliet, Illinois. No han faltado, sin embargo, las voces sugieriendo que Cream tenía un doble, con el que se cambió para poder marcharse a Londre. Uno de los que opinan así es el escritor Donald McCormick que pretendió que Cream, valiéndose de sobornos, se evadió, y dejó ocupando su lugar a un doble. Tras esa treta habría viajado a Londres en 1888, ensañándose con prostitutas en Whitechapel.

Cuando Cream fue acusado de haber cometido bigamia, él rechazó los cargos afirmando que, en esas supusetas fechas, estaba encarcelado en Sidney. Comprobado este dato, resultó que alguien que se correspondía con la descripción de nuestro protagonista había estado en esa cárcel australiana. El abogado de Cream, Marshall Hall, estaba convencido que su defendido tenía un doble.

El Inspector Edmund Reid desestimó de plano que Cream interviniera en esos crímenes. En especial rechazaba la idea destacando que había una insalvable diferencia entre la manera de actuar de Cream con los feroces homicidios que perpetraba Jack el Destripador. Tampoco creía que el médico pudiera haberse evadido de la cárcel norteamericana dejando a un doble en su lugar, y viajase a Londres en 1888 para mutilar meretrices. Este parecer concordaba con el del Inspector Frederick Abberline. En la Pall Mall Gazette del 31 de marzo de 1903, se publicó un reportaje efectuado al por entonces ex inspector. En el curso de la entrevista se le sondeó acerca de la posibilidad de que Cream hubiese sido Jack el Destripador, atento a que, entre otras cosas, el mismo habría reclamado serlo a través de su agónica exclamación previa a perecer ahorcado. El ex policía reconoció que en efecto conocía esa historia, pero replicó que desechaba a ese sujeto como sospechoso válido, pues aquél ni siquiera estaba en Inglaterra cuando ocurrieron los asesinatos de Whitechapel. Frederick Abberline descartó totalmente a Cream, y concluyó enfatizando: “No, la identidad del diabólico individuo que cometió esos crímenes aún sigue sin descubrirse”.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (15)

9 agosto, 2017

David Cohen, alias Nathan Kaminsky

“David Cohen” es una ampliación de la teoría del “judio polaco”, que surge, a su vez, de tres fuentes principales.

-El informe Macnaghten presentó a Kosminski como uno de lso tres sospechosos, afirmando que “un residente judio polaco de Whitechapel que se volvió loco por muchos años de indulgencia en vicios solitarios, sentía un odio extremo por las mujeres, en especial por las prostitutas, además de tendencias homicidas; fue encerrado en un maniocomo hacia marzo de 1889”.

-La teoría sobre el asesino de sir Robert Anderson (Comisionado de Scotland Yard), publicadas por primera vez en 1895, y repetidas ligeramente modificads en su libro The Lighter Side of My Official Life (1910), que apuntaban a un “judio poalco de clase baja”. Aunque dijo saber la identidad de tal hombre, se negó a hacerla pública “porque nada bueno podría salir de ello”.

-Las notas de Swanson al margen de la biografía del superintendente Donald S. Swanson, que hacen referencia a un “judío polaco”. Tras identificarlo, cesaron los asesinatos en Londres”. El posible asesino, que acabó siendo enviado al asilo mental de Stephney y luego al de Colney Hatch, donde murió al poco tiempo, fue identificado por Swanson como Kosminski.

Esto llevo a considerar a Aaron Kosminski como el “judío polaco”, pero recientes estudios han demostrado que era un imbécil inofensivo con gradnes problemas mentales. No era ni violento ni suicida, y no llegó a Colney Hatch hasta febrero de 1891, viviendo hasta 1919. Nadie más le ha consdierado como posible sospechoso.

Fido, que buscaba a un lunático llamado Kosminski y que fue encerrado en un manicomio en la primavera de 1889 (según Macnaghten), no lo encontró, pero se topó con David Cohen. En diciembre de 1888, un joven y confundido judio polaco fue hallado en las calles, vagando y hablando sólo yiddish. Llevado a la comisaría de la calle Leman, acabó por ser enviado al albergue parroquial, pero tuvo un acceso violento que hizo que lo inmovilizaran. Al no tener ni su nombre ni su dirección, fue registrado en el albergue como “David Cohen” (una especie de “identificación” que se daba a todo judío desconocido del East End). Cohen demostró ser demasiado peligroso para cualquiera, incluído él, por lo que fue trasladado a Colney Hatch bajo fuerte vigilancia e inmovilizado. Podría sufrir esquizofrenia paranoide. Murió en octubre de 1889, aproximadamente.

Si él fue Jack, que pinta Kosminski en esto? Al comenzar a invsegtiar sobre los asesinatos, cuando “Jack el Destripador” era llamado “Leather Apron” (Mandil de Cuero) , se sospechó de un tal John Pizer, que fue exhonerado al no haber pruebas contra él. La investigación de Fido apuntaba a un judio polaco llamado Nathan Kaminsky, que podía haber sido “Leather Apron” y que vivía en Black Lion Yard, en el centro del escenario de los asesinatos. En marzo de 1888, tras ser diagnosticado con sífilis, fue increado en la enfermería de Whitechapel, de la que salió en mayo. Tras eso, desaparece de la faz de la tierra y no se vuelve a saber de él.

Según Fido, “David Cohen” y Nathan Kaminsky son la misma persona. Luego Macnaghten y Swanson confundieron a Aaron Kosminski con David Cohen. No hay razones para pensar que Kosminski tuviera problemas mentales, ni tampoco era violento. La theoría es que, según Anderson y Swanson, el testigo, problamente Lawende, identificó a David Cohen/Kaminsky y no Kosminski, y que Macnaghten y Swanson los confundieron, aunque parece una explicación/teoría demasiado complicad.

Lo cierto es que “David Cohen” es el único judío polaco que fue en encerrado en un manicomio para cuando cesan lso críemenes y el único lunático peligroso admitido en Colney Hatch entre 1888-1890 que se corresponde al violento sospecho descrito por Anderson, Macnaghten y Swanson. Y murió poco después de que cesaran los asesinatos de Jack.

De todos modos, el mismo Anderson en 1889 y Abberline en 1903 reconocieron no tener un sospechoso claro.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (14)

9 agosto, 2017

Lewis Carroll

Que el autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como ‘Lewis Carroll’ sea considerado un sospechosso de ser Jack el Destripador es uno de esos extraños momentos en los que la historia de Jack el Destripador se vuelve suarrealista.

Nacido el 27 de enero de 1832, era hijo del reverendo Charles Dodgson, de Daresbury, Cheshire, y su esposa, Frances Jane. Era el tercero de una familia de 11 hijos e hijas y el primer varón. A los 14 años fue enviado a estudiar a la escuela de Rugby, donde no lo pasó bien, como reflejará en sus obras, sugiriéndose incluso que abusaron sexualmente de él, aunque no se pordrá nunca demostrar con certeza. Fue un excelente estudiante, pese a eso, y abandonó Rugby a finales de 1849 y, casi un año después, fue a Oxford, entrando en el Christ Church, demostrando ser un alumno sobresaliente. Llevaba sólo dos días en Oxford cuando tuvo que regresar a su casa porque su madre había muerto de «inflamación del cerebro» (posiblemente meningitis) a los cuarenta y siete años de edad.

Cualesquiera que hayan sido los sentimientos que la muerte de su madre le produjo a Dodgson, no permitió que le apartaran del objetivo que le había llevado a Oxford. Tal vez no siempre trabajó duro, pero estaba excepcionalmente dotado y obtuvo con facilidad resultados excelentes. Su temprana carrera académica osciló entre sus éxitos, que prometían una carrera explosiva, y su tendencia irresistible a la distracción. A causa de su pereza, perdió una importante beca, pero, aun así, su brillantez como matemático le hizo ganar, en 1857, un puesto de profesor de matemáticas en Christ Church que desempeñaría durante los 26 años siguientes (aunque no parece haber disfrutado especialmente de su actividad). Cuatro años después fue ordenado diácono.

Su pasión no eran los estudios ni la universidad, sino el arte. Amaba el teatro y a los actores. Cortejó la vida bohemia, lo que le causó no pocos problemas por su posición como decano en Oxford. En 1856 comenzó a dedicarse a la fotografía, convirtiéndose en un maestro de este arte. A través de la fotografía, Carroll trató de combinar los ideales de libertad y belleza con la inocencia edénica, donde el cuerpo humano y el contacto humano podían ser disfrutados sin sentimiento de culpa. En su mediana edad, esta visión se transformó en la persecución de la belleza como un estado de gracia, un medio para recuperar la inocencia perdida. Esto, junto con su pasión por el teatro, que le acompañó durante toda su vida, habría de traerle problemas con la moral victoriana, e incluso con los principios anglicanos de su propia familia. Como menciona su principal biógrafo, Morton Cohen: «Rechazó rotundamente el principio calvinista del pecado original y lo sustituyó por la noción de divinidad innata».

Dodgson escribió poesía y cuentos que envió a varias revistas y que le reportaron un éxito discreto. Entre 1854 y 1856 su obra apareció en las publicaciones de ámbito nacional The Comic Times y The Train, así como en revistas de menor difusión, como la Whitby Gazette y el Oxford Critic. La mayor parte de estos escritos de Dodgson son humorísticos, y en ocasiones satíricos. Pero tenía un alto nivel de autoexigencia. En julio de 1855 escribió: «No creo haber escrito todavía nada digno de una verdadera publicación (en lo que no incluyó a la Whitby Gazette o al Oxonian Advertiser), pero no desespero de hacerlo algún día». Años antes de Alicia en el país de las maravillas, ya buscaba ideas de cuentos para niños que pudieran proporcionarle dinero: «Un libro de Navidad [que podría] venderse bien… Instrucciones prácticas para construir marionetas y un teatro».

Fue en una de estas excursiones, concretamente, según sus diarios, el 4 de julio de 1862, cuando Dodgson inventó el argumento de la historia que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial. Él y su amigo, el reverendo Robinson Duckworth, llevaron a las tres hermanas Liddell (Lorina, de trece años, Alice, de diez, y Edith, de ocho) a pasear en barca por el Támesis. Según los relatos del propio Dodgson, de Alice Liddell y de Duckworth, el autor improvisó la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a Alice. Después de la excursión, Alice le pidió que escribiese la historia. Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, y se lo regaló a Alice Liddell en las Navidades siguientes. El manuscrito se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia (Alice’s Adventures Under Ground), y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la heroína de la obra está basada en Alice Liddell, pero Dodgson negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna.6

Tres años más tarde, Dodgson, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato. Tras barajar los títulos de Alicia entre las hadas y La hora dorada de Alicia, la obra se publicó finalmente en 1865 como Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (Alice’s Adventures in Wonderland), y firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de sir John Tenniel. El éxito del libro llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte, Alicia a través del espejo (Through the Looking-Glass and what Alice Found There).

Nunca se casó, pero, parece ser, tuvo una relación sexual traumático durante la década de 1860. Posteriormente, dsifrutó de amistades intimas y abiertas con un buen numero de muejres, tanto casadas como solteras. Falleció como consecuencias de una violenta neumonia el 14 de enero de 1898.

Tras su muerte surgió una especie de leyenda en torno a su figura, alejada de la realidad, convirtiéndose en una especie de “santo estudioso” que evitaba el mundo adulto, un “niño perpetuo” que sólo se podía relacionar con nmiños; un desviado trágico, cuya pasión de toda una vida por una niña – Alice Liddell – disparó su creatividad. Todo un mito alejado del verdadero Dodgson.

Asím, cuando Richard Wallace sugirió que él era Jack el Destripador, se tomó como parte de esa extraña leyenda que deformaba al verdadero hombre. Como tantas otras leyendas surgidas en torno a su figura, esta también cuajó. En su libro ‘Jack the Ripper, Light-Hearted Friend’, publicado en 1996, Wallace afirma que Dodgson y su colega de Oxford, Thomas Vere Bayne, eran los culpables de los asesinatos de Whitechapel, y eso quedaba probado, egún Wallace, en los anagramas que él construyó con los escritos de Dogson, que, a su modo de ver, eran confesiones secretas de sus crímenes de otoño de 1888. Las pretendidas pruebas que supuestamente lo acusaban eran frases crípticas contenidas en sus libros diecinueve años antes de la matanza del otoño de 1888. Según esta interpretación, el ya desequilibrado escritor dejó allí pistas anticipando los crímenes que planeaba cometer.

Lo único que Wallace logró demostrar es que Dodgson usó el mismo alfabeto que el resto de habitantes de mundo occidental y que, con el debido esfuerzo y una cierta imaginación, se pueden reordenar sus palabras y letras para formar todo tipo de mensajes, incluyendo algunos dedicados a abrir en canal a algunas mujeres. Fuera de estos “anagramas”, Wallace no presentó evidencia alguna que apoyara su tesis.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (13)

8 agosto, 2017

William Henry Bury

Nacido en 1859, William Burry fue colgado en abril de 1889 en Dundee, Escocia, por el asesinato de su mujer, Ellen.

Se barajó su nombre como sospecho en 1889 cuando The New York Times comparó las heridas causadas por las puñaladas que Bury le dio a su mujer con las recibidas por Polly Nichols. Fue redescubierto como sospechoso en 1986 por Euan Macpherson y luego por William Beadle en su libro Jack the Ripper: Anatomy of a Myth (1995).

Tanto Ellen como las victimas del Destripador fueron estranguladas hasta la muerte y luego apuñaladas en el abdomen. Alguna sospecho debió haber en su tiempo, pues el inspector Abberline se desplazó al norte para investigar. La esposa de Bury era una ex-prostituta y se descubrió que Bury dormía con un cuchillo debajo dsu almohada. El arma era similar a la usada para atacar a Martha Tabram.

Sin embargo, la policía no lo consideró como un posible sospechoso.

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (12)

8 agosto, 2017

Alfred Blanchard

En su momento, diversos falsos culpables se entregaron a la policía, como John Fitzgerald, Benjamin Graham, William Bull, y un personaje anónimo que entró en la comisaría de Bishopsgate para confesar su culpabilidad. Todos, en su mayoría, estaban borrachos al declarar y todos fueron exhonerados, aunque después de un sinfín de preguntas. Este esfuerzo policial sólo contribuía a enturbiar las aguas.

¿Jack el Destripador podría ser un alcohólico? Esta idea nos lleva a estudiar la falsa confesión de Alfred Napier Blanchard, un hombre de 34 años, viajante de comercio con residencia en el 2 de Rowland Grove, Rowland Road, Handsworth, que fue arrestado en el pub Fox And Goose, Newton Row Aston, Birmingham, el 5 de octubre de 1888 después de que los habituales del local le escucharan describir como había asesinado a las victimas de Whitechapel. Según el dueño del Fox And Goose, Richard King, Blanchard le confesó que él era Jack y le describió cómo asesinaba a las victimas. También afirmó haber asesinado a seis prostitutas en Londres.

Detenido por la policía, le dijo a los magistrados que haber leído sobre los asesinatos e impulsado por la bebida, había dicho que él era el asesino. La policía demostró que, al producirse los asesinatos, Blanchard se encontraba en Manchester cuando se produjeron los asesinatos. Al apr ecer, viajaba a Londres porque trabajaba para un empresa con sede en la capital británica.

De todo este extraño asunto no se conserva informe policial alguno, sólo la prensa del día, como lo publicado por The Star el 6 de octubre, The Manchester Guardian (8 de octubre), The Times (8 de octubre) y la prensa local, en especial The Birmingham Daily Gazette. De lo descrito por éste último, parece ser que Blanchard era un bebedor empedernido, aunque él no llevó a cabo su confesión en un arranque etílico, sino a lo largo de varias horas de permanecer en el pub.

Finalmente, Blanchard fue puesto en libertad al contar con una buena coartada que lo eliminaba como sospechoso. No se sabe qué pasó con él tras este incidente.

¿Era Blanchard un borracho con delirios de grandez (asesina)? ¿O era realmente Jack?

Otoño Sangriento: La historia de Jack el Destripador (11)

7 agosto, 2017

Joseph Barnett (1858-1926)

Nacido en el 4 de Hairbrain Court, a menos de un kilómetro del corazón de Whitechapel, Barnett creció sin padres, pues su padre falleció en 1864, y su madre abandonó a la familia poco después. Los cuatro hermanos Barnet trabajaban en el mercado de Billingsgate hacia 1878.

Barnett conoció a Mary Jane Kelly el 8 de abril de 1887 y pronto se fueron vivir juntos, cosa que hicieron durante el año y medio siguiente en varios lugares hasta llegar al 13 de Miller’s Court, calle Dorset, donde Kelly fue asesinada el 9 de noviembre de 1888.

Antes, en julio, Barnett había sido despedido por ladrón. El 30 de octubre Barnett y Kelly tuvieron una fuerta discusión en el 13 de Miller’s Court, en el curso de la cual se rompe una ventana y Barnett se marcha, alojándose en Bishopsgate. SE cre que la pelea surgió porque Kelly dejaba que una prostituta compartiera la habitación. A pesar de esto, en los días que siguen hasta el asesinato de ella, Barnett la visita a menudo y le da dinero.

Barnett tenía 30 años, era de complexión normal, con bigote y tenía los ojos azules. Medía en torno a un metro setenta.

Joseph Barnett no fue considerado sospechoso de los asesinatos hasta los años 70, cuando Bruce Paley sugiere esta idea a unos colegas. Mark Andrews la avanzó al público en su libro The Return of Jack the Ripper (1977), una novela sobre los crimenes. Paley publicó su teoría en un artículo para la revista True Crime (1982) y Paul Harrison, en su Jack the Ripper: The Mystery Solved (1991), lo señaló como culpable, pero la defectuosa investigación llevada a cabo por Harrison malogró su teoría. Finalmente, Paley publicó Jack the Ripper: The Simple Truth en 1995, la culminación de una decada y media de investigación sobre Barnett. Desde entonces el libro se ha hecho famoso por su estilo meticuloso y riqueza de detalle.

Según Bruce Paley, Joseph Barnett se hartó de que Kelly se prostituyera con otros hombres, pues estaba muy enamorado de ella y que podía mantenerla con su trabajo, de manera que no tendría porqué recorrer las calles. Cuando perdió su trabajo sus planes se vinieron abajo. En un intento de “asustarla y hacer que dejara las calles, comenzó a asesinar a otrs prostituas en el otoño de 1888. Como esto no funcionó, su temperamento estalló en la pelea del día 30 y, al final, la asesinó el 9 de noviembre con el salvajismo que sólo un amante despechado puede poseer.

Lo cierto es que, fisicamente, Barnett encaja con la descripción de los testigos, especialmente por la altura, edad, complexión y el bigote. Su relación con Kelly podría explicar el porqué finalizan los crímenes tras su muerte. El misterio de porqué la puerta del 13 de Miller’s Court estaba cerrada (lo que indica que el asesino tenía una llave) podría explicarse porque Barnett tuviera una propia.

Quizás, de todos los sospechosos, Barnett podría ser uno de los principales.


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